Michoacán, puro México indígena y colonial.

El territorio de Michoacán se encuentra en el oeste de México, asomado al océano Pacífico, y ha sido llamado alma de México por la riqueza de paisajes y tradiciones en torno a Morelia, lugar declarado Patrimonio de la Humanidad.

Desde Ciudad de México, la puerta de los viajes al centro del país, sólo hay 300 kilómetros hasta Morelia, la ciudad del estado de Michoacán que mayor interés despierta en los viajeros. Conocer Michoacán permite descubrir sus bellezas naturales, formadas por montañas y bosques a considerable altura sobre el nivel del mar, lo que asegura un clima suave y acogedor. El agua es muy abundante en el estado, con más de 400 manantiales en su territorio. La artesanía demuestra la riqueza cultural de Michoacán, con trabajos de cobre, de hierro, de madera, de cestería, de pedrería, de hilados y tejidos, guitarras, sillas de montar, alfarería y cerámica. 

Michoacán significa lugar de pescadores en la antigua lengua náhualt, sin duda debido a la abundancia de pesca en este territorio privilegiado. La belleza del paisaje y la riqueza en aguas termales ha hecho surgir una gran oferta de balnearios muy apreciada por los habitantes del Distrito Federal, que encuentran toda a hermosura, la calma, la vegetación y el aire puro que falta en la capital. En Los Azufres se encuentran Laguna Verde y Laguna Larga, que, con las presas de Pucuato, Sabaneta y Mata de Pinos, son ideales para acampar y pescar. 

El emblema de la naturaleza en el estado de Michoacán son las mariposas monarca, que llegan por millones –hasta sesenta- durante el otoño para pasar el invierno en los bosques de pinos y de oyamel de Michoacán. Llegan huyendo de los fríos inviernos desde Canadá, tras una migración épica de 4.000 kilómetros a través del continente. De octubre a marzo se aparean en México, llenando el bosque con los colores anaranjados de sus alas. En las zonas de mayor densidad cubren los troncos de los árboles, y miles de personas visitan el santuario natural. Sólo dos santuarios de mariposas monarcas se encuentran abiertos al visitante en el oriente del estado de Michoacán, los de Sierra Chincua en el municipio de Angangueo y El Rosario en el de Ocampo.

El patrimonio arquitectónico y urbano de Michoacán resulta excepcional, ya que cuenta con su capital, Morelia, entre los lugares declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Morelia es una ciudad modélica, levantada siguiendo las instrucciones de Felipe II para la construcción de las nuevas urbes en América. El plan se siguió escrupulosamente, y se conserva también de manera impecable, de manera que pasear por Morelia es hacerlo por el México virreinal. Se puede considerar una ciudad perfecta según las ideas renacentistas.

Morelia es ciudad de cultura, allí se fundó el primer conservatorio de música de América en el siglo XVIII, tiene una importantísima universidad y una buena colección de museos de arte contemporáneo, incluyendo obra del muralista Alfredo Zalce. En el estado se encuentran muchos yacimientos arqueológicos, más de 45, en buena parte restos de la presencia del imperio Purepechá que poseyó el territorio central de México. Hay zonas arqueológicas en Pátzcuaro, Tzintzuntzan, Ihuatzio, Huandacareo, Cuitzeo, San Felipe de Los Alzati y Tingambato; así como en los pueblos de la ribera del Lago de Pátzcuaro, Meseta Purépecha, Ciénaga de Zacapu y la Cañada de los Once Pueblos. 

Pátzcuaro era para los purépechas lugar de templos (cues), creían que allí estaba la puerta entre la tierra y el cielo, por la que entraban y salían los dioses, y el acceso al paraíso. Y lo parece. Pátzcuaro conserva un equilibrio espectacular entre el mundo indígena y la arquitectura colonial; está tan lleno de encanto, que dejará un recuerdo imborrable en quienes visiten el estado de Michoacán en su viaje a México.

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