Gran Canaria

Gran Canaria ofrece algunos de los mejores hoteles de Europa. Las bellezas de la isla están siempre cerca, así que los viajeros encontrarán siempre una excursión a los bosques del interior o a las dunas de la costa para disfrutar cada minuto de su estancia.

Dunas de Maspalomas, Gran Canaria

Dunas de Maspalomas, Gran Canaria

La isla de Gran Canaria ofrece la posibilidad de ser recorrida en cortas excursiones desde el emplazamiento de los mejores hoteles en el sur. Lo mejor es escoger cuidadosamente el alojamiento y, una vez allí, alquilar un coche para poder salir a descubrir la animación nocturna, los buenos restaurantes y para realizar las escapadas a los muchos paisajes diferentes que tiene la isla. Si Gran Canaria se considera un continente en miniatura es porque en su territorio se pueden encontrar todos los paisajes y climas, del verdor del centro y el norte a las dunas del sur.

El sur, a sotavento de los alisios, aparece seco y desértico, y en él destacan las dunas de Maspalomas, altas colinas de arena frente al mar que se han convertido en la principal atracción de las islas. Todavía es posible el paseo sobre las dunas, dejando pisadas sobre una arena de tersura siempre renovada por el viento. Las dunas y el sol, siempre presente, han atraído las inversiones y se ha convertido en uno de los mejores conjuntos hoteleros de Europa. La potabilización del agua de mar ha hecho posible que, en las tierras secas del sur, hayan surgido oasis cubiertos por palmeras y jardines frondosos en torno a los hoteles y urbanizaciones.

Costa Norte de Gran Canaria

Los paisajes cambian según su posición en la isla respecto a la dirección de los vientos alisios, que soplan de manera casi invariable del noreste. Son vientos que llegan desde el mar y vienen cargados de humedad, aunque no traigan nubes. Al ser retenido el viento por las montañas del centro de la isla, la humedad que transporta se condensa en la parte norte. Aparecen las nubes y la niebla que riegan con sus diminutas partículas de agua los campos, sin necesidad de que aparezca la lluvia. Este fenómeno ha mantenido intactas las poblaciones vegetales de laurisilva en Canarias, y ha llenado de bosques y de cultivos la mitad norte de la isla de Gran Canaria, cuyo verdor asombrará a quienes esperen encontrar una isla árida.

Montañas del centro de Gran Canaria

Montañas del centro de Gran Canaria

Esta zona se encuentra llena de pueblos de agricultores y también tiene alguno de los mejores paisajes del territorio grancanario. En el pueblo de Teror se levanta la basílica de Nuestra Señora del Pino, que es la patrona de la isla. Desde Tejeda hay que visitar el Roque Nublo, un mogote que se levanta enhiesto y solitario más de 60 metros desde el terreno, no muy lejos del monte Bentayga que era uno de los enclaves mágicos de la población aborigen grancanaria. Los antiguos guanches dejaron restos de su presencia en Gáldar.

La capital de la isla está en Las Palmas de Gran Canaria, que cuenta con un importante centro histórico. La ciudad se fundó en el barrio de Vegueta hace más de 500 años, y se llenó de edificios monumentales como la Catedral, las Casas Consistoriales y el palacio del Obispo. Las plazas urbanas y las calles del casco histórico tienen un gran encanto y una enorme capacidad de evocación. La Casa Museo de Colón recuerda la estancia en la ciudad del descubridor de América. Las Palmas cuenta con una buena playa en Las Canteras, y con algunos edificios modernos de gran calidad, como el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) y el Auditorio Alfredo Kraus diseñado por el arquitecto catalán Óscar Tusquets, que posibilitan una intensa vida cultural.

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