SICILIA
Romántica, intensa y seductora, la isla del sur de Italia condensa civilizaciones, monumentos, playas, volcanes y vida popular para envolver al viajero en su atmósfera mágica. Si se quiere hacer un viaje próximo, lleno de atractivos, y con un punto de exotismo, nada mejor que viajar a la isla italiana de Sicilia, donde las gratas temperaturas y la simpatía de los italianos ponen el mejor escenario para un viaje de placer y cultura.
En Sicilia, un perfume árabe parece permanecer en el aire mezclado con otros aromas griegos, romanos, normandos, franceses y españoles. Todos los que creyeron dominar la isla dejaron en ella parte de sí mismos. La presencia de palmeras, olivos, naranjos y limoneros junto a las ruinas de las viejas civilizaciones mediterráneas nos lleva de viaje al mundo clásico. El mayor placer será olvidarse de la lista de monumentos y encontrarlos paseando por ciudades y pueblos donde se sigue viviendo en la calle y guardando los secretos en casa.
Las bellezas de Sicilia están cerca de la costa, y se pueden ver muchas en cualquier viaje de más de cuatro días. En Palermo se concentra toda la complejidad y belleza de Sicilia. Riqueza y miseria, 80 iglesias y 50 palacios árabes, normandos, catalanes y franceses se agolpan en la ciudad vieja.

Lo mejor viene de los normandos: la catedral, San Giovanni degli Eremiti y el Palacio de los Normandos con los espectaculares mosaicos del siglo XII: “la obra más perfecta del arte cristiano”.
Todas las calles del centro forman un espectáculo abigarrado, donde se comprueba la dificultad de conservar tanto esplendor, al que el abandono proporciona un encanto mayor. Vale la pena entrar en la Kalsa, un barrio destrozado durante la última guerra que sigue casi como entonces. Entre una pobreza espectacular, surgen como milagros las hermosas iglesias barrocas. En su mercado callejero se vende de todo como en un zoco y se regatea sin rubor. Podrás comer en la calle, en una trattoría o probando las pequeñas pizzas de ración, las croquetas de patata o los buñuelos que fríen en los puestos. Por la noche, si quieres tomar una copa, hay varios locales animados en la calle Príncipe di Belmonte. Desde Palermo hay que escaparse a Monreale (8 kms.) para conocer los extraordinarios mosaicos de la catedral.
La playa de Palermo está en Mondello, siempre animada, con una larga colección de bares y restaurantes de pescado fresco frente al mar. Cefalú es la ciudad más elegante y armoniosa de la costa norte, con su precioso puerto de pescadores y las casas apretadas al pie de la Rocca, casi voladas sobre el mar. En su catedral hay magníficos mosaicos del siglo XII.
La costa este es la más turística, y Taormina el lugar más encantador y exclusivo de la isla. Encaramada con su teatro grecorromano en las alturas del monte Tauro, ambos tienen como telón de fondo el volcán Etna, todavía activo, coronado por la nieve. El pueblo está lleno de terrazas asomadas a la panorámica más espectacular de Sicilia. Pasear por sus miradores y cenar junto a la alta sociedad italiana será uno de los mejores momentos del viaje.
Más al sur, se puede subir al Etna, el volcán más alto de Europa -3.323 m.- entre coladas de negra lava cubiertas de viñedos, y con suerte, llegar a contemplar de lejos las fumarolas y pequeñas erupciones. A los pies del volcán está Catania, destruida por el Etna y reconstruida en espléndio estilo barroco. En Siracusa no te puedes perder el espectacular Museo Arqueológico y el conjunto del Teatro Griego, la gruta llamada Oreja de Dioniso y el Anfiteatro romano.

Un terremoto destruyó hace 300 años el sureste de Sicilia y las ciudades fueron reconstruidas en el suntuoso estilo barroco, tan afín al complejo carácter siciliano. La parte alta de Ragusa es uno de los mejores ejemplos junto a Noto, Comiso y Módica, ciudades encantadoras para pasear con poca presencia de turismo en los días frecos de principios de año. Pero la maravilla del sur es el Valle de los Templos de Agrigento, seguramente el mejor conjunto helenístico del mundo. El sensacional Templo de la Concordia, el de Hércules, el de Cástor y Pollux, el de Hera, el de Zeus Olímpico, se levantan en una ladera colgada sobre el Mediterráneo en un conjunto capaz de emocionar al más indiferente.
Para conocer la Sicilia interior, campesina y pastoril, de abruptas colinas y detenida en el tiempo, hay que acercarse a Enna, una ciudad fortaleza a mil metros de altura. Está rodeada de lugares casi secretos como Nicosia, Calas-cibetta, Agira, y muy cerca de los extraordinarios mosaicos romanos de Piazza Armerina, donde verás la primera imagen conocida de los bikinis.
El oeste de Sicilia es un trozo de Africa en Europa. Palmeras, casas cúbicas blancas y barcos de pesca en un panorama seco de evocación norteafricana. Trápani es la capital, pero las joyas son Segesta, con un templo dórico casi intacto, y Erice, el típico pueblo nido de águilas, desde el que se ve buena parte de la isla y, en días claros, hasta las costas de Tunicia. En Marsala hay que probar y comprar el delicioso vino dulce, y en Mazara nos asomamos al mejor puerto pesquero de la isla, donde lo árabe no es sólo memoria, tiene casbah, marineros tunecinos, y preparan deliciosos cuscús.












Buenos dias
El pasado 8/08/2009 durante el programa gente viajera de onda cero estuvieron comentando un viaje a Sicilia…
El viaje que se proponia era volar a Sicilia e ir con un coche alquilado de ciudad en ciudad…
Era un viaje, de no menos de una semana y lo he estado intentando localizar en vuestra web pero me ha sido imposible.
Me interesaria hacer ese viaje este verano y me gustaria tener acceso a dicha informacion .
Un saldudo