PANAMÁ, PLAYAS Y ECOTURISMO

Las playas vírgenes, el extraordinario patrimonio natural y ecológico, las ciudades históricas y los espléndidos hoteles y resorts hacen de Panamá el destino emergente de Centroamérica con mayor atractivo viajero.

Las costas panameñas están hechas para el placer, para disfrutar de un entorno en el que el turismo todavía no ha dominado la sensación de encontrarse sumergido en una naturaleza intacta. Muchos hoteles de costa han sabido aprovechar esta circunstancia para ofrecer toda la calidad de los mejores establecimientos con la inmersión garantizada en la naturaleza. Lugares como Bocas del Toro, en el noreste del país, son emblemas de esplendor caribeño. Algunos de los hoteles más agradables del país se encuentran en Bocas del Toro, a 280 kilómetros de la ciudad de Panamá, en el norte del país, en un archipiélago que rodea la Laguna de Chiriquí, con aguas de profundo color verde, que incluye el Parque Nacional Marino Isla de Bastimentos, protegido por ser lugar favorito de desove de diferentes especies de tortugas marinas y servir de refugio a aves, reptiles, y a una abundante fauna marina.Las islas de San Blas, un archipiélago de más de trescientas islas en el Caribe, pertenece a los indios Kuna, que gestionan un turismo escaso que aprecia la naturaleza intacta.

En un vuelo de 20 minutos desde la capital se llega a San Blas, donde se mantiene la forma de vida tradicional. Las mujeres hacen joyas que llaman molas, y la pesca es la actividad principal de los hombres, que viven en un entorno natural marino de extraordinaria calidad.

Otro destino casi intacto en el Caribe es Isla Grande, frente a Colón, cubierta de espesa vegetación. En el Pacífico vale la pena ir a la isla de Taboga, a una hora en barco, donde el único vehículo es la bicicleta para ir de playa en playa. Menos intacta pero mucho más animada es la isla Contadora, a 15 minutos de vuelo desde Ciudad de Panamá, que es uno de los principales centros turísticos del archipiélago de Las Perlas, en el Pacífico panameño.

El Canal de Panamá, por sí sólo, justificaría una escapada a Panamá, ya que muchos lo consideran la Octava Maravilla del Mundo. La obra une dos océanos separados por 26 metros de desnivel entre las aguas de ambos mares, que se salvan a través de cuatro grupos de esclusas. Los barcos navegan en los lagos del interior del país, como el lago Gatún, en un recorrido de poco más de ochenta kilómetros. Para descubrirlo de manera placentera nada mejor que utilizar los hoteles con encanto colonial en que se han convertido antiguas residencias estadounidenses.

Entre las instalaciones ecológicas próximas al Canal destaca Canopy Tower, un antiguo radar convertido en hotel y torre de observación de aves, valorado entre los 10 mejores destinos ecoturísticos del mundo. El complejo Gamboa Rainforest Resort es un ejemplo de hotel de calidad junto al río Chagres, rodeado por una fauna extraordinaria.

Guía práctica
En el rápido recorrido por los aspectos principales de Panamá hay que incluir la ciudad de Panamá, con sus restos arqueológicos de Panamá La Vieja y del Casco Antiguo, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. También la ciudad de Portobelo, el lugar en el que estuvo el principal puerto español en el Caribe, donde se conservan las fortificaciones con sus cañones frente a la gran ensenada que servía como fondeadero natural. Las defensas de este puerto han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y están rodeadas por el Parque Natural de Portobelo. En las provincias de Cocle, Herrera y Los Santos los pueblos muestran su origen español, con la iglesia en la plaza principal. Dicen que Nata cuenta con la iglesia más antigua en América. La ciudad de Colón, en la boca caribeña del Canal, también merece una visita.

La estrecha franja de tierra panameña recibe una alta cantidad de lluvias, lo que permite la existencia de un importe bosque húmedo tropical de gran densidad en vida botánica y zoológica.

El 24% de la superficie del país se encuentra protegida por su valor ecológico, y Panamá cuenta con 49 parques y reservas, entre ellos cinco parques nacionales entre los que destaca el Darién en la frontera con Colombia.

Panamá es un país pequeño, de 75.517 kilómetros cuadrados, con 3.000 kilómetros de costas y unas 1.600 islas en ambos mares. La población no alcanza los 2,5 millones de habitantes, con un 40% viviendo en la Ciudad de Panamá. El clima es claramente tropical, con temperaturas medias de 26-27 º C, salvo en las montañas en las que puede bajar hasta los 10 º C. La temporada seca se extiende desde enero hasta abril y la de lluvias el resto del año. Panamá queda por debajo de la línea de huracanes y no suele sufrir este tipo de catástrofes naturales. La moneda nacional es el balboa, pero el dólar es de curso legal y mucho más corriente. La electricidad es de 110 voltios, el servicio telefónico impecable y el agua es potable en todas las ciudades. En muchas zonas de Panamá el sol sale sobre el Pacífico y se pone sobre el Atlántico, al contrario que en el resto de países americanos, porque el territorio dibuja un tenso arco de oeste a esteQuien busque playa de blanca arena, cocoteros y ecoturismo tiene donde elegir. En el Caribe Bocas del Toro e Islas de San Blas. En el Pacífico Punta Chame-Farallón, Taboga, e Islas de Las Perlas.

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