GUÍAS VISUALES: COSTA RICA
Este país centroamericano, que se consolida como destino emergente para los españoles, cuenta ya con una excelente guía turística editada por El País-Aguilar.
El monasterio de Santo Toribio está muy cerca de Potes, capital de Liébana, a no más de dos kilómetros y pico del centro de la población. Se alza en una ladera del Monte Viorna y según se cree data en sus orígenes de una comunidad creada acaso en el siglo VI por el obispo Toribio de Palencia, con otros cinco religiosos que se puso bajo la advocación de San Martín. En este cenobio residió dos siglos después un sabio monje llamado Beato, que ha pasado a la historia por tres razones: su defensa de la teoría de la presencia en España del apóstol Santiago, su denodada lucha contra los herejes adopcionistas, que mantenían que la persona humana no era una condición intrínseca de Cristo, sino ¿adoptada¿, herejía que entre contó con partidarios tan eminentes como el propio arzobispo de Toledo y por su autoría de un ¿Comentario sobre el Apocalipsis¿ que pasa por ser uno de los libros más eruditos e inspirados sobre este texto neotestamentario. En todo caso se sabe que la invasión musulmana dio lugar a que numerosos cristianos se refugiaran en estas zonas casi inaccesibles y trajeran con ellos las reliquias que veneraban. Fue así como llegó al monasterio de San Martín el Lignum Crucis junto a los restos mortales de Santo Toribio, obispo de Astorga, que es quien había traído de Tierra Santa la venerada reliquia. A partir de entonces el monasterio fue conocido como Santo Toribio de Liébana. El monasterio es un edificio de estilo gótico monástico construido sobre otro anterior prerrománico y se prepara para la celebración de un nuevo año santo lebaniego. En efecto, fue l papa Julio II quien otorgó por bula de 1512 el privilegio de celebrar un jubileo de una semana los años en que la fiesta patronal del 16 de abril coincidiera en domingo. Este privilegio fue extendió a todo el año por el papa Pablo VI en 1967. Uno de los cinco franciscanos que cuidan del recinto nos atiende y nos enseña la nave principal, en la que se conserva una talla policromada yacente de Santo Toribio. De ahí pasamos a una capilla lateral, que es donde se venera la Vera Cruz. El fragmento de madera tiene unas medidas de 63¿5 por 39¿3 centímetros y se guarda dentro de una cruz de plata. Una puerta de esta misma capilla nos lleva al claustro conventual, rodeado de arcadas y con el clásico jardín en su centro, un recinto en el que se advierte una extraordinaria tranquilidad en la paz de las montañas. Nos recuerda el franciscano que su orden no es monástica, sino en sus orígenes itinerante, aunque ahora han asumido la conservación de este monasterio y, sobre todo, de la reliquia. Atienden el culto y la cura de almas en una docena de parroquias y atienden con diligencia a los visitantes y peregrinos que llegan día tras día y sobre todo cuando es año santo. Este rincón de Cantabria, rodeado de la majestuosidad de los picos de Europa, atrae multitudes devotas, excursionistas y simples curiosos, traidos por el misterio de una devoción ancestral que ha superado la barrera de los siglos. Un milagro difícil de entender pero muy real que se manifestará con un amplio programa de actos a lo largo de los próximos doce meses. Sólo nos resta añadir que en esta ocasión y la coincidir la festividad de Santo Toribio con el domingo de Pascua de Resurrección, el Año Santo se iniciará una semana más tarde, concretamente el domingo día 23.












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