CANTABRIA, EL MEJOR PUENTE CON LA NATURALEZA
Un recorrido por toda la comunidad cántabra, desde las montañas a la costa, en un viaje cómodo lleno de atractivos culturales y naturales. Cantabria es un pequeño espacio físico, pero su riqueza de paisajes es incomparable. Cuenta con todo tipo de espacios verdes, desde las praderas y las arboledas de costa a las montañas, de las playas en el mar Cantábrico a los bosques de altura en los que se crían autóctonas vacas tudancas. Los ríos que bajan bravos de las montañas se remansan en anchos arenales cerca del mar. Cantabria ofrece arte, museos, parques naturales, puertos pesqueros y ciudades monumentales para unas vacaciones totales.
Hay 58 playas en Cantabria, que se extienden a lo largo de 48 kilómetros de costa, con aguas que están entre las más limpias del país. En el litoral se encuentran pueblos tan hermosos como San Vicente de la Barquera con su largo puente cruzando sobre la ría y el pueblo apretado en torno al castillo, con la iglesia y el casco antiguo esperando para un paseo a través de la historia. La carretera se separa del mar para atravesar Comillas, con su Universidad y el edificio de Gaudí llamado El Capricho convertido en uno de los mejores restaurantes de la comunidad. Al este se encuentra Santillana del Mar, que algunos escritores, como Jean Paul Sartre, consideraron el pueblo más bello de España. Su colegiata, sus casas de piedra y su ambiente entre románico, rural y nobiliario es un emblema de Cantabria.

Santillana está unida a las cercanas Cuevas de Altamira, que ahora se pueden visitar en el facsimil situado en el nuevo museo realizado por el arquitecto cántabro Juan Navarro Baldweg. La localidad de Suances vuelve a llevarnos al mar antes de llegar a Santander, la capital, centro de actividad cultural gracias a los Cursos de Verano de la Universidad Menéndez Pelayo, que se imparten en el palacio de la Magdalena. Su relación con el mar resulta espectacular, como los pescados que llegan a sus mesas, y puede ser el mejor lugar para alojarse y recorrer desde allí el resto de Cantabria. El mar vuelve a ser protagonista entre Santoña y Laredo, y la costa ofrece un pueblo con precioso puerto pintoresco en Castro Urdiales, ya junto a la costa vasca.
Frente al encanto litoral, el interior de Cantabria -la montaña- mantiene un encanto rural y un esplendor natural admirables. Al oeste, al pie de los Picos de Europa, se encuentra Liébana, con su capital, Potes convertida en centro de actividades en la naturaleza: parapente, todoterreno, marchas a pie en Picos de Europa, hípica y alquiler de quads para recorrer los caminos de montaña.
El Parque Natural de Saja-Besaya es el mayor de Cantabria y abarca los cursos altos de ambos ríos. Salmones y truchas abundan en ellos, a la sombra del follaje de hayas y robles. La fauna del parque incluye osos, lobos, ciervos y urogallos. También la Sierra de Bárcena Mayor está cubierta de bosques intactos en los que vale la pena visitar el pueblo del mismo nombre, con buena arquitectura popular, rodeado por una naturaleza que apenas ha cambiado en los últimos cinco siglos.
Nadie debe perderse la visita, especialmente si viaja con niños, a Cabárceno, un parque de la Naturaleza situado a sólo 15 kilómetros de Santander, antigua explotación minera convertida en zoológico. El fuerte carácter de las comunidades rurales hace imprescindible visitar Liébana o a la Vega del Pas. Pueblos tan hermosos como Carmona, Cabezón de la Sal, Torrelavega, Reinosa o Puente Viesgo son ejemplo de lo mucho que ofrece Cantabria. Sin olvidar una gastronomía de tanta calidad y variedad como el paisaje.












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