CHOCOLATE Y EL VINO, MIX PERFECTO PARA SALUD Y BELLEZA

La ciudad de Valencia ha sido uno de las pioneras en centros de tratamientos estéticos y terapéuticos.

Valencia fue la primera ciudad española en contar con un centro Balnearia, un nuevo concepto de balneario urbano, que ofrece tratamientos estéticos y terapéuticos nuevos en Europa e instalaciones pioneras en el sector. En este centro también se aplica la vinoterapia que consiste en el uso del vino en tratamientos con fines tanto estéticos como para el cuidado de la salud. El poder terapéutico de la vid es conocido desde la antigüedad. Galeno, prestigioso médico griego (130-220 d.C) aconsejaba la uva a sus pacientes por sus efectos beneficiosos para la salud.

Las mujeres del viejo continente se aplicaban una especie de mascarilla facial elaborada con uvas amasadas para prevenir las señales del envejecimiento.La chocoterapia consiste en el uso del cacao y sus derivados en tratamientos con fines tanto estéticos como para el cuidado de la salud. Entre sus beneficios, obtenidos por medio de la absorción cutánea, destaca su efecto antioxidante, que vivifica y elimina la fatiga, eleva el ánimo y conduce a una sensación general de bienestar, idóneo para estas fechas de excesos. Los componentes del chocolate y sus derivados no sólo alimentan por ingestión. Al ser absorbidos a través de la piel, mediante baños, envolturas, aceites de masaje y mascarillas, el cuerpo se beneficia de sus propiedades. Las sustancias que lo componen son ricas en hidratos de carbono, proteínas, minerales como el potasio, el fósforo y el magnesio, y vitaminas como la tiamina o vitamina B1 y el ácido fólico. El consumo regular de productos derivados del cacao incrementa el nivel plasmático de antioxidantes, lo que puede prevenir la oxidación del LDL-colesterol, contribuir a la protección contra enfermedades cardiovasculares y activar el flujo sanguíneo.

Su poder antioxidante contribuye a evitar el envejecimiento prematuro de la piel.
Los orígenes del árbol del cacao se remontan a hace más de 2000 años, en América Central y del Sur. Las primeras evidencias de su consumo se encuentran entre los años 200 y 900, en plena civilización Maya. Cristóbal Colón fue el primer europeo que entró en contacto con este alimento, que lo es tanto para la piel como para el organismo en general.
El cacao que consumimos, la materia prima a partir de la cual se elabora el chocolate, es la semilla de un árbol de nombre científico theobroma cacao, que significa alimento de los dioses. Se cultiva en zonas tropicales húmedas, sobre todo en el África ecuatorial, franja ecuatorial de América y el sudeste asiático. El fruto de este árbol es una baya que contiene de 30 a 40 semillas. Existen dos tipos de cacao: el Forastero y el Criollo. Lo que diferencia a ambos son las antocianinas que son un tipo de flavonoide), sustancias implicadas en el color y el sabor del cacao.