Plasencia (Cáceres)

Capital del norte de Cáceres, Plasencia une el esplendor natural de su entorno con un patrimonio monumental de primera calidad. La escala doméstica de la ciudad la convierte en un remanso de paz en el que fluye la vida rica en matices y sabores de Extremadura.

Cáceres está llena de ciudades monumentales como Plasencia, que es la capital del norte de una provincia mucho más verde y fértil de lo que muchos esperan. Situada en la salida del valle del Jerte a las tierras más llanas del oeste, es un punto de paso importante en el camino que atraviesa Extremadura hacia Castilla y León y el Cantábrico, en la Ruta de la Plata. Su lógica territorial ha logrado que sea un núcleo de población con mucha historia.

El abuelo Mayorga en la torre del Ayuntamiento de Plasencia, Cáceres. (© E.D.Uceta)

El abuelo Mayorga en la torre del Ayuntamiento de Plasencia, Cáceres. (© E.D.Uceta)

El barrio antiguo de Plasencia es muy hermoso, está lleno de iglesias y palacios sobre los que anidan las cigüeñas, que son una referencia permanente de actividad en el cielo de la ciudad. Hay que pasear por su plaza mayor rodeada de soportales y sentarse en alguna de las terrazas. En los bares se pueden probar los caracoles, y en todas partes ofrecen, durante el mes de junio, las excelentes cerezas que se cultivan en el valle del Jerte.

En la misma plaza se levanta el edificio del ayuntamiento, con la curiosa figura del abuelo Mayorga agarrada a la torre para dar las campanadas. Todo el centro está rodeado por una muralla que circunda el casco antiguo junto al río Jerte, y sus puertas almenadas refuerzan el aire militar de la ciudad.

Tras la conquista de Alfonso VIII en 1186, ganó importancia urbana, y el mercado de los martes en la plaza mayor proviene del siglo XII.En Plasencia hay dos catedrales siamesas, la vieja y la nueva, cosidas por la espalda. En la misma plaza se encuentra también el Palacio Episcopal, el Hospital y la casa del Deán. La catedral vieja es románica, del XIII, y se utiliza como museo, el claustro es espléndido, y la catedral nueva, del siglo XVI, recoge trabajos de Enrique Egas, Alonso de Covarrubias, Rodrigo Gil de Hontañón y Diego de Siloé, un compendio de nuestro mejor renacimiento.

Clasutro de la catedral de Plasencia, Cáceres. (© E.D.Uceta)

Clasutro de la catedral de Plasencia, Cáceres. (© E.D.Uceta)

Toda la ciudad está llena de palacios y casas nobles con escudos de piedra. El palacio Episcopal, la Casa del Deán, el Palacio de Justicia y las Casa de las Dos Torres en la calle Blanca, la Casa del Obispo Carvajal, y el suntuoso palacio de los Marqueses de Mirabel forman un conjunto monumental renacentista y barroco de gran capacidad de evocación. El Museo Etnográfico y Textil es una visita ineludible con ricos fondos de artesanía y trajes.

Plasencia es perfecta para hacer excursiones al valle del Jerte, cuajado en estos días de cerezas y con pueblos tan gratos como Navaconcejo, Cabezuela del Valle y Jerte, al pie del Puerto de Tornavacas por el que se sale a Ávila. Otra opción es el Parque Nacional de Monfragüe, cruzado por los ríos Jerte y Tajo, refugio de buitres negros, alimoches y águilas reales. Coria, Garrovillas y Las Hurdes se encuentran también muy cerca de Plasencia.

GUÍA PRÁCTICA
Cómo llegar.
Plasencia se encuentra en el norte de la provincia de Cáceres, sobre la N-630, la Ruta de la Plata, a mitad de camino entre Cáceres y Salamanca. A 240 kilómetros de Madrid y a 83 de Cáceres. Cuenta con más de 37.000 habitantes.
Que ver.
Puertas y murallas que encierran el casco histórico.
Catedral Nueva, de los siglos XV y XVI, con trabajos de los mejores arquitectos de estos siglos: Siloé, Covarrubias, Enrique Egas, Rodrigo Gil de Hontañón, destacando la sillería del coro, obra de Rodrigo Alemán, y el retablo de Gregorio Fernández.
Catedral Vieja de inicios del siglo XIII, que fue desapareciendo a medida que crecía la Nueva hasta que se decidió mantener una parte de la primera junto a la segunda.
Hospital de Santa María, del siglo XV, vinculado a la Museo Etnográfico Textil Provincial, con excelente colección y presentación.
Entre los numerosos palacios destacan el Episcopal del XVI, con hermoso patio y fachada estilo renacimiento,, el de los Marqueses de Mirabel de gran calidad y renacentista, también con buen patio,, el Palacio de los Condes de Torrejón, gótico y plateresco, vecino de la Casa del Deán,, el Palacio de Girón-Carvajal de influencia italiana,, y las casas de los Monroy, del siglo XIII, y la de los Toledo, del XV.
Alojamiento.
La mejor opción en la ciudad es el magnífico Parador de Turismo de Plasencia que ocupa un convento del siglo XV, de insólita escalera interior, rehabilitado recientemente.
El Hotel Alfonso VIII es un clásico que también a sido renovado y ofrece excelente relación calidad precio.
Restaurantes. El Hotel Alfonso VIII (Av Alfonso VIII, 32, tel.: 927 410 250) cuenta con un sólido y espléndido restaurante con especialidades extremeñas.
Puerta Talavera (Talavera, 30,, tel.: 927 424 269) y Viña La Mazuela (Av las Acacias, 30,, tel.: 927 425 842) son las opciones de mayor interés gastronómico.
La Plaza mayor tiene su propia oferta de lugares de tapeo, como El Rincón Extremeño, La Taberna Extremeña, y El Español.

El escudo de Plasencia lleva grabado el lema Ut placeat deo et hominibus que significa “Para que agrade a Dios y a los hombres”. Pocas veces es tan cierta la relación entre lo dicho y la realidad.Antes de ser Plasencia, el lugar se llamó Ambracia Xerete (río del gozo) en griego, para los romanos fue Dulcis Plácida, y Ambroz para los árabes, hasta que Alfonso VIII la conquistó en el año 1186.

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