Colón, uno de los secretos de Panamá

Cuando se habla de Panamá, nuestra mente inevitablemente piensa en la ciudad de Panamá. Sin embargo, a pesar de ser un país pequeño, Panamá tiene muchos atractivos diferentes. No en vano es bañada tanto por el Atlántico como por el Pacífico.

Uno de esos atractivos menos conocidos de Panamá es Colón, que cubre un área de 4,890 km2 y limita al norte con el Mar Caribe , al sur con las provincias de Panamá y Coclé, al este con el territorio de Kuna Yala , y al oeste con la provincia de Veraguas. La ciudad de Colón es la capital de la provincia y es famosa por su Zona Libre, y como terminal norte de El Canal de Panamá.

Su posición geográfica ha sido un factor determinante en la historia y ha jugado un papel importante en la economía y en la historia de Panamá. Durante la época colonial era un punto estratégico de tránsito de tesoros destinados para España desde las colonias. También el destino de esta ciudad estaba marcado por lo que sería la construcción de el ferrocarril interoceánico y el Canal, así como el descubrimiento de oro en California.

La autopista Panamá – Colón nos lleva directamente a la ciudad de Colón en aproximadamente una hora desde Panamá.  Pero cuando hablamos de la provincia de Colón debemos hacerlo necesariamente de las Esclusas y la Represa del Gatún, algo que no se puede dejar de ver en el lado Atlántico del Istmo. La Represa de Gatún fue construida para retener las aguas de el río Chagres para formar el lago Gatún. La electricidad generada por la presa es utilizada en las operaciones del Canal. Hasta los años 40 el Lago Gatún era el lago artificial más grande del mundo y cuando fue creado cubríó alrededor de 262km2. de selvas, pueblos y la antigua vía de el ferrocarril original.

El plan original para la construcción de un canal de esclusas requería de un juego de esclusas de tres niveles en Gatún, uno de un nivel en Pedro Miguel y uno de dos niveles en Cerro Sosa. A fines de 1907, se decidió cambiar las esclusas de Cerro Sosa más hacia adelante, en Miraflores, principalmente porque el nuevo sitio ofrecía fundaciones más estables para la construcción, pero también porque permitía mayor protección contra bombardeos marítimos.

Las esclusas recibieron sus nombres de ubicaciones geográficas ya existentes antes de que se construyera el Canal. Todas las cámaras de las esclusas tienen las mismas dimensiones – 110 pies de ancho por 1,000 pies de largo – y están construidas en pares. O sea que dos pares de cámaras corren lado a lado para acomodar el tráfico en dos vías, ya sea en direcciones opuestas al mismo tiempo o en la misma dirección, dependiendo de las necesidades de tránsito. Las Esclusas de Gatún tienen tres niveles o pares de cámaras, las de Pedro Miguel tienen un nivel y las de Miraflores tienen dos niveles, haciendo un total de seis pares con 12 cámaras en total. Las esclusas han sido reconocidas como el triunfo estructural del Canal de Panamá y constituyen un aspecto único de la vía acuática. Para el tiempo de su construcción, la estructura completa, sus dimensiones y su innovador diseño sobrepasaron los de cualquier estructura similar existente y aún en la actualidad son consideradas una maravilla de la ingeniería del mundo.

Tomó cuatro años construir todas las esclusas a partir de la primera capa de hormigón (concreto, como lo llaman en Panamá) colocada en Gatún el 24 de agosto de 1909. Hasta finales de la década de 1800, el concreto, una combinación de arena, grava y cemento, había sido poco utilizado en la construcción, y se utilizaba mayormente en pisos y sótanos. Todavía había mucho por aprender y muchas decisiones por tomar sobre la ciencia del concreto, que requiere de medidas específicas y controladas de las cantidades y tamaño agregado del agua, cemento y arena, al igual que una programación cuidadosa de un eficiente sistema de transporte del sitio de origen a su destino. El trabajo de concreto en Panamá era un reto sin precedentes, cuyo volumen total no sería igualado hasta la construcción de la Represa Boulder en la década de 1930.A pesar de la novedad de la ciencia, los resultados han sido extraordinarios, pues tras casi 100 años de servicio, el concreto de las esclusas y vertederos del Canal de Panamá está en condiciones casi perfectas, lo cual resulta para los ingenieros de la actualidad uno de los aspectos más excepcionales de todo el Canal.

Los barcos de la organización del Canal — el Ancón y el Cristóbal — trajeron de Nueva York todo el cemento para construir las esclusas, represas y vertederos. En el lado Atlántico, la grava y la arena llegaron por mar desde áreas al este de Colón, la grava desde una gran planta de trituración en Portobelo y la arena de Nombre de Dios. Para el Pacífico, la roca fue sacada y triturada en el Cerro Ancón; la arena se trajo de Punta Chame en la Bahía de Panamá.

Por supuesto que el factor clave en toda la empresa del Canal fue, y sigue siendo, el agua. El agua eleva los barcos 85 pies sobre el nivel del mar hasta la superficie del Lago Gatún, los lleva a través de la Cordillera Continental y los vuelve a bajar al nivel del mar en el océano opuesto. El agua también sirve para generar energía eléctrica, para operar los motores eléctricos que abren y cierran las compuertas y las válvulas y las locomotoras eléctricas de las esclusas. El Canal de Panamá no utiliza bombas; el agua realiza su trabajo utilizando solamente la fuerza de gravedad. El agua entra o sale a través de túneles gigantes, o alcantarillas, de dieciocho pies de diámetro, que corren a lo largo de los muros central y laterales de las esclusas. Alcantarillas más pequeñas se ramifican en ángulo a la derecha y corren lateralmente bajo el piso de cada cámara de las esclusas, 20 en cada cámara. Cada alcantarilla cruzada tiene cinco salidas, haciendo un total de 100 hoyos en cada cámara para que el agua entre o salga, dependiendo de qué válvulas se abren o cierran. Este gran número de hoyos distribuye el agua de forma pareja sobre toda el área del piso para controlar las turbulencias. Para llenar una esclusa, se cierran las válvulas principales en el extremo más bajo de la cámara, mientras que se abren las que se encuentran en el extremo superior. El agua fluye del lago a través de las grandes alcantarillas hacia las alcantarillas cruzadas y sube a través de los hoyos en el piso de las cámaras. Para sacar el agua de las esclusas, se cierran las válvulas en el extremo superior y se abren las del extremo inferior.

En nuestro recorrido por Colón debemos deternernos también en San Lorenzo, que está localizado en ladesembocadura de el río Chagres. Este era el río que el pirata Henry Morgan utilizó para llegar a la ciudad antigua ciudad de Panamá, saquearla y quemarla, tras haber fracasado sus anteriores intentos de atacarla desde el mar. La vista sobre el río desde su punto más alto merece por sí sola el viaje, en un entorno de rica y espesa selva con una diversidad de especies que allí habitan , ideal para la observación de aves.

Otro punto imprescindible en nuestro recorrido es Portobelo. Fundado el 20 de marzo de 1,597 por Francisco Velarde y Mercado, fue declarado Patrimonio para la Humanidad por la UNESCO en 1980. Portobelo era el lugar de almacenamiento de todo el oro obtenido por las colonias españolas en Sudamérica. Los tesoros de Perú eran cargados sobre mulas y llevadas a través del Camino de Cruces desde la ciudad dePanamá hasta un pueblo llamado Las Ventas, y desde allí eran transportadas en botes en el río Chagres hasta Portobelo, desde donde eran embarcadas hacia España. A pesar del esfuerzo de los españoles por proteger estas ciudades, fueron constantemente atacadas por piratas y corsarios. Uno de los más feroces, Francis Drake, saqueó y asoló Nombre de Dios en 1596 y en 1668, Henry Morgan capturó el fuerte de San Lorenzo, en la desembocadura de el río Chagres y luego saqueó la vieja ciudad de Panamá, como antes señalaba. En la actualidad Portobelo posee una población de alrededor de 3,000 habitantes, en su mayoría descendientes de los esclavos traídos a América por los conquistadores y la mayor actividad económica de sus habitantes es la pesca y los servicios de turismo. En la entrada del pueblo, mirando hacia la bahía, se distingue el fuerte Santiago de La Gloria,  construido en 1,601. En mitad de el pueblo podemos encontrar el edificio de aduanas, una estructura colonial recién restaurada, que sirvió de almacenamiento para el oro hasta que era enviado a España. También en el pueblo se encuentra el fuerte de San Jerónimo, de un gran tamaño, que ha soportado el paso del tiempo y que aun mantiene en mayoría su estructura original.

A una hora y media de Portobelo se encuentra Isla Grande, la más larga y extensa de una serie de islas de esta área. Es una isla pintoresca en el paraíso de el Caribe, poblada por negros descendientes de los tiempos coloniales, que hacen de la pesca su medio de vida, junto al comercio de cocos y tomando parte de el turismo. Rodeado por arrecifes de coral es ideal para el buceo. Es visitado también por aquellos amantes de el deporte de Surf ya que es uno de los mejores lugares para este deporte en la provincia. Solo posee una playa de arena blanca con palmeras llamada La Punta,, ideal para los bañistas y amantes de la tranquilidad. Otra recomendación es visitar los manglares cerca de la costa, es una experiencia en si misma.

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