CRETA, UNA ISLA VIRGEN Y COSMOPOLITA

Creta la isla más grande de Grecia y la quinta del Mediterráneo, combina la ciudad cosmopolita al norte, y la belleza de las playas vírgenes y paradisíacas al sur.

Creta, mide alrededor de 360 kilómetros de largo, de este a oeste, por este motivo, la isla dispone de dos aeropuertos, cada uno de ellos situado en un extremo. El primer aeropuerto se encuentra en Chaina ubicado al oeste y el otro en Heraclion, en el este. Creta tiene 600.000 habitantes alojados en su mayoría en el norte, siendo el sur una zona más turística.
Toda la isla es espectacular, pero cabe destacar Chaina, que se considera la zona más bonita. Es recomendable visitarla en su totalidad, por la majestuosidad de su relieve y sus playas, para ello lo más inteligente es dividir nuestra estancia en dos partes, es decir pasar los primeros días en Chaina y los últimos en Heraclion, o viceversa, para no malgastar nuestro tiempo en el coche.
Para visitar Creta lo ideal sería disponer de al menos siete días, pero si no tenemos tanto tiempo, lo aconsejable es que nos hospedemos en el centro, de esta forma igualaremos distancias entre punta y punta de la isla.
Los monumentos más ilustres que se pueden visitar en Creta son: El Palacio de Knossos, que se identifica como el laberinto donde se encerró al minotauro, el Monasterio de Toplou y la Universidad de Creta, entre otros.
En cuanto al alojamiento en Creta, mencionar que posee grandes y lujosos hoteles a régimen de todo incluido, aunque también podemos encontrar pequeños hoteles con mucho encanto.

Sin duda las mejores playas se encuentran en el sur, lejos de los hoteles y de los bullicios. Y es que esta isla posee grandes contrastes, altas montañas, grandes llanuras, bosques de palmeras y pinos, playas de arena dorada y aguas cristalinas y todo ello debido a su particular clima. También su situación geográfica y su continuo cruce de culturas han determinado significativamente su historia.