ORLEÁNS: FESTIVAL DEL LOIRA 2003

Cinco días de actividades en los que la capital de la región Centro de Francia recuerda su secular vinculación con el río que ha definido su personalidad y le ha dado vida.

Hay ríos que son algo más que un cauce de agua pues constituyen el elemento identificador de un país, territorio y ciudad. Este es el caso del Loira, principal elemento paisajístico de la ciudad de Orleáns y, durante siglos, vital medio de comunicación y principalísima ruta comercial hasta la llegada del ferrocarril. Ahora, plenamente rehabilitado, el río es, tal y como recuerdan con justificado orgullo los orleaneses, el único río salvaje de Europa, habiendo sido declarado como tal por la UNESCO. Este simbolismo del Loira alcanza su máximo significado del 24 al 28 de septiembre, en que la capital de la provincia de Loiret y de la región Centro de Francia celebra su Festival del Loira, un conjunto de actividades que comprende ubicación en el muelle de Chatelet de una terraza temporal que albergará espectáculos musicales, bares y restaurantes, concentración de 120 barcos para la realización de ejercicios de maniobra y demostraciones náuticas, exhibición de maquetas de barcos típicos en una pisicina gigante, celebración de diversas animaciones callejeras, ¿village¿ de productor típicos artesanos y gastronómicos de la región, coloquio europeo sobre ¿Navegabilidad de los ríos¿ en el Centro de Conferencias de Orleáns y diversas exposiciones (¿La marina en el Loira¿, en el Museo histórico y arequeológico, fotos del Loira en el Centro Charles Peguy y la Collegialle Saint-Pierre le Puellier y cinco de conferencias sobre historia de la navegación y canales y muelles en La Médiathèque.

Una excusa magnífica para visitar esta bellísima ciudad que, como no tiene piedra, pero sí un suelo arcilloso, sus casas han tenido que ser construidas con ladrillos, lo que define el aspecto externo de sus calles.Llegamos a ella atravesando el puente de Jorge V y a continuación enfilamos la calle Real que nos lleva directos a la plaza del general De Gaulle, donde esta la casa donde vivió la santa los diez días que duró el famoso asedio inglés. En realidad, la verdadera casa, con sus ladrillos y vigas de madera de obra vista, fue destruida por las bombas en 1940, pero reconstruida después y convertida ahora en museo. Un poco más, adelante se accede al centro de la ciudad, que es la plaza Matroi, con estatua ecuestre de la santa y de la que parten las principales calles, como la peatonal de la República, con soportales y tiendas y la calle Juana de Arco, que nos lleva hasta la catedral. De todo el conjunto urbano destaca la figura esbelta de su sede metropolitana. La mandó reconstruir Enrique IV, el de ¿París bien vale una misa¿ y los reyes sucesivos la enriquecieron. Desde sus torres se pueden divisar las mejores vistas de la ciudad y del Loira… si hace buen tiempo, claro. Saliendo de la catedral y a la derecha, dos edificios indispensables. El primero, justo a su lado, el Museo de Bellas Artes, con obra de Tintoretto, Velázquez, Watteau, Rodin y Gaugin. Unos metros más allá, el palacio Groslot, antigua sede del ayuntamiento, hoy reservado para la celebración de las bodas civiles y la visita de los turistas. ¿De qué vive Orleáns? Una vez perdido el carácter de emporio comercial fluvial, Orleáns se ha reconvertido en ciudad de la informática y de la industria perfumera, habiéndose establecido en sus alrededores muchas de las primeras marcas francesas ¿Dior la más importante de todas- lo que le ha valido a esta zona del Loira la denominación de ¿valle de los cosméticos¿. Los españoles tenemos fácil llegar a Orleáns, porque desde hace un par de años para en su estación el Talgo Barcelona-París, mientras los que llegan desde Madrid puede bajarse en la vecina ciudad de Blois. Y, en fin, desde una u otra ciudad, el viajero puede emprender su particular ruta por los castillos del Loira, a uno y otro lado del único río salvaje que nos queda en este viejo continente. Más infrmación sobre el festival del Loira en Orleáns e, www.orleans.fr.