SHANGAI 1930 (Barcelona)

Lam Chuen Sun propone combinar dos tradiciones gastronómicas y decorativas con ambientes adecuados a cada tipo de cliente.

Más de 50 metros cuadrados de piedra azulada de 500 años de antigüedad, procedente de Xaosing, pueblo muy cercano a Shanghai, constituyen el pavimento del pasillo de acceso. A la entrada hay una exposición de 200 bellísima teteras y el restaurante se distribuye en dos niveles. En la primera planta una gran reproducción de un shampan, embarcación tradicional de la zona y una fuente con un dragón de inspiración gaudiniana.
Comer no es sólo una necesidad vital, es también una ilusión. Y así los hombres hemos convertido una exigencia de la naturaleza en un arte y un placer. Esto lo saben muy bien los chinos, un pueblo sabio que ha conformado una cultura gastronómica riquísima que ¡ay! desgraciadamente suele llegarnos bastante mistificada. No es el caso del restaurante “Shanghai 1930″, en la calle Buenos Aires, 11-13 de Barcelona y en el que el cantonés Lam Chuen Sun intenta articular un mestizaje entre las tradiciones chinas y occidentales tanto en la cocina, como en la decoración. El nombre no es gratuito porque el restaurante recrea la época de las concesiones, cuando la ciudad era el espejo de varios países.Sobre una pared de cristal se exhibe una muestra del mejor arte caligráfico oriental: de la reproducción de un fragmento del Prefacio del Poemario Lanhy, del calígrafo Wang Zizhi, que en el siglo IV recuperó este conjunto de 37 antiguos poemas improvisados.

También hay un pequeño escenario en el que se ofrecen actuaciones musicales, En la planta superior, un conjunto de reservados permiten disfrutar a los grupos de cenas en la intimidad. El chef donostiarra Maren Rodrigo está al frente de la cocina. La carta incluye tronco de merluza a la gallega con almejas, vieiras y algas chinas, ensalada verde con vinagreta de pimientos y wakame, jamón ibérico de bellota de Guijuelo, habitas baby con chipirones y rissoto al nero di sepia.