CHINA, UN PAIS EN CONTINUA EVOLUCION
Lejos deben quedar los tópicos e imágenes de una China imperial o de una China comunista. China, un país milenario, es una realidad social, cultural y económica demasiado compleja para explicarla con un adjetivo. Hay que verla para apenas empezar a atisbarla.
A casi todos los lugares conviene volver porque cuando se visitan por primera vez, la novedad y la sorpresa invade el ánimo. En cambio, cuando se regresa, se aprecian mejor los detalles y, en el fondo, se disfruta más el viaje. En el caso de China, además, al ser un país tan cambiante, con tantas novedades, hay que hacerlo con más frecuencia. De un año para otro se aprecia el progreso, el auge de este destino, que está llamado a ser el número uno en muy poco tiempo. Porque lo cierto es que China gana adeptos año tras año y actualmente ya ocupa el quinto puesto como destino turístico a nivel mundial.
En el 2006 recibió 124 millones de turistas. Esto significa que los ingresos por la afluencia turística asciende a casi 33.500 millones de dólares. Estas cifras le colocan por delante de destinos tradicionales gracias a la notable mejora de las infraestructuras, los servicios públicos y la seguridad registrada en los últimos años.
Shanghai es una de las ciudades que más está creciendo, sólo su nombre ya es evocador. Durante casi 50 años la ciudad estuvo un tanto abandonada, pero hace años se pusieron manos a la obra y es sin duda la ciudad que ha experimentado un mayor cambio en China en los últimos años.

Tiene casi veinte millones de habitantes, pero sigue siendo una ciudad acogedora. Shanghai, la ciudad portuaria más grande y una de las más importantes de China.”Limita por el sur con el Golfo de Hangzhou, por el este con las provincias de Zhejiang y Jiangxu, por el norte se acerca a la desembocadura del río Chanjiang y por el este con el Océano Pacífico. Tiene una superficie de 6.340 kilómetros cuadrados y en su área urbana, de 748 kilómetros cuadrados, viven 7,3 millones de habitantes, aproximadamente. Además, es uno de los tres municipios subordinados directamente al Poder Central. Shanghai significa “en la parte alta del mar” y la ciudad posee una larga historia que comenzó ya en el 770 a.C., y que la ha llevado a ser en la actualidad una moderna metrópoli dentro del país. Es un punto de gran interés industrial, cultural y comercial, además de constituir un importante centro de comunicaciones.
Lo cierto es que Shanghai es una ciudad moderna que convive con su pasado. El casco antiguo de Shanghai está formado por un grupo de callejuelas estrechas que correspondían al centro de Shanghai siglos atrás. La calle Shanghai, y el Templo de la Serenidad o Jing An Si, cerca del parque Jingan son dignos de visitar. Como ejemplo de templo cristiano tenemos la Catedral Católica de San Ignacio, que se encuentra en la calle Puxi Lu, con sus dos torres románicas. Sin embargo, la calle más famosa e internacional de Shanghai es el Bund. Para los que quieran apreciar la ciudad en general nada mejor que realizar un paseo por el Malecón de Shanghai, en el célebre Bund, antiguo nombre europeo dado a la calle Waitan, como la conocen los chinos.
China reúne algunos de los más extraordinarios atractivos turísticos del mundo como la Gran Muralla, el Tíbet, los Soldados de Terracota de Xian, la Ciudad Prohibida de Beijing, la Ruta de la Seda, la Montaña Amarilla, el valle de Guilin y el río Yangtsé. Es visita obligada el Templo del Buda de Jade o Yufo Si, al sur del río Yangtse, en la avenida de Anyuan No. 170. Del siglo XIX, con una superficie de 8.000 m2, debe su nombre a dos figuras de Sakiamuni, esculpidas ambas en jade de Birmania con incrustaciones de piedra preciosas. Beijing, junto con Shanghai y Hong Kong, es la otra gran ciudad china mejor comunicada con Occidente. Solamente Lufthansa, la compañía aérea que mejor sirve el destino, tiene vuelos semanales a Beijing y a China.
Beijing tiene mucho que ofrecer y es el mejor lugar para comprobar la sobresaturación de población de este país. A cualquier hora del día y de la noche hay miles de chinos andando, con sus bicicletas o en coche recorriendo la ciudad. A veces se diría que forman una manifestación. Beijing o la Ciudad Prohibida, posee infinitos templos, el Templo del Cielo, el más monumental de todo el país con sus misteriosos efectos acústicos, la Plaza de Tiananmen y el Palacio de Verano, son visitas obligadas.
En las cercanías de Beijing se puede visitar también uno de los tramos más bellos de la Gran Muralla.Al lado de la Ciudad Prohibida está la Plaza de Tianammen, en la que no se puede dejar de visitar el monumento y mausoleo de Mao, el museo de Historia China y de la Revolución, la Gran Sala del Pueblo y, desde luego asombrarse con las dimensiones de esta plaza, donde caben hasta un millón de personas. Los monumentos y palacios es otra excursión que no hay que perderse. Están diseminados en un radio de 80 kilómetros, por lo que el tiempo de ir de un lugar a otro es considerable,así que hay que armarse de paciencia y disfrutar del panorama en el trayecto. Otras visitas importantes son el Palacio de Verano y también al Templo de los Lamas, donde se presencia una estatua de Buda de 23 metros de altura y 3 de circunferencia, tallada en una sola pieza de madera de sándalo blanco. Está en un lugar que se llama Pabellón de la Felicidad Multiplicada por Diez Mil, que arece una broma pero es cierto











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