TERMALISMO EN GALICIA
Están también en auge las nuevas terapias termales como la talasoterapia o el aprovechamiento terapéutico del agua de mar. Por la calidad de sus aguas marinas, la Comunidad gallega es una de las que cuenta con mayor potencial para el desarrollo de esta modalidad termal.
El Turismo Termal de Galicia se encuentra a la cabeza de España por la diversidad de su oferta y los servicios que ofrece. La Comunidad gallega es una región rica y famosa desde siempre por sus aguas termales, de cuyos manantiales se aprovechaban ya los primeros pobladores de esta tierra. Del total de las plazas directas de balnearios, 1.920, el 21% corresponde a cinco estrellas, el 26,6% a cuatro estrellas, a tres estrellas le corresponde el 23,9%, el 16% a dos estrellas y el 13,4% a hoteles de una estrella. Así, en Galicia, el 70,5% de las plazas hoteleras en balnearios se corresponde con categorías de cinco, cuatro y tres estrellas.

A finales del XIX se produce un desarrollo sorprendente del termalismo con la transformación de los balnearios preexistentes que se transforman para convertirse en complejas instalaciones hoteleras. El esplendor de los balnearios gallegos se mantendrá hasta la Guerra Civil, pero a partir de aquí su actividad languidece, hasta que en los años 80 del siglo XX vuelve a surgir con auge. La oferta para el nuevo siglo se presenta con más de 30 balnearios repartidos por toda su geografía y constituye una de las más amplias y variadas de España. Un reflejo de la fuerza del termalismo en Galicia está en las cifras de ocupación: a finales de los 90, las distintas estaciones termales gallegas acogieron 30.000 usuarios que generaron unos ingresos superiores a los 30 millones de euros, todo ello con un nivel de ocupación superior al 70 por ciento. En Galicia, están también en auge las nuevas terapias termales como la talasoterapia o el aprovechamiento terapéutico del agua de mar. Por la calidad de sus aguas marinas, la Comunidad gallega es una de las que cuenta con mayor potencial para el desarrollo de esta modalidad termal, orientada no sólo al tratamiento de enfermedades sino también al ocio.
En la actualidad, la Comunidad gallega está inmersa en un proceso de renovación y ampliación de sus instalaciones termales, así como la introducción de nuevas técnicas termales para satisfacer la demanda, cada vez más exigente de los usuarios. Así, en Galicia, surge una nueva concepción del termalismo que contempla los balnearios como un conjunto integrado por fuentes, alojamientos, servicios sanitarios y terapéuticos e instalaciones deportivas y de descanso, como base del Turismo Termal. A Coruña: Balneario de Arteixo y Baños Vellos de Carballo; Lugo: Balneario de Guitiriz, Balneario de Lugo y Balneario de O Incio; Ourense: Balneario de Arnoia, Baños de Molgas, Balneario de O Carballiño, Caldas de Partovia, Sousas, Laias-Cenlle; Pontevedra: Mondariz, A Toxa, Balneario de Cuntis, Balneario Acuña, Balneario Davila, Baños da Brea Merza, Caldelas de Tui.













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