BRUSELAS: ¿LA MEMORIA DEL CONGO¿
La capital belga celebra el 175 aniversario del país con varias exposiciones, una de ellas, en el Museo Real del África Central, sobre la colonización del Congo.

Deportes acuáticos como bucear, hacer vela y pescar son muy apreciados. pva@villa-antonio.com”cercano al Vivero de Peces, Gruta de San Juan Bautista y Bosque Nacional de Maricao. Y por último, el Parador Hacienda Gripiñas que se encuentra situada en las montañas de Jayuya. Es una antigua casa tradicional isleña, con amplias terrazas en zona cafetalera, cercano a Centro Artesanal Cadetra, Parque Ceremonial Indígena Caguana, Lago Caonillas, Lago Dos Bocas, Lago El Guineo, Centro Cultural Jayuya y Monumento Tumba del Indio. En el área de la piscina una cascada se desborda por una espesa vegetación. También cuenta con un restaurante donde se sirve la comida puertorriqueña. Existen muchos otros paradores o hospederías en Puerto Rico que le brindan la oportunidad de pasar unas vacaciones diferentes. www.prtourism.com

La celebración del 175 aniversario de la independencia de Bélgica y el 25 aniversario de su estructura federal ha dado lugar a la organización de un amplio programa de actividades que tienen como epicentro la ciudad de Bruselas. Algunas de ellas son de carácter expositivo y tratan de tanto de presentar lo que ha sido la evolución de país durante todos estos años, como de reflexionar sobre la propia personalidad de los belgas, más compleja de lo que parece, puesto que en un pequeño territorio conviven tres comunidad diferenciadas: la flamenca, la valona y la alemana. Una de las muestras más interesantes en la denominada ¿La memoria del Congo¿ que se exhibe en el Museo Real del África Central situado en el bosque de Tervuren. Bélgica fue una de las potencias que colonizó el continente africano y estuvo presente en el Congo asi como, en régimen de fideicomiso encomendado por la Sociedad de Naciones, en Ruanda-Urundi. Tal cual ha ocurrido con otras colonizaciones, esta etapa ha sido polémica y en el caso concreto del Congo Belga, más aún por su asendereado y traumático proceso de descolonización.
De todo ello se habla en la muestra a que nos referimos, que es un verdadero examen de conciencia de los belgas sobre esta faceta de su proyección exterior. El Museo Real de África Central de Bruselas surgió como consecuencia de una exposición temporal que tuvo lugar dentro de la Exposición Universal celebrada en Bruselas en 1897. El monarca ordenó construir un Palacio de las Colonias en el bosque Tervuren que, clausurada la feria, adquirió carácter permanente. El edificio se amplió a principios del siglo XX por el arquitecto Charles Girault y, muerto su promotor, Alberto I lo inauguró en 1910 como Museo del Congo Belga, nombre que mantuvo hasta la independencia. El complejo comprende cinco edificios, del que el central, en estilo Luis XVI es el estrictamente expositivo, y tiene también centros de investigación y laboratorios. Es aquí donde, en el contexto de la exposición permanente, con amplios dioramas de fauna africana disecada, entre ella un elefante, una jirafa, varios hipopótamos y un par de rinocerontes, Bélgica se ha propuesto recuperar la memoria de su etapa colonial. Cabría recordar que el Congo Belga constituyó un hecho atípico porque no fue el resultado de una empresa colonizadora nacional, sino personal, del rey Leopoldo II, aunque el sistema implantado provocó tales críticas en los foros internacionales que el rey se vio obligado a ceder su colonia al estado Belga en 1908. Como el resto de potencias europeas, Bélgica explotó las riquezas congolesas. Inicialmente, caucho y marfil. También el sector agrícola: café y aceite de palma. Luego, sus riquezas mineras (cobre, estaño, diamantes y finalmente, uranio y radio. Ello dio pie a numerosos abusos, al punto de que hay historiadores que hablan de un genocidio, porque la población disminuyó en ¡entre un 20 y un 50 %! desde la época leopoldiana hasta 1930. Cierto que Bélgica creó infraestructuras inexistente hasta entonces: nuevas ciudades como Leopoldville ¿hoy, Kinshasa-, Stanleyville (Kisangani), Nueva Amberes (Bangala), un ferrocarril de 390 kms de Matadi a Leopoldiville, centrales hidroeléctricas y servicios sociales: hospitales y escuelas. Pero, eso sí, en un régimen de verdadero ¿apartheid¿ ¿la exposición habla de ¿color bar¿ o barrera de color- que no tuvo nada que envidiar al de la Unión Sudafricana. Objetos, documentos, periódicos, libros y folletos, carteles, fotografías, muebles, ropas, insignias y medallas: todo ello conforma el soporte material de ¿La memoria del Congo¿, que permanecerá abierta hasta el 9 de octubre en el citado Museo de África Central. Esta muestra se completa con otra sobre ¿Congo, naturaleza y cultura¿, cuya visita está incluida en la entrada al Museo. También habrá actividades complementarias, tales sendas conferencias los días 5 y 19 de junio, y 18 y 25 de septiembre, proyección de películas y un coloquio internacional sobre ¿La violencia colonial en el Congo¿ los días 12 y 13 de mayo. El horario es de 10 a 17 horas de martes a viernes y hasta las 18 los sábados y domingos. El transporte público ofrece dos alternativas. El bus 410 Bruselas norte-Tervuren-Leuven o bien la línea 1B del metro hasta Montgomery y luego el tranvía 44 hasta su estación final en Tervuren, junto al Museo. Más información en www.congo2005.be













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