La vitalidad de Buenos Aires
Un cambio de continente para llegar en pleno otoño austral a la ciudad más culta, refinada y atractiva entre las de habla española en el hemisferio sur
Culta y arrabalera, futbolera y selecta, Buenos Aires es una de las ciudades más bellas del mundo. Elegante como París y frenética como Nueva York, la capital argentina se mide con las mejores. Se habla español, se actúa en italiano y se vive al día. Prensa y libros del mundo les mantienen en vanguardia cultural. Hay docenas de teatros abiertos y llenos, cines, ópera, magníficos restaurantes, anticuarios y una oferta cultural y vital inagotable.Hay que olvidar el mundo que reflejan los tangos. Pibes, pebetas, minas y otarios son historia. Buenos Aires es una ciudad moderna que no ha perdido el carácter vital y la chispa latina. De la misma manera que ha fascinado a tantos artistas e intelectuales españoles, que han pasado en ella largas temporadas disfrutando su ambiente culto y vital, Buenos Aires atrapa en su calor y no se vuelve a sentir como una ciudad lejana. Conocerla es amarla.

Teatros, tiendas, cafés, restaurantes y cantinas para todos los gustos.
Recorrido imprescindible: los barrios de Palermo y La Boca, La Recoleta, el Obelisco, Corrientes, Avenida Mayo, del Congreso a la Casa Rosada, y San Telmo, donde hay un bello rastro los domingos.Hay mucha diversión en Buenos Aires, un número muy elevado de teatros, conciertos, y locales en los que todavía se canta el tango, dedicados a los turistas, pero igual de atractivos e imprescindibles en cualquier visita a Buenos Aires,, en la calle Valcarce se encuentran algunos de los mejores. También hay mucho que ver en la calle: la enorme plaza de Mayo con la Casa Rosada, la mítica residencia presidencial, en uno de sus costados, ante el que hacen cambios de guardia los granaderos. En otro lateral se ve la catedral, entre edificios que recuerdan el Buenos Aires colonial. El emblema bonaerense es el Obelisco, en el cruce de la calle Corrientes con la Avenida 9 de julio, una gran vía urbana considerada como los Campos Elíseos porteños.Buenos Aires cuenta con uno de los mejores teatros del mundo: el bellísimo Teatro Colón.
Es una verdadera factoría dedicada a la producción de espectáculos de cultura, en la que trabajan docenas de músicos, escenógrafos, cantantes, coros, bailarines, sastres de vestuario, carpinteros, electricistas, en una sinfonía de oficios puesta al servicios de los conciertos y la ópera. Vale la pena hacer la visita de los entresijos del teatro. El palacio del Congreso es para muchos el edificio más hermoso de la ciudad, con su plaza llena de vida, atestada de gente y de palomas. Un buen lugar para descansar antes de irse de compras. Conviene recordar que la calidad de la piel argentina es legendaria, y que en un par de días pueden hacer a medidauna falda de cuero, un pantalón de ante o una chaqueta de nobuk. Si se encarga al llegar se puede llevar ya terminada. Hay que reservar tiempo para comprar en las excelentes tiendas de ropa y piel a buenos precios: botas camperas, bolsos o guantes. La ciudad está llena de viejos cafés encantadores como El Molino, frente al Congreso, el Tortoni de la avenida de Mayo, La Biela en La Recoleta, La Paz en Corrientes con Montevideo, o Los Inmortales, convertido ahora en pizzería. En ellos se demuestra que cada porteño es un filósofo. En La Boca está el corazón sentimental del viejo Buenos Aires. Y en La Boca está Caminito, con sus casas de lata pintadas de colores brillantes que el tiempo ha transformado en rincón favorito de atracción turística.













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