Museo de la Fragua (Villavieja del Lozoya)
“Una escapada diferente para “”Viajar con niños”" y mostrarles el fogón en el que se calientan los metales para forjarlos, gracias al carbón. ”
Villavieja del Lozoya es una de esas pequeñas localidades cercanas a una gran ciudad como Madrid, que uno siempre piensa que puede visitar cualquier sábado o domingo que se disponga de un poco de tiempo.
Es un destino al que se llega cómodamente en coche por la N-I hasta Buitrago cuando se desea salir de la rutina, el ruido y el ajetreo de la capital. A los pocos minutos de llegar a Villavieja, ya sentimos la presencia del río de Lozoya y, con él, el placer de estar en pleno contacto con la naturaleza. Y, a pesar de que esta localidad es pequeña, todavía quiere tener un segundo museo que recoja la historia de las porcas en el Corte del Berraco, el lugar donde se guardaba el semental de este nombre que pertenecía a todos los habitantes del pueblo.
MUSEO DE LA FRAGUA
EN VILLAVIEJA DEL LOZOYA
Sólo fines de semana.
Félix Ángel Álvarez
91 868 01 49

Además de realizar rutas por la naturaleza, recomendamos una visita al Museo de la Fragua, donde los niños conocerán cómo se trabaja la cerámica.El Museo de la Fragua se encuentra en el casco histórico de Villavieja del Lozoya y, más concretamente, en la que fuera una antigua fragua rehabilitada, pero que todavía conserva en su interior utensilios y objetos antiguos que servían -y todavía hoy siguen sirviendo- para hacer cerámica.
A los niños habitualmente les gusta trabajar el barro en el colegio, por lo que lo más usual es que se sientan cautivados por las explicaciones de Félix, un ceramista y artesano de Villavieja que, además de mantener el museo, deleita a pequeños y mayores con todo tipo de historias.
Historias que tratan principalmente sobre los métodos que ha aprendido de su padre y de su abuelo para hacer cerámica.Después de comprar alguno de los objetos de artesanía de la región que están a la venta en la tienda del museo se puede visitar brevemente Villavieja del Lozoya. En la calle del Arco, llamada así porque en ella precisamente se descubrió un arco de estilo múdejar, encontraremos en la actualidad la coqueta Hospedería del Arco.
Es fácilmente reconocible ya que se encuentra en el punto más alto de esta localidad, por lo que cuenta con unas magníficas vistas de los alredores. Sin duda, el mejor lugar para realizar un alto en el camino y saborear los platos más auténticos de la cocina del norte de Madrid o, si se prefiere y se dispone de un fin de semana, para pasar una noche o más de una. Otra visita recomendable es a la Iglesia Parroquial de la Inmaculada, la Patrona de la ciudad y, por lo tanto, muy venerada. El templo está levantado sobre restos medievales y conserva de su pasado el techo y la cabecera de estilo románico.
En honor de la Virgen se organizan en esta localidad las fiestas de la Inmaculada, que, contrariamente a lo que se pudiera creer, se celebran en el mes de agosto (y no en diciembre). Es entonces cuando los habitantes de esta localidad organizan una romería hasta el paraje de las Huelgas, que se encuentra a escasos 500 metros, portando a la Virgen en un carro adornado. Una vez en las Huelgas, se celebra una misa al aire libre, acompañada por música tradicional, baile y, a continuación, una comida popular.












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