ESQUIAR EN LA CERDAÑA, UNA COMARCA PIRENAICA QUE FUE PIONERA DE LOS DEPORTES DE INVIERNO EN ESPAÑA

El Pirineo catalán tiene en la comarca de la Cerdaña un lugar excepcional, tanto por sus atractivos paisajísticos y monumentales, como por sus excepcionales condiciones para la práctica de los deportes de invierno.

La Cerdaña se extiende a lo largo del valle de cabecera del río Segre que está orientado de este a oeste y rodeado de altas montañas. Dividido su territorio entre España y Francia como consecuencia del tratado de los Pirineos, la Baja Cerdaña tiene a su vez sendos sectores incardinados en dos provincias diferentes: Girona y Lleida.
En todo caso el espectáculo que la rodea es de gran belleza, con las cimas nevadas en invierno del Carlit y el Puigpedrós, ambos a 2.911 metros, la Tossa Plana de Lles a 2.916, el Puigmal a 2913, así como las sierras del Cadí y del Moixeró y de la Tossa de Alp.
Los amantes de los deportes blancos tienen en la Cerdaña un destino privilegiado. Es preciso puntualizar que la estación de esquí alpino de La Molina, situada en las laderas norte y este del Puigllansada y de la Tossa de Alp, con cotas de 2.465 a 1.590 metros, fue el lugar donde se celebraron en 1911 las primeras competiciones oficiales y que ya en 1925 se inauguró un refugio del Centro Excursionista de Cataluña. Ostenta, por tanto, la condición de estación pionera del deporte del esquí en toda España.

Desde 1942 se convirtió además en uno de los complejos de deportes de inviernos más importantes de nuestro país, que se ha ido dotando progresivamente con nuevos servicios e infraestructuras. En la actualidad cuenta con 29 pistas, 18 remontes, trampolines, estadios de eslalom, pista de trineos y de competición, cañones de nieve artificial, circuito de esquí nórdico y un largo etcétera.
En la vertiente de la Tossa de Alp funciona desde 1967 la estación de La Masella, con cotas de 2.530 a 1.600 metros y numerosas pistas entre bosques de pinos. Una y otra instalación están unidas por un servicio de telecabina.
A todo ello cabe añadir que en las vertientes de la Tossa Plana de Lles hay tres áreas muy interesantes para la práctica del esquí nórdico. Son las de Lles, cerca de los lagos de la Pera, con un recorrido de 35 kilómetros, la de Arànser, de 38 kilómetros y la de Guils-Fontanera.

Cuando el día se oscurece los deportistas pueden disfrutar de la variada oferta comercial, cultural y recreativa de Puigcerdà, capital comarcal. Es una ciudad de alrededor de 8.000 habitantes en la que conviene visitar la iglesia gótica de Sant Doménech, con hermosas pinturas murales, el campanario, también gótico, de la desaparecida iglesia de Santa María en la Plaza Mayor, los soportales y casas señoriales y el lago artificial, que en invierno suele estar helado. También es muy interesante Bellver de Cerdaña, que conserva restos de sus antiguas murallas y una iglesia gótica, así como diversos núcleos rurales con templos románicos y una zona espeleológica en la Fou de Bot.
La Cerdaña está muy bien comunicada por carretera merced al túnel del Cadí y también hay línea de ferrocarril desde Barcelona que enlaza con la red francesa.