KENIA CON NIÑOS

Los Parques Nacionales de Kenia pueden ser un buen destino para viajar con niños, ya que las agradables temperaturas y la buena organización de las visitas a las reservas de las Tierras Altas son adecuadas para los pequeños de la familia.

Leones, elefantes, hipopótamos y jirafas forman parte del imaginario infantil y son tan reales para ellos como el entorno cotidiano. A nadie le puede fascinar más que a un niño la contemplación real de los animales en su propio medio. Aún persiste la idea de que ir a un safari en Kenia supone una aventura para la que hay que tener espíritu de explorador decimonónico. Afortunadamente, el viaje a los parques naturales de Kenia se ha convertido en una experiencia llena de interés pero con escasas incomodidades y riesgos, de manera que se puede compartir con los hijos menores, antes de que los animales pierdan el sentido mágico que tienen para ellos durante la infancia.

Kenia cuenta con la mejor organización del mundo para realizar safaris en sus reservas naturales. Y con la mejor colección de hoteles de calidad para disfrutar del viaje cómodamente. Los niños son muy bien recibidos en los grandes hoteles, y también en los vehículos de safari, de los que, en cualquier caso, nadie se puede bajar en los Parques Nacionales. Tampoco hay que temer las temperaturas excesivas, ya que las tierras altas de Kenia se encuentran en torno a los 2.000 metros de altitud, por lo que las noches son frescas y los días no resultan excesivamente calurosos.

Leones en Masai Mara

En ese clima saludable tampoco proliferan los mosquitos ni las enfermedades peligrosas, de manera que no es raro encontrarse niños en los safaris, la mayor parte de ellos hijos de funcionarios internacionales residentes en el país que disfrutan de la magnífica oportunidad de ver a los animales salvajes viviendo en libertad.

No hay nada comparable a las experiencias que ofrecen los safaris. El encuentro con las manadas de elefantes o la posibilidad de asistir a una cacería organizada por un grupo de leonas, la contemplación de una pareja de rinocerontes en campo abierto o descubrir el sigiloso acecho de una pantera desde las ramas bajas de una acacia espinosa.

Las mejores horas para el encuentro con la fauna son las primeras de la mañana y la caída de la tarde, cuando descienden las temperaturas y los animales se muestran más activos. Son también las mejores horas para realizar fotografías de la fauna, dando sentido al concepto de caza fotográfica que ha venido a sustituir las cacerías de animales que hicieron famosos los safaris africanos. Hace décadas que no se permiten las cacerías en Kenia.

La gran variedad de parques nacionales en Kenia permite un viaje variado por diferentes parques nacionales. En algunos es posible contemplar la fauna desde un hotel subido en un árbol, algo que puede encantar a los niños, como es el caso de The Ark en los Aberdares. También resultan impresionantes las manadas de elefantes al pie del monte Kilimanjaro, los grupos de centenares de miles de flamencos en los lagos de la falla del Rift, los hipopótamos del Lago Baringo, los leones de Tsavo, y siempre es mejor dejar para el final la enorme densidad de animales, tanto de herbívoros como de sus predadores, de Masai Mara.

Unos y otros parques van mostrando un país variado, selvático en torno al monte Kenia, con amplias sabanas en Masai Mara, con lagos casi rodeados por desiertos en el norte, y con ciudades modernas como Nairobi, o tradicionales con una larga historia de mercados de esclavos como Mombasa, a orillas del Índico.

Las formidables playas de la costa del Índico, cerca de Mombasa, ofrecen excelentes hoteles de las mejores cadenas occidentales, en las que los niños son siempre bienvenidos, y pueden disfrutar de seguras actividades acuáticas y de los diferentes parques que han ido surgiendo para uso de los turistas centroeuropeos, como jardines botánicos, criaderos de cocodrilos y parque nacionales costeros como Shimba Hills National Reserve, con fauna similar a los del centro del país, además de los parques nacionales marinos que protegen un enorme patrimonio natural submarino.

Si a esto sumamos la rica artesanía realizada por los nativos con las maderas y piedras naturales del país, se completa el panorama de un destino viajero de gran calidad en sus servicios que permite viajar cómodamente con niños sin correr grandes riesgos sanitarios o de seguridad.

Datos prácticos
El otoño europeo es una de las mejores épocas para visitar Kenia, ya que es temporada baja y relativamente húmeda, especialmente entre octubre y diciembre. En estos meses los precios resultan mucho más asequibles que durante el verano y se puede elegir hotel ya que la mayoría dispone de plazas libres. Por la misma razón es la temporada más conveniente para quienes viajen de manera particular, ya que hay mayor número de transportes disponibles.

No es necesario visado para entrar en Kenia, y la malaria no es peligrosa en las tierras altas del interior. Viajando con niños conviene ir provistos de repelentes para mosquitos y observar las recomendaciones elementales de prudencia sanitaria. Los hoteles y restaurantes tienen gran cuidado en la preparación de alimentos y la gastronomía está cuidadosamente adaptada a los usos occidentales.

Conviene llevar unos prismáticos para cada niño, y una buena guía ilustrada de vida salvaje en África para mostrarles las diversas especies que se encuentran durante los safaris, ya que la variedad de animales es muy grande, y las mejores sorpresas no se producen con los cinco grandes -león, búfalo, leopardo, elefante y rinoceronte- sino con otras especies como los guepardos, las jirafas masai, la gran variedad de gacelas y de aves, o los jabalíes verrugosos. Es fácil que durante los safaris se puedan anotar observaciones de más de un centenar de especies.

Playa de Dani

Ofertas de Hoteles en Nairobi, siempre al mejor precio