PANAMÁ CON NIÑOS
En Panamá es fácil llegar con niños y con seguridad hasta el corazón de las selvas tropicales, visitar las ciudades que asediaban los piratas y bañarse tranquilamente en aguas transparentes llenas de peces de colores.
El territorio de Panamá es un jardín botánico natural en el que coinciden las floras y faunas de los dos subcontinentes americanos. El país está lleno de atractivos para los más pequeños de la familia, ya que pueden dedicarse a la observación de aves, a viajar en canoa por ríos rodeados por selvas tropicales, y a visitar reservas naturales que están equipadas para que los niños viajen con seguridad, cumpliendo los reglamentos habituales en USA. Son direcciones recomendables las del hotel-observatorio de aves Canopy Tower, seleccionado por prestigiosas publicaciones naturalistas entre los diez mejores destinos ecoturísticos del mundo, y Gamboa Tropical Rainforest Resort, un complejo turístico con hotel de cinco estrellas, villas, restaurantes y una marina junto al Canal y al río Chagres. Los caimanes que nadan entre los nenúfares ante el hotel siempre han vivido allí. En Gamboa cuentan con todo tipo de actividades de animación y con medios para recorrer el bosque tropical, sin alejarse demasiado del hotel, que fascinarán a los niños.

Portobelo y los piratas
El mundo de los antiguos galeones y el escenario de las aventuras de los piratas se puede descubrir en Portobelo, donde estuvo el principal puerto español en el litoral Caribe y que permanece casi intacto desde tiempos de la colonia, con los cañones apuntando a la entrada del puerto rodeados por la selva. Portobelo está casi igual que en la época de los piratas, mantiene sus murallas y permanecen los cañones preparados para rechazar los ataques de los barcos piratas. Será una fiesta para los niños poder correr por las fortificaciones e imaginar las historias que se conservan de un lugar que está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Otra opción capaz de impresionar a los niños es la visita de las Islas de San Blas, 367 islas en el Caribe, ya que permanecen administradas por la comunidad de los indios cuna, que controlan el acceso y los prodigiosos fondos marinos. Muchas están deshabitadas y en un estado de perfecta limpieza, y permiten una íntima comunión con el medio. La convivencia con los aborígenes cuna fascinará a los más pequeños por su modo de vida y sus curiosas vestimentas.
También gustará a los niños la excursión que lleva al Valle de Antón, el interior del cráter de un volcán apagado en el que existe un microclima privilegiado, fresco y húmedo, y que cuenta con especies endémicas como las bellas ranas doradas. Otro endemismo son los árboles cuadrados que se encuentran en el bosque situado en la parte alta del cráter, de fácil acceso.
Panamá es un país pequeño, de 75.517 kilómetros cuadrados, con 3.000 kilómetros de costas y unas 1.600 islas en ambos mares. La población no alcanza los 2,5 millones de habitantes, con un 40% viviendo en la Ciudad de Panamá. El clima es claramente tropical, con temperaturas medias de 26-27 º C, salvo en las montañas en las que puede bajar hasta los 10 º C. La temporada seca se extiende desde enero hasta abril y la de lluvias el resto del año. Panamá queda por debajo de la línea de huracanes y no suele sufrir este tipo de catástrofes naturales. La moneda nacional es el balboa, pero el dólar es de curso legal y mucho más corriente. La electricidad es de 110 voltios, el servicio telefónico impecable y el agua es potable en todas las ciudades.













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