Kenia en pareja

Combinar safaris con las playas junto al océano Índico es una de las mejores ofertas que se pueden encontrar en África. La calidad de los hoteles y del servicio completa una exótica experiencia.

Kenia se asocia con Mogambo y Memorias de Africa, películas de pasiones inolvidables con la fauna salvaje como telón de fondo. Ahora se ha puesto de moda para viajes de novios, con la posibilidad de terminar la ruta en las fabulosas playas del océano Índico. En los vehículos todoterreno que llevan a los safaris, las parejas de recién casados buscan el sabor de la aventura, y esperan besarse bajo la luna llena a los pies del Kilimanjaro.

Viaje de novios a Kenia. La primera noche se puede pasar viendo los animales que acuden a beber bajo los focos en la charca que se extiende ante el hotel The Ark, en los Aberdares. La siguiente en un delicioso bungalow frente al Lago Nakuru, envueltos en el encanto de los mosquiteros. Las dos siguientes a orillas del río Mara, oyendo resoplar a los hipopótamos en el agua. Nadie podrá decir que se aburre en una luna de miel en el centro de Africa.

En Aberdares, el hotel es una isla de confort rodeada por la selva, situado junto a una charca a la que acuden los animales a beber. Desde la terraza se domina una ladera cubierta de vegetación. En un silencio casi religioso se pueden ver con los prismáticos elefantes entre la maleza, una gacela tendida en un calvero, un búfalo solitario. Luego, cuando los animales se acercan a la charca, se pueden hacer magníficas fotos desde un observatorio semienterrado conectado con el hotel. Para el observador paciente desfilan tras los cristales rinocerontes, búfalos, jabalíes verrugosos, elefantes, gacelas, antílopes y servales entre otros animales. Dentro del hotel, hay termos de café y té para los trasnochadores y una chimenea encendida.

Tras visitar los lagos cuajados de flamencos de la Gran Falla del Rift , se llega a Masai Mara, el parque por excelencia, el mejor de todos y el único imprescindible en Kenia. Sus llanuras de hierba son tan espectaculares como uno imagina. La sorpresa son las comodidades del hotel, situado en un recodo del río Mara, donde vive una colonia de hipopótamos. La primera comida en la terraza, junto a un árbol tomado por docenas de tejedores que han hecho en el sus nidos, viendo el baño de los hipopótamos, y bebiendo un buen vino -europeo o local- es un auténtico placer con sabor a película de los años cincuenta. Los safaris se hacen por la mañana temprano y por la tarde, cuando los animales están más activos y su abundancia resulta impresionante.

La gran colonia de herbívoros -gacelas, antílopes, cebras, búfalos, facoceros, ñúes, jirafas- alimentan a los grandes carnívoros -leones, guepardos, leopardos- y a los carroñeros como hienas y buitres. Los elefantes no temen a nadie, y los rinocerontes son estrechamente vigilados para evitar que los furtivos los cacen. Al recorrer este santuario natural, la sensación de plenitud es tan intensa que tiene mucho de mística ecológica. Contemplar la vida cotidiana de los masai junto a la fauna salvaje en el entorno de Masai Mara es una de las experiencias fuertes del viaje. Los masai viven entre las fieras desde hace siglos y han ganado su respeto pastoreando sus rebaños de vacas cuernilargas armados con arco, flechas, porras y cuchillos. Los masai nunca comen carne de los animales de la sabana, con excepción del búfalo al que temen. Los búfalos matan más masais que los leones, pero el masai mata a los leones que atacan su ganado.

El parque nacional de Amboseli se extiende a los pies del Kilimanjaro, y se considera el santuario africano de los elefantes. En un extenso herbazal pantanoso viven casi doscientos elefantes, junto al resto de especies de la zona. Varios hoteles se esconden entre las manchas de arbolado y son oasis de lujo en el corazón de Africa. La puesta de sol desde la terraza del hotel será uno de los momentos más románticos del viaje de novios en Kenia.

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