DUBROVNIK, UNA LITOGRAFÍA DESDE EL MAR

La ciudad de Dubrovnik se ha convertido en la escala estrella de los cruceros por el Mediterráneo. Ene sta coqueta ciudad amurallada donde la piedra es la protagonista, se puede pasar una jornada inolvidable.

La ciudad croata de Dubrovnik se ha convertido en uno de los destinos estrella de los cruceros que surcan el Mediterráneo. Y es que observar la ciudad amurallada de Dubrovnik desde la cubierta de un crucero es, sin lugar a duda, una de las mejores experiencias que puede experimentar todo visitante que por primera vez se acerca a esta hermosa ciudad.Si está pensando en acercarse a conocer la ciudad de Dubrovnik debe saber que en la época estival celebra su famoso Festival de Verano en el música y espectáculos llena de vida las calles de la ciudad, actos en los que activamente participan sus habitantes. El Campanario, la Columna de Roldán, la pequeña Fuente de Onofrio, el Palacio de los Rectores, o la Catedral son otras joyas arquitectónicas que el visitante no debe dejar de recorrer.

Acceder en una pequeña barca por el puerto antiguo ayuda a entender porqué esta ciudad se está convirtiendo en lugar de visita obligada para tantos y tantos turistas europeosFuertes, bastiones, torres y fortalezas son los primeros elementos arquitectónicos que llaman la atención, eso y la recortada costa y característica de esta zona. Accediendo por la Puerta Pile, y al amparo de San Blas, patrón de la ciudad, una vez pasado el puente levadizo de madera, nos sumergimos en la historia a la que nos arrastran la Iglesia de San Salvador (terminada en 1528 y uno de los pocos edificios que se salvaron del terremoto de 1667) ) y el Convento de Santa Clara (de finales del s. XIII y principios del XIV) que acogió uno de los primeros orfanatos que se crearon en el mundo.Cuenta con una antigua farmacia, todavía en funcionamiento, en la que destaca su rica ornamentación y los mostradores originales,, junto a la Iglesia de San Salvador se encuentra la Gran Fuente de Onofrio. Al empezar a pasear por la calle principal de Dubrovnik nos encontramos con el Monasterio de los Franciscanos con un claustro y una biblioteca únicos, y al final de esta calle llegamos a la Placa, la principal arteria comercial del antiguo casco urbano y lugar en el que se celebran las fiestas populares y procesiones.Pero la Placa no era tal y como la vemos ahora: a raíz del terremoto de 1667, los antiguos palacios quedaron destruidos y en su lugar se levantaron dos filas de casas barrocas de piedra, de la misma altura y con fachadas muy similares.

A pesar de ello, Dubrovnik sigue siendo una de las ciudades más hermosas y estas construcciones le otorgan una estética armoniosa. En el lugar en el que se ensancha la Placa se levanta la Plaza Luza que acoge a los edificios administrativos como el Palacio del Consejo Mayor, el Palacio Sponza o la Iglesia de San Blas.