Peñíscola, ciudad del Papa Luna y una gran playa (I)
Sobre los acantilados de la peña se construyeron las murallas. En su interior se apretaron las casas de la población, con calles en cuesta que ascienden hacia el castillo que corona el conjunto. Desde sus almenas se contempla toda la costa, la suave curva de arena que lleva hasta Benicarló y Vinaroz, y la línea de montañas que separan Peñíscola del interior. Hacia el sur se escarpa la costa, desaparecen las playas y el mar juega con la roca.
Las murallas, del siglo XIII, se deben a los templarios, aunque el aspecto actual se lo dio Felipe II. Peñíscola es famosa por ser el refugio irreductible del Papa Luna, Benedicto XIII, quien se mantuvo firme –en sus XIII- frente a las intrigas vergonzosas de la iglesia de su tiempo que llegó a contar con 3 papas simultáneamente. Allí resistió hasta los 90 años este aragonés recio, culto, obstinado e íntegro que protagonizó una historia única. La visita del Castillo Templario, que fue declarado monumento nacional en 1972, muestra los aposentos papales de Benedicto XIII y la Basílica Papal en la que se encuentra enterrado el papa aragonés.
Peñíscola ofrece mucho al viajero. Primero la belleza del emplazamiento, la fortaleza cercada por el mar. Segundo el interés del casco histórico, con calles empinadas, casas blancas de formas cúbicas que se apilan dejando sitio a escalerones y macetas, al rincón con encanto, a los arcos y a las rejas, a los miradores y a la presencia de la gente de Peñíscola, muchos de ellos familias de pescadores, sentada ante su casa en un casco peatonal.
Un buen paseo empieza en el puerto de pescadores, sube por el camino de ronda, asoma al acantilado, se detiene a escuchar el bufador (una cueva marina con chimenea que arroja columnas de espuma en los días de temporal), se asoma a la iglesia, visita el castillo y baja a las grandes puertas de la muralla antes de tomar la “golondrina” en el puerto para dar la vuelta en barco a Peñíscola viendo la escalerilla tallada en la piedra que baja al mar.
Esta es la ciudad vieja, porque la nueva se ha extendido al borde una playa formidable de 7 kilómetros que llega hasta Benicarló. En la parte próxima a Peñíscola las aguas son someras, ideales para el baño, templadas y con escaso oleaje, y abundan los alojamientos hoteleros y apartamentos, así como restaurantes al borde del paseo marítimo. El puerto pesquero de Peñíscola sigue muy activo, dando vida al barrio marinero, y en él se celebran las típicas subastas en las que destacan los lucios, los meros, el congrio y los langostinos. La tranquilidad y belleza de la costa se une a la historia para hacer de Peñíscola un destino excepcional.
Guía práctica
Cómo llegar.
Peñíscola se encuentra en el litoral norte de la provincia de Castellón, en la comarca del Baix Maestrat . Por carretera hay 73 km. a Castellón, 113 km. a Valencia y 122 km. a Tarragona. Las principales vías de acceso son la autopista del Mediterráneo (A-7), la autovía A-3 y la carretera la N-340. En tren se puede llegar a Peñíscola, a la estación de ferrocarril Benicarlo/Peñíscola que une la ciudad de Benicarló con Valencia, Barcelona y Castellón. En avión, el aeropuerto más próximo se encuentra en Manises, a 120 km.
Clima.
Mediterráneo y templado, con veranos calurosos aliviados por la brisa que siempre refresca por las noches. Los inviernos son suaves, con temperaturas medias por encima de los diez grados, y temperaturas medias superiores a los 18 grados entre mayo y octubre.
Fiestas.
Carnaval es una de las más importantes, así como San Antonio Abad el 17 de enero, la Semana Santa, las ferias y fiestas de San Juan el 23 de junio, la Mare de Déu del Carme patrona de los pescadores el 16 de julio, y las fiestas patronales del 7 de septiembre, en las que se corren vaquillas y se celebran danzas de hombres ataviados con vistosos trajes con faldas.
Cultura.
El Ayuntamiento promueve una intensa actividad cultural: Premio Internacional de Relatos Breves Ciudad de Peñíscola, Festival Internacional de Cine de Comedia, Festival Internacional de Música Antigua y Barroca y el ciclo de Conciertos de Música Clásica.
Varios.
Peñíscola cuenta con un puerto deportivo, y en su entorno se encuentran diversos parques naturales para los amantes de las actividades deportivas de interior. Los principales parques naturales son: Parque Natural de la Serra de Irta, Parque Natural del Delta del Ebro, Parque Natural del Prat de Cabanes y Torreblanca, Reserva Natural de las Islas Columbretes, Parque Natural del Desert de les Palmes (Castellón-Benicàssim).












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