Marruecos imperial en Fez

Fez es el orgullo de Marruecos. Su fundación por el islamizador Idriss I, su larga capitalidad, el gran prestigio de su universidad, la más antigua del mundo, fundada por una mujer, y la contrastada calidad de sus madrasas, se une a la inteligencia de sus comerciantes, a la habilidad de sus artesanos y al talento de sus estudiantes para ofrecer un panorama de enorme calidad histórica y cultural, con la mayor capacidad de creación en Marruecos.

El esplendor pasado del reino de Marruecos brilla con toda su personalidad y energía en las calles de la medina de Fez, donde permanece la forma de vida tradicional de una cultura milenaria. 

 

Si la experiencia de recorrer Fez es impresionante en lo estético y en lo sensible, su historia también lo es. La ciudad fue poblada en principio por beréberes, recibió cientos de familias cordobesas en el siglo IX, luego llegaron tunecinos de Kairuán, judíos, almorávides, almohades y merinidas, que aportaron sus propias culturas para llevar a Fez hasta su apogeo en los siglos XIV y XV. Ya nunca dejó de ser la ciudad más importante de Marruecos.

La belleza del patrimonio que encierra la medina es de tal magnitud que resulta inabarcable, el arte musulmán brilla en la arquitectura y en sus elementos decorativos con una riqueza que se explica por las influencias de Córdoba, de Kairuán, del desierto y de los judíos que llegaron tras su expulsión de la península ibérica. La declaración de la medina de Fez como Patrimonio de la Humanidad obliga a afrontar una extensa tarea de mantenimiento.

El trabajo de protección del patrimonio que se realiza desde hace años ha dado unos frutos espectaculares, y son muchos los edificios restaurados que se abren a los viajeros. Se puede entrar en la medina por la puerta Bab Bou Jloud, asomarse a las madrasas (las escuelas coránicas) donde la belleza arquitectónica acoge a la teología, la mezquita Kairauina, el zoco Attarin de los perfumistas, la Kisaria, la zaouia de Muley Idris, la plaza Nejarín, Fez el Bali, la mezquita de los Andaluces, el Mellah, barrio judío cuyos habitantes marcharon a Israel, y una larga lista de maravillas, rincones deliciosos, zonas ocupadas por gremios de latoneros, joyeros, alfareros, tejedores, y curtidores, con sus cubas de tintes de cien colores. Las calles son un escenario de acentos medievales, borriquillos, fuentes públicas, palacios, mezquitas, gentes con densos ropajes y jardines cautivos tras los muros.

Para el viajero atento, la experiencia olfativa tiene interés en sí misma, el paisaje de aromas es de una riqueza impresionante: el cuero, el té a la menta, las especias, los perfumes, se suceden y acumulan. Y así va seduciendo Fez de manera intensa y sutil, ofreciendo experiencias que incluyen los lugares del placer, los hoteles, los restaurantes, los cafés, en los que se siente el ritmo profundo de la ciudad desde sus espacios de mayor calidad.

En Fez les gusta decir de ellos mismos que han reunido la nobleza de los árabes, el refinamiento andaluz, la destreza de la gente de Kairuán, la astucia de los judíos y la tenacidad de los beréberes. Pasear en la medina de Fez equivale a someterse simultáneamente a un poderoso masaje, a una inhalación estupefaciente y a un estallido de color que evoca otros milenios con una increíble intensidad.

GUÍA PRÁCTICA

Cómo llegar. Royal Air Maroc ofrece precios especiales para volar desde Madrid y Barcelona hasta las grandes ciudades marroquíes, a Tánger, a Casablanca y a Marrakech. Hay muchos vuelos directos desde Madrid, Barcelona, Málaga y Las Palmas, con las compañías Royal Air Maroc e Iberia. Ferrys desde Algeciras a Tánger y a Ceuta, y desde Almería a Nador. Trenes a Algeciras en España. Pasando en ferry y siguiendo en la red de trenes marroquí que une Tánger con Fez. Para viajar con coche propio lo mejor es llegar a Algeciras, pasar en ferry a Tánger y seguir a Fez. Viajes organizados de diferentes mayoristas.

Dónde alojarse. Hay buenos hoteles en Fez, los mejores son el Hotel de Fès, el Hotel Merinides, el Hotel Salam Zalagh, el Jotel Jnan Palace, el Moussafir Hotel, el Palais Jamai y el PLM Volubilis.

Clima. El clima en Marruecos es un poco más cálido que en el sur de la Península Ibérica. En invierno las noches son muy frescas y de día, si hay sol, sube la temperatura hasta cotas muy agradables. La media anual en Fez es de 19ºC, y supera las ocho horas diarias de sol.

Qué ver. Los zocos, en especial el de los curtidores, el de los ebanistas, los del cuero, de los perfumistas, los luthiers y los orfebres. El palacio Real (Dar el Makhzen), el Mechuar, el barrio de los Andalusíes, las madrasas, la Gran Talaa calle de las tiendas y el comercio, las puertas de la muralla, el palacio el Jamai convertido en hotel de lujo, la mezquita Karauin, y las tumbas de los Meriníes.

Consejos. La mayor parte de los marroquíes se pueden expresar en francés, y muchos en castellano. En las ciudades marroquíes hay una insistente oferta de guías espontáneos para los viajeros que se desplazan solos; contratar uno para que evite la presión del resto puede ser recomendable. El regateo es imprescindible para las compras en zocos y medinas. Las visitas a las mezquitas no están permitidas. Conviene pedir permiso antes de fotografiar personas. No son necesarias especiales medidas sanitarias antes del viaje. La precaución en el consumo de agua es aconsejable. La sanidad no es gratuita, es recomendable el seguro médico de viaje. Una buena guía es imprescindible; muy recomendables la Guía de Acento editorial de Marruecos, y la Guía de Michelín de Marruecos por los planos de medinas y zocos.

Información. Oficina Nacional Marroquí de Turismo. C/Ventura Rodríguez, 24, 1º izq. 28008 Madrid. Teléfono 915 412 995. En Internet: www.turismomarruecos.com

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