EL ORIENTE CUBANO ES MÁS CARIBEÑO

Una naturaleza montañosa y una sociedad mestiza, mezcla de pueblos y culturas, conforma el Oriente cubano y le da el máximo interés turístico

Lo que son las cosas: cuando ahora se habla de Cuba, se piensa inmediatamente en La Habana, en Varadero o en los cayos. Pero siglos atrás Cuba era, por principio, sinónimo de la ciudad oriental de Santiago, donde los españoles establecieron, tras las primeras circunnavegaciones de la isla, la sede del primer gobierno colonial. Fundada por Diego Velázquez en 1514 junto a la desembocadura del río Paradas, y trasladada poco después a su ubicación actual, vio partir a Hernán Cortés para la conquista de México y fue distinguida con el título de ciudad el año de gracia de 1522, el mismo en que vio erigir su primera sede episcopal. Y es que el Oriente cubano no por perder su capitalidad insular y agotar el escaso metal dorado que había dejó de protagonizar la historia: de la no lejana finca de La Demajagua surgió la sublevación que dio lugar a la guerra de los Diez años, en sus costas desembarcaron Martí, Maceo y Gómez en su definitiva lucha contra el poder metropolitano de su bahía salió la escuadra del almirante Cervera para enfrentarse a la del almirante Sampson.

Con todos estos elementos tendremos las piezas de un mosaico para cuya cabal comprensión sólo hará falta añadir el contexto natural. Este último elemento es también muy importante, porque nos encontramos en la zona más montañosa de la isla.Sin olvidar el macizo de Baracoa, situado hacia el este, es preciso destacar en toda su sIngularidad la ya citada Sierra Maestra, que se extiende junto al mar a lo largo de 160 kms. desde el golfo de Guacanayabo hasta la bahía de Santiago, y en la que se distinguen la cordillera del Turquino, entre cabo Cruz y la bahía citada, la sierra de la Gran Piedra, en la que nacen los ríos Daiquiri y Baconao y las del Boniato, con dos secciones. Por una parte, la sierra propiamente dicha, con alturas de unos 500 metros y puerto pelado, con elevaciones sobre los 200 metros. Añadamos que este relieve abrupto hace que aquí se concentre la mayor parte ¿el 40 %- de las cuencas fluviales de la república, con el mayor de sus ríos, el Cauto, de 370 kms. de longitud. En su derredor, la catedral metropolitana, que guarda la tumba del primer gobernador de la isla, la casa de Velázquez, construida entre 1516 y 1530, en cuya planta baja funcionó la casa de contratación y hubo una fundición de oro y el ayuntamiento, que tiene un bello patio interior y desde cuyo balcón pronunció su primer discurso, tras la victoria de la revolución, el comandante Fidel Castro.La calle Padre Pico es típica por sus fachadas del siglo XVI y la escalinata que asciende hasta el mirador sobre la bahía. Junto a él se encuentra un museo sobre la lucha clandestina. Otro buen mirador es el balcón de Velásquez.

UNA CIUDAD PARA PASEAR
En siglos venideros hubo de soportar el asedio de piratas y corsarios, a cuyo fin se dotó de formidable muralla y ¿en 1640- de la aún hoy bien conservada fortaleza de El Morro Súmese a emigración primero de colonos franceses que huían de Haití tras la revolución de Toussant Louverture y luego de los modestos braceros negros, que escapaban de la miseria.El centro de la ciudad es una plaza cuadrada, típicamente colonial, que se conoce con el nombre de Parque de Céspedes, porque tiene el monumento de este prócer en su centro. Y, en fin, el visitante que recorra Santiago deberá acudir también al citado cuartel Moncada, que conseva en su fachada los impactos habidos en el asalto de hace medio siglo, reconvertido en colonia escolar, el cementerio de Santa Ifigenia, en el que descansan los restos mortales de Martí y Céspedes y la antigua fábrica de ron Bacardí. La avenida de las América marca la perspectiva de la ciudad nueva, con la audaz silueta del hotel Meliá Santiago, un rascacielos que se divisa desde cualquier punto del tejido urbano, el bosque de los Héroes, el teatro Heredia y el monumento a Maceo en la plaza de la Revolución.

Para su tiempo de ocio, no dude en visitar cualquiera de los numerosos restaurantes de la ciudad para degustar la yuca con mojo, típica del oriente cubano, la carne de macho (cerdo), el congrí, las marquitas, los zapotes y las papayas que en La Habana llaman fruta bomba y el chocolate Peters, que se fabrica en Baracoa, sin olvidar los rones destilados en Santiago y el café de caracolillo que se cultiva en la Sierra Maestra. Santiago de Cuba dispone de un moderno cabaré Tropicana que sigue la tradición del famoso centro homónimo de Marianao. Y ya sólo resta añadir que su aeropuerto internacional Antonio Maceo tiene categoría internacional y plena operatitividad para recibir vuelos intercontinentales.