Los aeropuertos, todo un mundo

Todo viaje en avión tiene siempre un denominador común: Pasar por un aeropuerto. Y en algunos viajes, por varios de ellos e incluso varias veces por el mismo, por idéntico o por diferente terminal.

Por ello resulta tan importante para todo viajero estar familiarizado con el funcionamiento general de un aeropuerto y con el funcionamiento concreto de los que vaya a utilizar en cada viaje. Esto le ahorrará mucho tiempo y disgustos. Y es que hoy en día hay algunos aeropuertos que no son ya pueblos sino auténticas ciudades, con kilómetros de extensión y decenas miles de personas trabajando en ellos, junto con otras decenas de miles de viajeros yendo de un lado para otro, como una marea humana.Aún hoy en día podemos encontrar aeropuertos pintorescos como el de Manihi (XMH), en Polinesia Francesa, en el que tan sólo hay una cabaña de madera con techo de palma, abierta por los cuatro costados, sin ningún tipo de equipo informático.De hecho, el traslado de los pasajeros del avión de Air Tahití al único hotel de la isla se hace alternativamente en un carro de golf eléctrico o en un vehículo de transporte de maletas al que se le ha colocado un colchón.Sin embargo, cada vez se va imponiendo más el modelo de los macroaeropuertos, máxime desde que las compañías aéreas han impuesto la pauta de diseñar su red de vuelos utilizando hubs, es decir, concentrando vuelos de aproximación ¿fundamentalmente domésticos- en unas determinadas franjas horarias en un aeropuerto grande para que éstos puedan conexionar con toda otra serie de vuelos internacionales o bien con dirección a Canarias y Baleares, en el caso de España.

Y ni que decir que en la mayor parte de los viajes a ciudades de Estados Unidos menos habituales para el mercado europeo, hay que conexionar en los aeropuertos norteamericanos que son los hubs de entrada, como Nueva York (JFK), Atlanta (ATL), Washington (WAS) o Dallas (DFW). Como es lógico, la complejidad de un aeropuerto viene dada porque éste haya perdido la dimensión humana, es decir, porque sea necesario para el viajero depender de servicios externos para poder viajar (transporte entre terminales, transporte desde la puerta a los aviones, transporte de equipaje, transporte desde los campos de los coches de alquiler, ¿..). El vuelo está en consonancia con el aeropuerto: Un DC-3 (el avión de ¿Casablanca¿), con más de 50 años de antigüedad, sin presurizar, en el que los turistas, principalmente japoneses, abren las ventanillas para filmar con sus cámaras de video la cascada, encantados de que incluso llegue a salpicar el ala. Por supuesto todos estos aeropuertos son de operación diurna, sin ningún soporte ni instrumental electrónico de ayuda a la navegación aérea (con la excepción de una máquina de café para los pilotos). No obstante, no tenemos que irnos tan lejos para encontrarnos con aeropuertos que cierran por la noche. En la propia España hay muchos de ellos, aunque bien es cierto que todos tienen equipamiento de ayuda a la navegación de menor o mayor sofisticación. En Santander (SDR), San Sebastián (EAS), León (LEN), Murcia (MJV), Asturias (OVD), incluso Bilbao (BIO), por poner sólo unos pocos ejemplos, los pasajeros siguen andando desde/hacia los aviones , viendo físicamente si el avión en el que tiene que volar ha llegado o no al aeropuerto, porque se trata ¿del avión¿.Ya es harina de otro costal cuando nos enfrentamos a aeropuertos como Madrid (MAD), Mallorca (PMI), Málaga (AGP) o Barcelona (BCN), especialmente en determinadas épocas del año.Por ello, yo me atrevería a sugerir la conveniencia de que el viajero tuviera presente una especie de prontuario sobre lo que se debe saber de un aeropuerto, con la certeza de que conocer las respuestas del mismo con respecto a un aeropuerto garantiza poder manejarse por éste.¿Cuales podrían ser los capítulos principales del prontuario?. Mi experiencia me llevaría a elegir los siguientes: 1.Ubicación geográfica y accesibilidad del aeropuerto. 2.Logística de facturación de personas y equipaje y policía 3.Tasas de salida, devolución de impuestos y compras en el Duty free 4.Vuelos de conexión, puertas de embarque y salas de espera 5.Policía, recogida de equipaje, aduana y salida del aeropuerto 6.Sitios claves de un aeropuerto En estos casos es difícil reconocer por las siglas el aeropuerto, pero aún lo es más en el caso de aeropuertos recientes, que han llegado tarde a la concesión de nombre, y en los que sus siglas exigen un gran esfuerzo de imaginación. Verbigracia, no es desde luego evidente que MJV sea el aeropuerto de Murcia (San Javier), que EAS (Fuenterrabía u Ondarribia) el de San Sebastián o SCQ el de Santiago de Compostela. También existe un alto riesgo cuando las siglas de los aeropuertos son muy parecidas, aunque estén a miles de kilómetros de distancia.

En todos estos casos, como en muchos otros, aunque los aeropuertos de origen son bastante ¿manejables¿, con una sola terminal y unos accesos y áreas de servicio de dimensión reducida, a lo largo del viaje es necesario integrarse en el marasmo de macroaeropuertos como Madrid (MAD), París (CDG), Frankfurt (FRA), Miami (MIA), Los Ángeles (LAX)¿.De este mismo aeropuerto sale también diariamente el avión que hace la visita al ¿salto del ángel¿, un salto de agua sobre un Tepui.Ejemplos de aeropuertos cuyas siglas son sus nombres pueden ser LIN, Linate, uno de los dos aeropuertos de Milán,, FCO, Fiumicino, el aeropuerto de Roma, que realmente está ubicado en Ostia,, JFK, John Fitzgerald Kennedy, uno de los aeropuertos de Nueva York,, o CGD, Charles de Gaulle, el segundo aeropuerto de París.

En esta ocasión me voy a centrar en la ubicación geográfica y en la accesibilidad del aeropuerto. La primera información que debemos conocer con amplitud es la localización exacta del aeropuerto, con el fin de decidir si lo elegimos como origen o destino de nuestro viaje.

La mayoría de las grandes urbes tienen varios aeropuertos (Madrid es afortunadamente una excepción, aunque algunos iluminados pretendan lo contrario).
Esto significa que, por ejemplo, en Londres no tiene nada que ver llegar a Heathrow (LHR), Gatwick (LGW), Luton (LTN) o Stansted (STN).
En el primero de los casos estamos más cerca del centro de Londres, con mejores comunicaciones y más baratas. Gatwick (LGW) ya está más lejos y casi nos condena por completo a utilizar el tren para llegar a Londres, porque el coste del traslado en coche es muy caro. Lutton (LTN) y Stansted (STN), directamente no están ni cerca de Londres.
Por ello los precios de las tarifas aéreas son diferentes, dependiendo del aeropuerto.Pero para valorar verdaderamente su coste, hay que tener muy presente que el coste del traslado será también diferente.
Sin embargo, hay muchos casos en los que el cliente tiene que abonar la misma tarifa aérea para los aeropuertos de una ciudad o isla, cuando los costes de los traslados sí son diferentes.
El mejor ejemplo en España es Tenerife, con los aeropuertos de Los Rodeos (TFN) y Reina Sofía (TFS).

Un cliente alojado en el Sur, si debe salir desde Los Rodeos (TFN), pagará un traslado mucho más caro que un cliente que utilice Reina Sofía (TFS), y viceversa.Ello nos garantizará una mejor infraestructura para resolver posibles incidencias, entre las que se incluye un cambio de avión.
Con respecto a la accesibilidad, debo señalar que es fundamental conocer cómo se llega al aeropuerto y cuanto se tarda de término medio en cada elemento de transporte a nuestro alcance.
En viajes vacacionales, lo más cómodo es contratar el traslado de llegada y de salida del aeropuerto con el Tour Operador que haya organizado el viaje, con lo que confiamos a profesionales esta problemática.
No obstante, incluso en estos casos, hay destinos en los que por su excesivo coste (por ejemplo, Ginebra (GVA) y Zurich (ZRH) es aconsejable que el viajero organice en propio sus traslados.En el caso de que la elección se haya decantado por el coche de alquiler, el asunto se torna mucho más complicado. En España estamos acostumbrados a que hasta en los grandes aeropuertos, como por ejemplo Barcelona (BCN), los coches de alquiler se encuentren junto a las terminales del aeropuerto, es decir, que se pueda ir andando desde el parking de vehículos de alquiler hasta los terminales.
Por contra, ya en algunos aeropuertos europeos como Viena (VIE), ésto no es así, estando situados los estacionamientos de los vehículos de alquiler fuera del recinto aeroportuario, lo que obliga a valerse de otros medios de comunicación para acceder a los mismos.Pero la palma se la llevan los aeropuertos norteamericanos, en los que hay que coger un autobús de la empresa de alquiler de coches para llegar a las terminales, puesto que los estacionamientos se encuentran a varios kilómetros del aeropuerto.
De este modo, en Los Angeles (LAX), en Nueva York (JFK), o en San Francisco (SFO), por ejemplo, hay que estudiar con detalle dónde se encuentra cada empresa de alquiler de coches, y tras haber devuelto el vehículo, hay que coger el autobús de cada compañía que sale hacia los terminales aproximadamente cada 15 minutos.Y es en verdad una pequeña aventura, porque además de ¿hacer brazos¿ cargando y descargando las maletas del autobús (lo que puede ser misión imposible cuando están llenos de gente) hay que tener muy claro cual es la terminal desde la que sale nuestro vuelo, puesto que el autobús va parando en cada una de ellas, y si ya es malo que la nuestra sea una de las últimas, no es muy difícil imaginar el desastre que supondría pasarse de terminal y tener que dar la vuelta completa. En aeropuertos como JFK, en los que hay carreteras separando las terminales, supondría más de 50 minutos !!!Sin embargo, en muchos casos puede haber problemas de idioma así como podemos encontrarnos con un taxista que no esté habituado a ir al aeropuerto.
Por ello, siempre es conveniente poderle dar todos los datos al taxista, preferentemente por escrito, para evitar errores. Esos datos, si no hemos sido asistidos en nuestro viaje por un Tour Operador, los podremos obtener fácilmente del site del aeropuerto (en www.amadeus.net encontraremos los sites de todos los aeropuertos del mundo y en www.mundicolor.es, de los más útiles para el viajero español).
Igualmente pueden ser facilitados por el conserje del hotel en el que nos alojemos.Sin embargo, paulatinamente las Autoridades Aeroportuarias van poniendo coto a estas prácticas y, como ejemplo, vemos que en Madrid (MAD) desde hace poco tiempo también está acotado el tránsito en salidas por medio de carriles, lo que hace casi imposible el estacionamiento prolongado.
Para terminar con el tema de los taxis, señalar que resulta fundamental conocer el precio de referencia del trayecto desde/al aeropuerto, con el fin evitar discusiones, máxime cuando el taxímetro no funciona en todos los países o incluso puede ser manipulado.
Esta es una garantía casi mayor que tener una idea general de cual es el camino a seguir por el taxista, puesto que salvo que realmente se conozca la ciudad con detalle, nunca se estará

Nuestra elección de aeropuerto vendrá lógicamente marcada por el vuelo que hayamos elegido.En España estamos acostumbrados a que hasta en los grandes aeropuertos, como por ejemplo Barcelona (BCN), los coches de alquiler se encuentren junto a las terminales del aeropuerto.En aeropuertos como JFK, hay carreteras separando las terminales y trasladarnos de una a otra supondría, en algunos casos, más de 50 minutos !!!seguro de si el taxista ha intentado evitar atascos o simplemente estaba dando un rodeo.
Así, sabiendo que desde el aeropuerto de New York (JFK) hasta Upper Manhhatan el precio debiera oscilar en torno a los 50 dólares, cualquier cantidad superior nos obligaría a discutir y a llamar al conserje del hotel, para que intercediera en nuestro favor. Eso sí, siempre hemos de tener la cautela de que el taxista nos deje en la propia puerta del hotel, para que la puerta del taxi sea abierta por el portero y éste sea consciente de la negociación del precio. Asimismo, no debemos entregar el dinero hasta no haber bajado el equipaje del taxi.
Debemos ser conscientes de que en algunos países es casi una ¿obligación¿ este regateo del precio del taxi, ya que es una ¿obligación¿ intentar engañar al turista.

Recuerdo mi último viaje a La Habana (HAV), donde el traslado a uno de los hoteles de la ciudad no debiera exceder de 20 dólares, en el que el taxista me pidió 40 dólares.

“Continuandoi con nuestro análisis de cómo “”sobrevivir”" en un aeropuerto, enesta ocasión me voy a centrar en la logística de facturación de personas y equipaje y policía.”

Nunca imaginé que fuera a tener tanta actualidad todo lo relacionado con los trámites de facturación y embarque a los aviones cuando decidí iniciar este prontuario sobre los aeropuertos.

Desgraciadamente los sucesos del 11 de Septiembre han producido tal conmoción que, hoy por hoy, todo lo relacionado con este tema es primera página de los medios de comunicación generalistas. Como siempre, sólo se acuerdan del turismo y de los viajeros cuando las cosas van mal.Los trámites de facturación y policía siempre han sido los más complejos y, por ende, los más tediosos en un aeropuerto, ya que son uno de los puntos en los que los cuellos de botella son más patentes. Usando un símil, nos encontramos con la misma situación en las grandes superficies, en las que no hay colas en los pasillos mientras que la gente compra pero sí en las cajas, donde deben depositar los artículos comprados, pagarlos y después volver a recogerlos.¿ Si la compañía aérea que hemos elegido tiene sus propios mostradores de facturación o por el contrario la gestión de facturación, equipajes, etc.., -lo que se conoce como handling-, es realizada por una tercera empresa, que habitualmente es otra compañía aérea.

Este dato es fundamental para conocer a qué mostradores de facturación hay que dirigirse y para saber igualmente si habrá varios operativos al mismo tiempo o sólo uno.¿ Si se viaja sin equipaje, la facturación se simplifica enormemente, puesto que incluso, en determinadas compañías aéreas de primer nivel, se puede sacar la tarjeta de embarque definitiva dentro de las 24 horas anteriores a la salida del vuelo, lo que permite estar llegando al aeropuerto con menos de una hora de margen y pasar directamente a las salas de embarque.¿ Si se viaja en Business o en First Class, las compañías aéreas disponen unos mostradores de facturación especiales para estos clientes, con el fin de evitarles colas y reducir sus tiempos de espera. Esto supone que la antelación con la que un cliente de clase turista deba acudir al aeropuerto sea sensiblemente mayor que la del cliente de las denominadas clases nobles.¿ Si nuestro vuelo tiene varias conexiones y queremos que nos facturen al destino final tanto el equipaje como a nosotros mismos, teniendo los tags (identificadores de equipaje) y las tarjetas de embarque de todos los tramos, es preciso prever que ese proceso es más complicado y requerirá más tiempo que la facturación de un vuelo entre dos destinos. Especialmente si nos encontramos con alguien recién contratado en el mostrador, con un manejo poco fluido del sistema informático de la compañía aérea.El momento de la facturación es clave para el éxito del viaje, puesto que del mismo depende que tanto nosotros como nuestro equipaje vayamos al destino correcto, en el vuelo correcto y en el asiento más cómodo. Por ello, debemos llegar a facturar conociendo todos los detalles de nuestro billete, que ya habremos comprobado cuando lo compramos a la agencia de viajes o a la compañía aérea.Antes de abandonar el mostrador debemos comprobar que hayan arrancado los cupones de vuelo correctos, que tengamos todas las tarjetas de embarque (si viajamos a un destino con vía habremos de tener dos tarjetas de embarque diferentes) y que los tags del equipaje que hayan colocado en el mismo sean correctos (identifican la maleta con el código del vuelo y el destino o destinos del vuelo, junto con un número correlativo). La copia de los mismos es conveniente pegarla en el portabilletes, porque nos van a resultar imprescindibles para reclamar nuestro equipaje.

Los trámites de facturación y policía siempre han sido los más complejos y, por ende, los más tediosos en un aeropuerto, ya que son uno de los puntos en los que los cuellos de botella son más patentes.Un vuelo charter es facturado desde un único mostrador de facturación, lo que incrementa aún mucho más el tiempo necesario para la facturación total del pasaje.Si viajamos en plena temporada alta, en un vuelo que sabemos que es conflictivo, resulta fundamental tener la tarjeta de embarque con antelación, eludiendo un posible overbooking.Llegados a este punto hay que responder a la pregunta de con cuanta antelación hay que acudir al aeropuerto. Como siempre, la respuesta no puede ser unívoca, porque depende de todos los factores antes comentados. En términos generales, en vuelos dentro del ámbito de Schengen podemos hablar de una hora a una hora y media, y en los vuelos internacionales fuera de ese ámbito de dos horas a dos horas y media (especialmente si el destino es Estados Unidos). Las indicaciones de algunas compañías aéreas requiriendo a sus clientes para que acudan con cuatro horas de antelación son una exageración.

Otro de los puntos que ahora están en el candelero son los trámites de inmigración, lo que se conoce como ¿pasar policía¿.

En España la distinción es muy clara, puesto que es la Policía Nacional la encargada de los trámites de inmigración, mientras que la Guardia Civil es la responsable del control de equipajes. Los guardias de seguridad privados pululan por ambas zonas, con dudosa autoridad.Dependiendo del destino será igualmente necesario tener un pasaporte en vigor con una determinada vigencia mínima e incluso un visado. Para conocer detalladamente las circunstancias de inmigración de cada país no hay nada como consultarlo a la agencia o acceder a la página www.mae.es/mae/textos/
consulares/visados.htm. No obstante, si nos hubiéramos olvidado y necesitáramos un pasaporte sobre la marcha, en algunos aeropuertos hay una dependencia de la Policía Nacional que lo tramita en horas, previa presentación del billete. Si se trata de obtener un visado, la cosa ya es distinta porque depende de cada país. Ya hablaremos algún día de ello.

Para terminar, comentar que lo menores viajando solos deberán tener una autorización firmada de sus padres o tutores y no podrán estar incluidos en el pasaporte de éstos, sino que habrán de tener el suyo propio.

Ahora estamos a vueltas con el equipaje en los aviones, especialmente con el de cabina, con lo que se puede llevar, con lo que no, con su tamaño, con su número. Se escuchan multitud de medidas, que se presentan como nuevas y que en realidad, en su mayor parte, consisten en el cumplimiento estricto de las ya preexistentes, que en muchos casos se habían relajado, tras haber decaído afortunadamente la indeseable costumbre de secuestrar aviones que nos acompañó en los año 80.

No obstante, merece la pena comentarlas, tomando como referencia las emanadas de la Federal Aviation Administration (FAA), especialmente porque una de las partes más agradables de un viaje son las compras, ya sea de productos típicos ya de artículos a mejor precio.Haciendo un resumen, podemos señalar que:

¿ En todos los vuelos sólo se permitirá a los viajeros llevar una pieza de equipaje de mano y un objeto personal, como un maletín, un ordenador portátil o un bolso.

¿ Se consideran objetos prohibidos dentro de la cabina del avión, es decir, deben llevarse con el equipaje facturado: cuchillos, instrumentos cortantes, entre ellos cortahilos y cutters (y las hojas de repuesto),, cualquier instrumento provisto de una hoja plegable, navajas de afeitar, tijeras de metal y limas de uñas,, ciertos utensilios deportivos, como bates de béisbol, palos de golf, tacos de billar, palos de esquí y jockey.

Existe también hoy en día una obsesión por preguntarles y recordarles a los viajeros que debe controlar su equipaje y objetos personales, que no lleven nada a bordo que pertenezca a otra persona y que avisen de la presencia de cualquier objeto abandonado en el aeropuerto o en el avión al personal del aeropuerto o de la compañía aérea.

De hecho, esta preocupación por la seguridad hace que el equipaje de mano pueda pasar por el escáner en varios puntos de control sucesivos, pudiendo pasar por los puntos de control exclusivamente los viajeros que hayan facturado, exceptuando aquellos con prescripciones médicas o de maternidad específicas.

Incluso se le puede llegar a exigir al viajero un escaneado adicional para todos los dispositivosAsimismo, debemos saber que determinados artículos están sujetos a tributación al entrar en España, por lo que si son detectados por la Guardia Civil serán requisados hasta que se perfeccione el pago. Incluso algunos de ellos no pueden entrar en el país, especialmente todos los relacionados con fauna y flora, por lo que hay que olvidarse de traerlos, por mucho que nos haya gustado una planta o un animalito exótico.

Pero los equipajes, ya sean de mano o los que se facturan, no sólo se acaban llenando de compras realizadas en el destino. Hoy en día los aeropuertos y los propios aviones son auténticas tiendas. De hecho, algunos aeropuertos, como Heathrow, más parecen zocos que aeropuertos,en detrimento de los espacios necesarios para que los pasajeros deambulen al iniciar y al regresar de sus vuelos. El mundo del ¿Duty Free¿ ha sido siempre uno de los alicientes de los viajes internacionales y en él han competido duramente las compañías aéreas, con sus ¿ventas a bordo¿, y los aeropuertos, con sus tiendas ¿libres de impuestos¿. Hoy en día la situación ha variado en el ámbito de la Unión Europea, puesto que en los vuelos entre Estados miembros no cabe este tipo de venta libre de impuestos.

Sin embargo, tanto compañías aéreas como empresas del estilo de Aldeasa han sabido reaccionar tratando de convencer a los consumidores de que aunque ahora no estén libres de impuestos sus productos en el ámbito comunitario,siguen siendo mucho más baratos que en los comercios y tiendas del país.

Cada aeropuerto y compañía aérea tiene sus productos ¿especiales¿, es decir, aquellos que sólo se pueden encontrar en la misma o que efectivamente son muy baratos. Air France tiene foulards de Kenzo exclusivos, Iberia las corbatas de Hermes más baratas, Heathrow la mejor selección de zapatos de Bally, Charles de Gaulle la selección más completa de bolsos, etc..

En general, resulta muy útil solicitar en cada aeropuerto un libro-resumen con todos los productos que se comercializan en el mismo, lo que permitirá hacer la comparación con la revista de venta a bordo de la compañía aérea.Tampoco debemos olvidarnos, en el ¿furor¿ de las compras, de cosas muy importantes, como el pago de las tasas de salida. En algunos países, por ejemplo Cuba, las mismas no están incluidas en los pasajes aéreos, sino que deben ser pagadas en un oficina habilitada al efecto, y sin el justificante de su pago no se puede acceder a la zona de embarque del aeropuerto. Y muchas veces deben ser pagadas en moneda local, por lo que debemos reservar una cantidad para ello.

Tampoco debemos olvidarnos de acudir a la oficina de devolución de impuestos en el caso de que nos encontremos en un país que no sea miembro de la Unión Europea en el que se devuelva el impuesto indirecto que grave el consumo. Por ejemplo, en Tahití y sus islas, donde es casiLa última reflexión debe centrarse en la elección de cual es el equipaje más adecuado. Lógicamente, para viajes cortos siempre la mejor recomendación es llevar un trolley, un carrito con ruedas, ajustado al tamaño que marca la normativa IATA.

También existe una limitación de peso, pero su vulneración es mucho más difícil de detectar. En cualquier caso, conviene llevar a mano un candado por si finalmente nos hicieran facturar un equipaje en principio destinado para ir en cabina. Asimismo, debemos identificarlo con algún elemento que lo distinga que sea muy llamativo, aunque sea hortera. Es preferible atentar contra el buen gusto que arriesgarse a que alguien se lleve por error nuestro trolley de la cinta de maletas.

No debemos olvidarnos de acudir a la oficina de devolución de impuestos en el caso de que nos encontremos en un país que no sea miembro de la Unión Europea en el que se devuelva el impuesto indirecto que grave el consumo.Algunos aeropuertos, como Heathrow, más parecen zocos que aeropuertos, en detrimento de los espacios necesarios para que los pasajeros deambulen al iniciar y al regresar de sus vuelos.Se le puede llegar a exigir al viajero un escaneado adicional para todos los dispositivos electrónicos, como ordenadores portátiles y teléfonos móviles.Cuando por la duración del viaje nos vemos obligados a facturar equipaje, es preferible utilizar una maleta dura del tipo samsonite, obviamente con cuatro ruedas, de un color discreto, con varios adhesivos por ambos lados que nos permitan identificarla. En la misma, como sucede con el trolley, debemos colocar en varias partes de la misma nuestro nombre, dirección, email y tfno. de contacto, con el fin de facilitar que en caso de pérdida del tag nos puedan localizar.

Resulta de utilidad llevar una cinta ajustable en la maleta, que permite que si a causa de los golpes se rompiera alguno de sus cierres, no se abriera por completo.

Una maleta con ruedas y un trolley por persona nos permitirán siempre ser autosuficientes, poder llegar a los mostradores de facturación y salir del aeropuerto sin necesidad de maleteros o de un carro. También resulta muy útil, en el caso de que en nuestro viaje tengamos algún acto que nos obligue a ir vestidos de traje, viajar con traje y corbata, llevando en el trolley un jersey,siguiente prueba, que es colocarlos todos en el escaso espacio destinado a equipes en la cabina del avión, mientras bloqueamos el pasillo ante las miradas enfurecidas del resto de pasajeros, acabando con un ¿ranchito¿ en el asiento y con las piernas encogidas durante todo el viaje. Además, lo más probable es que terminemos olvidándonos algún bulto al bajar del avión. En fin, todo esto es la teoría, y quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Yo mismo confieso un regreso de Túnez cargado con dos bolsas enormes que contenían una vajilla completa arduamente ¿regateada¿ durante tres días en el zoco de Hammamet. Por supuesto, junto con un trolley y una maleta.

Prontuario de lo que hay que saber para sobrevivirlos.

Un mes más seguimos hablando de aeropuertos, que cada vez están de mayor actualidad a causa de todas las medidas de seguridad que se están implantando y de las consecuencias que las mismas están teniendo sobre el tráfico de pasajeros. Concretamente, en este caso nos vamos a centrar en los vuelos de conexión, que se han visto muy afectados en determinados aeropuertos, especialmente en los norteamericanos, por la citada intensificación de las medidas de seguridad.

De todos es conocida la paulatina e imparable tendencia de las compañías aéreas a eliminar los vuelos directos en favor de los vuelos de conexión, conocidos también como vuelos con vía, es decir,aquellos en los que si bien existe un único billete en el que se refleja el origen y el destino, sin embargo, en lo que es el trayecto físico, se hace una escala en un tercer aeropuerto, que en muchos casos puede llevar incluso implícita el cambio de avión.

El paradigma de esta filosofía de gestión viene representado por la implantación de los que se denominan ¿hubs¿, que pueden ser simples o incluso en estrella o, rizando más el rizo, hasta ¿dobles hubs¿.

Básicamente podemos definir un ¿hub¿ como la mejor forma de aprovechar la rotación de los aviones con el fin de concentrar el tráfico proveniente de aeropuertos de menor tamaño dentro de un país, denominados ¿feeders¿.De este modo, lo que se lleva a cabo es la concentración en el vuelo que une, por ejemplo, Madrid con París a media mañana, que a su vez se conecta con los vuelos a Madrid de primera hora del día desde Bilbao, Valencia, Palma de Mallorca etc, a Madrid.

Así pues, los viajeros de estas ciudades que pretendan ir a París saben que tienen un vuelo de la compañía aérea que llega a Madrid con la antelación suficiente como para conectar de forma inmediata con el vuelo a París.

En realidad, y como antes comentábamos, los ¿hubs¿ no se centran exclusivamente en un destino si no que a su vez ofrecen un completo abanico de destinos a todos aquellos viajeros que hayan llegado dentro de esa banda horaria al aeropuerto que soporta el ¿hub¿.La minimización de tiempos exclusivamente se puede conseguir si se cumplen los siguientes requisitos:
1- Facturación de personas y equipaje en el aeropuerto de origen hasta el aeropuerto final de destino, con una simple indicación, en los ¿tags¿ de equipaje y en los propios billetes, del aeropuerto que se utiliza como vía y del vuelo.

2- Desfase mínimo entre el horario de llegada al aeropuerto de vía y el horario de salida del vuelo del destino final, unido a una logística lo suficientemente ágil como para permitir el traslado de las maletas y el equipaje de un avión a otro, lo que lógicamente lleva implícita la necesidad de no cambiar de terminal, ni dentro de la misma terminal cambiar de la zona de llegadas a la de salidas.A tenor de estas circunstancias, el cliente debe analizar claramente cual es la oferta de comunicación que le ofrece cada compañía aérea puesto que obviamente resulta mucho más cómodo un vuelo directo que un vuelo con vía. La información sobre si se trata de uno o de otro tipo de vuelo ha de ser facilitada por la Agencia de Viajes, ya que la misma aparece claramente referenciada en CRS (Amadeus, Galileo, Sabre, etc…) por medio del cual se esté efectuando la reserva,, o bien puede ser consultada por el cliente si éste decide hacer la reserva directamente a través de Internet, ya que igualmente la misma es mostrada con claridad bajo el nombre de ¿número de paradas¿.

Incluso, puede llegar a darse el caso de que en los vuelos con víala compañía que opere alguno de los trayectos no sea la misma compañía aérea a la que hayamos comprado el billete, en virtud de lo que se denomina un acuerdo de código compartido. Un ejemplo muy habitual se produce en los vuelos a ciudades de Estados Unidos distintas de Nueva York, Chicago, Atlanta o Washington desde Europa, en los que se produce la unión de dos ¿hubs¿, uno perteneciente a la compañía europea y otro perteneciente a la compañía norteamericana. Un ejemplo: el ¿hub¿ de Madrid gestionado por Iberia en el que se concentran sus vuelos domésticos, se une mediante un vuelo internacional de Iberia con el ¿hub¿ de Chicago, perteneciente a American Airlines, que une esta ciudad con la mayor parte de las ciudades norteamericanas.compañía operadora del vuelo, con independencia de que en el billete aparezca exclusivamente el código validador de la primera.

En el mostrador de facturación, cuando se está volando con víahay que tomar una serie de precauciones. La primera de ellas es averiguar si es preciso contar con dos tarjetas de embarque, una para cada uno de los trayectos. Esto dependerá de cada caso concreto, siendo lo más cómodo el hecho de no tener que contar con dos tarjetas de embarque diferenciadas al continuarse en el mismo avión el segundo trayecto. Sin embargo, cuando se produce un cambio de avión, en algunos casos se emite la segunda tarjeta de embarque en el propio mostrador de facturación mientras que eno por el contrario permanezcan en la bodega del avión hasta el aeropuerto de destino final si se continúa en el mismo.

Esta precisión es crucial puesto que es una de las causas más importantes de pérdida de equipaje y, en definitiva, una de las causas que hacen que las maletas viajen más que los clientes. Normalmente, las compañías aéreas están tratando de concentrar dentro de la misma terminal los vuelos de conexión, especialmente en los ¿hubs¿ que sirven vuelos de la Unión Europea, lo que significa que la distancia entre la puerta de llegada y la puerta de salida del siguiente vuelo es mínima y en realidad no se produce un tránsito como tal, sino simplemente una salida de la puerta de llegada hacia la zona de embarque genérica,

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BR>Un viajero de Valencia que se quiera dirigir a San Francisco habrá volado con Air Nostrum el tramo Valencia-Madrid, con Iberia el tramo Madrid-Chicago y con American Airlines el tramo Chicago-San Francisco.Nunca está de más solicitar información o confirmarla en los mostradores de tránsitos de los aeropuertos.Podemos definir un ¿hub¿ como la mejor forma de aprovechar la rotación de los aviones con el fin de concentrar el tráfico proveniente de aeropuertos de menor tamaño dentro de un país.en esa dualidad actual existente entre salidas y llegadas en el ámbito de Schengen.

Esto, obviamente, facilita muchísimo el viaje a los pasajeros.

Sin embargo, cuando nos encontramos con destinos de Largo Recorrido, que están excluidos del ámbito de Schengen, todo se complica, puesto que normalmente, como ya comentábamos en otros artículos, la complejidad de los grandes aeropuertos lleva a que los citados vuelos se encuentren en otras terminales y obliga a que los viajeros deban realizar el cambio de terminal por sus propios medios. Para poder hacerlo con éxito, es decir, llegando a la puerta de embarque con el tiempo suficiente, resulta preciso que se conozca de antemano cual es la terminal desde la que va a salir el siguiente vuelo, información que debe ser proporcionada y confirmada en el mostrador de facturación del aeropuerto de origen, y que habitualmente es facilitada de nuevo por la tripulación del vuelo antes del aterrizaje, con indicación incluso de la puerta asignada.

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