Provenza: la dulzura de vivir en Aix-en-Provence
La capital de la buena vida en la Provenza francesa es uno de los mejores lugares para ser disfrutado en primavera, cuando la calidez del Mediteráneo empieza a llegar tierra adentro y ya se intuyen las moradas flores de la lavanda que cubrirán los campos en el mes de junio.
En la costa mediterránea del sur de Francia se encuentran La Camarga, Marsella y la Costa Azul, pero detrás de la costa, en el interior, se extiende la Provenza, llena de matices que se traducen en una excelente calidad de vida. En Provenza, la luz es tan hermosa que ha atraído a los grandes pintores del siglo XX. Nombres como Cézanne, Matisse o Picasso coincidieron en la elección de la Provenza como el mejor lugar para pintar y para vivir.Una ruta Cézanne recorre los alrededores de la ciudad por los lugares favoritos del pintor, entre los olivos, viñas y campos de cereales, en los que emergen las siluetas oscuras de los cipreses. La ruta y la visita al taller de Cézanne rinden homenaje al pintor moderno que vivió obsesionado por atrapar la esencia de la luz, despreocupado del tema de sus cuadros, y que se convirtió en uno de los precursores y maestros del arte contemporáneo.En Aix viven cuarenta mil estudiantes que acuden a las facultades de derecho y de arte. Esto convierte el centro en un lugar muy animado, con numerosos locales abiertos por la noche.

Mayo y junio son los mejores meses para visitar Aix-en ¿Provence, ya que los campos que rodean la ciudad se cubren de flores moradas de lavanda, y aún no se ha llenado con los turistas de verano. Desde Barcelona, en coche, se llega a Provenza en menos de 5 horas.

Los habitantes de Aix-en-Provence se sienten orgullosos de contar con una importante influencia italiana en la arquitectura, en los colores de las casas y en la forma de vida alegre y placentera.La gastronomía provenzal hace uso del ajo, aceite de oliva, tomates y otros productos mediterráneos. Su cocina está más próxima a la de los países del sur que al resto de la gastronomía francesa.El viento Mistral llega del norte, se enfría en el Mont Ventoux y refresca el ambiente en el verano, limpiando la atmósfera y dándole al aire una transparencia especial muy apreciada por los pintores.













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