Fez, la perla del Norte de Marruecos

Fez, una de las ciudades más visitadas de Marruecos, tiene un paisaje inolvidable para descubrir donde se mezclan los colores, sabores y olores.

Bañado por un océano y cercado por las ardientes arenas del Sahara, Marruecos es un país lleno de contrastes. Bereber por su población y árabe por su civilización, este reino de historia agitada es, por su clima y sus tradiciones culturales una tierra de transición entre Europa y Àfrica. Este país vecino encierra un mundo fascinante, repleto de insospechadas bellezas que atraen a gentes de todas partes del mundo.
Fez posee monumentos suficientes como para justificar su interés. En la medina se oye latir el corazón ancestral de las ciudades islámicas. Encogidas en su seno, sobreviven las mezquitas, universidades religiosas, baños árabes, fuentes de agua, como símbolo de vida, callejuelas que surcan la ciudad, plazas, bazares llenos de mercancia, el olor de las especies, los artesanos que cincelan, y más, están entre los atractivos de esta ciudad.pero no se preocupe, porque por la cuesta grande salimos a la mezquita de Kairouine y próxima a ésta nos encontramos con la medersa de Bou Inania (s XIV), uno de los edificios más bellos de Fez.
Podemos entrar a visitarla, siempre y cuando no coincida con la oración.

Tiene un patio flanqueado por dos estancias que dan al oratorio, al que se accede por por una sala con una impresionante béveda meriní,, el patio está cubierto por un

FEZ, LA ANTIGUA
A lo largo de la historia del país, cuatro ciudades llegaron a ser elegidas como capital de Marruecos. Por orden de importancia son: Fez, capital de la historia marroquí durante más de diez siglos,Meknes, lo fue durante el siglo XVI, Marrakech en el siglo XI y Rabat, la capital actual. Las cuatro se conocen como las ciudades imperiales, y aún hoy figuran como el motor del páis.
Fez es la ciudad más visitada del norte de marruecos, después de Tánger. Tiene tres barrios bien delimitados: Fez el Bali, Fez el Jedid o ciudad Blanca. La primera está rodeada por una muralla con varias puertas de acceso. Dentro, la vida es un verdadero bullicio: mezquitas y medersas se mezclan en los souks. Una de las puertas de entrada a la medina es por la Bab Bu Yellud, una empresionante puerta con una rica policromía y azulejos de color azul, que simboliza el cielo y el verde, el color de Mahoma.
Hay dos ejes principales que cruzan la medina: Talaa Seguira o cuesta pequeña que va a desembocar a Talaa Kebira o cuesta grande, aunque hay que conocerlos porque perderse en este laberinto es lo más fácil que le puede pasar,, artesonado que és pura filigrana.

Enfrente, está el edificio del reloj, en cuyo interior se guardan los restos de una clépsidra ¿para medir el tiempo- del siglo XIV.
También tendremos ocasión de acercarnos hasta el santurario de Moulay Idris, y desde aquí salimos a la plaza de Neyyarin ¿de los artesanos- donde hay un fondouk del siglo XVII convertido en mezquita,, y en la calle el-Attarin, donde sólo acercarse ya percibe el olor de las especies y el aroma de todo tipo de ungüentos. La vida heterogénea de la medina se ofrece a ustedes con generosidad y variedad, son lugares privilegiados de negocios pero sobre todo de encuentros, conversaciones e intercambios.
MÁS INFORMACIÓN: Oficina Nacional Marroquí de Turismo en Madrid: Tel: 915 412 995.