LA CATALUÑA DE LOS SESENTA
La recuperación de una década prodigiosa a través de un libro de fotografías con textos explicativos muy elocuentes.
JOSEP MARÍA HUERTAS, JAUME FABRE y GUILLEM HUERTAS, con la colaboración de PEPE ENCINAS, han realizado una profunda investigación archivística en busca de documentos gráficos que permitan colegir el cambio que se experimentó en aquella época en el ámbito de la comunidad catalana. El fruto de sus esfuerzos ha sido una magnífica selección de fotografías que, ordenadas temáticamente, precedidas en cada capítulo de un texto introductorio y cada una de ellas de una breve explicación, se ha publicado en libro de gran formato por ANGLE EDITORIAL con el título de LA CATALUÑA DE LOS SESENTA.
Un tiempo caracterizado por hechos muy evidentes. El primero de ellos la transformación de la sociedad catalana con la incorporación de inmigrantes procedentes de otros puntos de España, lo que varió profundamente la demografía de algunas poblaciones. Este movimiento de población no fue gratuito, sino que constituyó la base del desarrollo industrial de la región, que vivió sus año de máxima expansión económica y crecimiento urbano, pero a la vez favoreció el resurgimiento del movimiento obrero por una parte y la actividades de colectivos críticos con el desarrollismo, como algunos colegios profesionales y asociaciones de vecinos.

A partir de ahí se incubaría el germen de los partidos políticos de la transición
La llegada masiva del turismo cambió las costumbres y hasta los criterios morales de una sociedad que se fue haciendo más abierta al punto de peregrinar a Perpiñán para ver el cine que la censura no permitía proyectar en España y la progresiva incorporación de una nueva generación más inquieta y capacitada culturalmente permitió el desarrollo de fenómenos comola nova cançó y el teatro independiente. Y, en fin, no faltaron las desgracias naturales, como las inundaciones del Vallés, del besós y de Can Clos y la gran nevada de Navidad de 1962.
Como cabe supone estamos contemplando una selección de fotos en blanco y negro, que rea lo común de aquella época, muchas de las cuales son sencillas escenas callejas, de barrio, festivas e incluso familiares, porque de este modo, mucho mejor que con el reflejo de los grandes actos públicos, es como se puede explicar la vida real de una sociedad.












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