Puerto Rico, lujo y placer en las Antillas

La calidad de las playas, hoteles y ciudades históricas de Puerto Rico suponen una permanente tentación para los viajeros que quieren disfrutar de las Antillas y del sol del Caribe, de su música y de su alegría de vivir

Todo lo que pensamos cuando imaginamos el Caribe lo podemos encontrar en Puerto Rico, y todo al alcance la mano, en cortas excursiones desde los hoteles de la capital. Es una isla especialmente agradable para una escapada cómoda: volar a San Juan de Puerto Rico, alojarse en un hotel urbano, o en los de sus playas antillanas -tan hermosas como las del Condado e Isla Verde- para disfrutar del color, el calor y el sabor salado de un mar de ensueño.

San Juan de Puerto Rico. (© E.D.Uceta)

San Juan de Puerto Rico. (© E.D.Uceta)

La primera tentación del viajero es ir al Viejo San Juan a pasear, mejor si es al atardecer, y caminar al azar por las estrechas callejas silenciosas escuchando el rumor de alguna fuente. La arquitectura colonial que llenó el casco antiguo de columnas y frontones clásicos recuerda la presencia de los españoles en la vieja Borinquen, nombre con el que se conocía la isla antes de la llegada de los europeos, y con el que aún se identifican. Desde San Juan se llega en la Lancha de Cataño a la destilería Bacardí, la mayor del planeta, para descubrir los secretos del ron.

Todo lo que hoy se ve en Puerto Rico, excepto la naturaleza, es posterior al siglo XV. Las casas, las ciudades, las iglesias, son fruto de la cultura criolla surgida tras la llegada de los españoles, que nunca consiguieron las grandes cantidades de oro que esperaban encontrar, y que tuvieron que resignarse a explotar la riqueza agrícola y ganadera de la isla.

Traje popular en San Juan de Puerto Rico. (© E.D.Uceta)

Traje popular en San Juan de Puerto Rico. (© E.D.Uceta)

Durante mucho tiempo, la única ciudad digna de tal nombre sería San Juan de Puerto Rico. La historia más antigua de Puerto Rico se encuentra casi completa en San Juan. Pero a partir del siglo XIX, la isla gana autonomía respecto a la metrópoli y desarrolla su economía, que en el siglo XX se vincula a los Estados Unidos de América, alcanzando en 1952 el estatuto de Estado Libre Asociado. Gracias a esta relación privilegiada, la isla cuenta con la renta per cápita más alta de Latinoamérica y con una sólida estabilidad democrática.

Pronto ganó importancia la ciudad de Ponce, con tres siglos de historia, capital del sur, llena de iglesias y palacetes del siglo XIX, vinculados al cultivo de la caña de azúcar y a la elaboración del ron.

Merece la pena abandonar el confort de los hoteles para conocer el resto del país cómodamente, ya que la red de carreteras es excelente. Al este de San Juan, a menos de una hora, hay playas casi desiertas coronadas por los bosques tropicales. Al oeste de la capital se halla el Parque de las Cavernas del Río Camuy, el sistema de cuevas formado por uno de los mayores ríos subterráneos conocidos. También vale la pena visitar el Observatorio de Arecibo, con el radio radar telescopio más grande del mundo, que busca emisiones inteligentes en el espacio.

Terraza en el Viejo San Juan, Puerto Rico. (© E.D.Uceta)

Terraza en el Viejo San Juan, Puerto Rico. (© E.D.Uceta)

Guía práctica
Qué ver. El Yunque es un impresionante bosque tropical intacto, protegido por la corona española en 1876, con 240 especies de árboles y lleno de orquídeas, helechos, cascadas y caminos escarpados. Otra maravilla natural es el parque de las cavernas del río Camuy, con cuevas llenas de estalactitas y estalagmitas. En la Reserva natural de las Cabezas de San Juan, en la costa, a poco más de hora y media desde la capital, se puede recorrer el bosque sobre pasarelas de madera y ver la laguna bioluminiscente, que brilla en las noches sin luna con la fosforescencia de los organismos que viven en las aguas de la bahía. También se hacen excursiones a las islas Vieques, Culebra y St. Thomas. Se pueden ver manatíes, tortugas e incluso halcones en una colección de ecosistemas muy amplia.

Ponce es la capital del sur de la isla, con una espléndida arquitectura colonial que compone una colección de un millar de edificios históricos. No dejes de darte un paseo en carruaje de caballos con tu pareja al atardecer, visitar el Parque de Bombas (bomberos) pintado a rayas rojas y negras, y subir al palacio Serrallés, un edificio modernista propiedad de la familia de orígen catalán que fabrica los mejores rones de Puerto Rico, desde el que se tiene una vista espectacular sobre la ciudad.

Parque de bombas en Ponce, Puerto Rico. (© E.D.Uceta)

Parque de bombas en Ponce, Puerto Rico. (© E.D.Uceta)

Otras ciudades como Mayagüez y San Germán completan la oferta urbana de la isla, pero la colección de playas es mucho mayor, con nombres que hacen soñar como Guajataca, Humaco, Parguera, Fajardo, Palmas del Mar, Poza del Obispo o Guanica, entre otras.

Qué oir . El ritmo caliente del Caribe, salsa, plena, merengue y bomba, suenan por todas partes. No te pierdas la calle del Cristo en el Viejo San Juan en fin de semana.

Otros datos. Puerto Rico es la más oriental de las Antillas, tiene 160 km de este a oeste y 56 de norte a sur. Es un estado libre asociado de los Estados Unidos de América, con el nivel de vida más alto del Caribe. Sólo se requiere pasaporte para entrar en Puerto Rico. El puerto de San Juan de Puerto Rico es el tercero de América por pasajeros en barcos de crucero. La posibilidad de atracar junto al centro histórico y su calidad lo convierten en un destino ideal.El Castillo Serrallés es uno de los mejores edificios del país, situado en la colina El Vigía, en Ponce, propiedad de los Serrallés, los primeros fabricantes de ron en la isla, de origen español.

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