AUSTRIA: los cafés de Viena
Los cafés de Viena son toda una institución ciudadana de gran tradición, y en ellos se reúnen políticos, escritores, periodistas, estudiantes, artistas y… turistas.
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afé y té son dos infusiones que comparten las predilecciones de los europeos y si el primero goza de especial predicamento en los países de habla inglesa, el segundo se ha impuesto en todo el resto del continente, aunque haya mucha diferencia entre el que se toma en unos y otros países. En cualquier caso el café que, como sabemos, procede de Etiopía, llegó a Europa con los intentos de expansión del imperio otomano a través de Viena.En fin, imposible enumerar todos los establecimientos con sus particularidades, aunque el Braünerhof fue el preferido de Thomas Bernhard, el Hawelka sigue muy concurrido por los artistas, mientras que el Ritter es un lugar muy adecuado para tomar un descanso después de haber hecho compras en las numerosas tiendas colindantes de la Mariahilfer Strasse. Sea como fuere, los cafés vieneses ha atravesado la frontera de los siglos sin mácula y ha sido capaz de conservar su fidelidad al espíritu tradicional que tan bien supo expresar el novelista Stefan Zweig en ¿El mundo de ayer¿ cuando dijo que un café vienés es un sitio en el que uno se encuentra en su propia casa aunque no esté en ella.

La capital austríaca ha convertido la ingestión del café en todo un rito. En Viena no solo se preparan las mejores ligas de cafés, sino que la infusión admite diversas e imaginativas versiones.Parece ser que en Viena hay uno 650 cafés de los que cien responden a estas características y a estas cifras habría que añadir numerosos bares, cafés restaurantes y pizza-cafés.El primero tiene un salón con columnas y está muy cerca de la universidad y la iglesia votiva y el segundo, heredero del antiguo café de literatos, está situado en la zona turística de la ciudad.












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