ARONA (TENERIFE)
La oferta hotelera y de ocio más completa de las Islas Canarias se encuentra en este municipio del Sur de Tenerife que lleva décadas abriendo nuevos caminos al placer de viajar. Vital en la costa y auténtica y serena en el interior, Arona ofrece mucho más, desde el espectáculo de rapaces de Las Águilas del Teide, a la pesca del merlín en las aguas atlánticas. Una experiencia completa para un viaje de novios inolvidable.

Nadie debería aburrirse en el viaje de novios, y Arona tiene una oferta tan variada como diversa para aprovechar al máximo unos días que deben ser inolvidables. En Arona el buen tiempo está garantizado. Este municipio, situado al sur de la isla de Tenerife, tiene cuatro zonas bien diferenciadas en las que podemos encontrar aspectos muy diversos que parecen incompatibles en el espacio de un solo municipio, pero que en Arona se hacen realidad.
Arona rural, Águilas del Teide y pesca de altura
En el puerto de Los Cristianos se puede ver un mural sobre protección de cetáceos con el texto: Los cristianos, capital europea de la observación de ballenas bajo el agua, ya que la Costa del Silencio tiene buenos fondos marinos en Punta de Rasca, donde hay una reserva de ballenas que todo aficionado a las actividades submarinas sabrá disfrutar. Las Galletas es el puerto de esta costa, que ha conservado intacta su sencilla alma marinera.
Los Cristianos es el verdadero núcleo comercial del municipio, y tiene un Centro Cultural en el que siempre hay actos y exposiciones que muestran el interés de los ciudadanos por mantener su cultura y conocer la del resto del mundo. En el puerto de Los Cristianos, las parejas de novios tienen dos espléndidas opciones si deciden embarcarse: el avistamiento de ballenas y la excursión en ferry hasta la Isla de La Gomera, que se puede intentar descubrir en un día.
La concentración hotelera en Las Américas y en Los Cristianos ha dejado libre el resto del municipio, donde se conserva un paisaje y un modo de vida en el que se comprende lo que era el Sur de Tenerife antes de que se abriera el primer hotel en la costa en el año 1971.
Hasta entonces había sido un trozo de desierto empobrecido en el sur seco de la isla, duramente trabajado por esforzados magos (campesinos) y pescadores que sacaban del mar su sustento. Los pueblos se situaron en las laderas, separados de la costa, y el terreno estaba tallado para colocar y proteger los cultivos de papas y los huertos. Los pueblos de casas blancas se escalonaban en terrazas dominando un paisaje formidable sobre el Atlántico, con la isla de La Gomera como telón de fondo, dando lugar a unas fascinantes puestas de sol.
Lo más importante es que ese escenario sigue existiendo. Basta acercarse al pueblecito de Arona, la capital política del municipio, para encontrar toda la belleza y la calma de la arquitectura y el urbanismo populares. En el centro de la preciosa plaza del Cristo se encuentra la iglesia de San Antonio Abad, rodeada de impecables casas blancas, una de ellas ocupada por el Ayuntamiento. Basta pasear por el pueblo para volver a los tiempos en que Arona era campesina. Ahora han creado una red de casas de turismo rural para disfrutar de este paisaje intacto y mantenerlo para siempre así.
Recorriendo en pareja la carretera que sube a Arona se debe seguir a Valle San Lorenzo, y al mirador La Centinela, que tiene un espléndido restaurante con la mejor perspectiva de Arona. Todo dominado por la montaña de Huasa, de piedra caliza volcánica con cuyos sillares se construyeron edificios en La Habana y en Puerto Rico. Para probar experiencias insólitas, el espectáculo de rapaces de Las Águilas del Teide y la pesca del merlín en las aguas atlánticas.













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