El Valle del Jerte en verano

El valle del Jerte es famoso por la floración de los cerezos a finales de marzo, cuando sus laderas parecen nevadas por los millones de flores blancas de los árboles. En junio se recogen los frutos rojos, y durante el verano el valle mantiene el encanto del jardín de los cerezos en el norte de Cáceres.

Dicen que puede haber dos millones de cerezos plantados en el valle del Jerte, que parece un delicado grabado japonés de increíble delicadeza enclavado en el norte de la provincia de Cáceres, muy cerca de las ciudades de Castilla y León y de Castilla La Mancha, de Madrid, de Andalucía, y no muy lejos de Galicia y de la Cornisa Cantábrica por la Ruta de la Plata.

Calle en Navaconcejo, Valle del Jerte, Cáceres. (Turismo de Extremadura)

Calle en Navaconcejo, Valle del Jerte, Cáceres. (Turismo de Extremadura)

El norte de la provincia de Cáceres es todo el año uno de los paisajes más agradables y templados de la península, con largos valles cubiertos de abundante vegetación, sus temperaturas son muy moderadas en invierno, y agradables en verano, con mucho verdor gracias a las aguas que bajan de los montes de la sierra de Gredos, situada al noreste.

Tres valles corren paralelos de noreste a suroeste. El del Tiétar, el del río Jerte y el del Ambroz, cuyos cauces y valles desembocan cerca de Plasencia, la ciudad ideal para ser tomada como base o como puerta para recorrerlos.

De los tres valles, el del Jerte es el de mayor personalidad por la presencia de los cerezos, cuyos frutos maduros en junio llenan los mercados de todo el país del dulce aroma de sus frutos. Esas cerezas llevan unida la sensación de la llegada del verano.

El río Jerte baja desde Gredos y discurre entre dos sierras: la de Bernabé del Piornal de Tormantos y los montes de Tras la Sierra. En su recorrido se acompaña de pueblos tan especiales como Tornavacas, al pie de Gredos, y la trilogía de pueblos sosegados y longitudinales que forman la capital de la cereza española: Jerte, Cabezuela del Valle y Navaconcejo, con sus balcones cubiertos de flores y sus hermosas casas de entramado de madera que están entre las mejores de la arquitectura popular de Cáceres. Dos atractivos culturales en el valle: el Museo de la Cereza, y el interesante Centro de Interpretación de la Trashumancia y la Alta Montaña, dedicados a la agricultura y la ganadería tradicionales del valle del Jerte.

Cerezos en flor en el mes de marzo, Valle del Jerte, Cáceres. (Turismo de Extremadura)

Cerezos en flor en el mes de marzo, Valle del Jerte, Cáceres. (Turismo de Extremadura)

De los pueblos, Cabezuela del Valle está declarado Conjunto Histórico Artístico y está entre los más importantes, con buena arquitectura popular, casas con fachadas de piedra, trazados laberínticos y la memoria de la gran judería antigua, además de tramos de calles asoportalados con mercadillo los viernes.

Jerte y Navaconcejo son imprescindibles, con estructura urbana longitudinal que sigue al camino y al río, llenos de carácter y que muestran la riqueza del valle en otro tiempo con buena arquitectura bien conservada. Hay once pueblos en el valle todos interesantes, destacando Tornavacas, Piornal, Rebollar, Valdastillas, El Torno, Casas del Castañar, y Barrado.

No hay que perderse la visita de la Reserva Natural Garganta de los Infiernos, ni del Centro de Interpretación de la Reserva, entre Cabezuela del Valle y Jerte. En realidad hay muchos rincones de naturaleza y vistas espectaculares, como las del Puerto de Honduras que pasa al valle del Ambroz, el Mirador del Puerto de Tornavacas, las cascadas de la garganta del Caozo.

Al valle se puede acceder de la carretera de Madrid a Extremadura, desde el valle del Tiétar y la Vera, atravesando un pueblo insólito como Garganta la Olla, y cruzando después entre los dorados piornos de la sierra, para encontrarse súbitamente con el espacio natural de las laderas que vierten al Jerte cubiertas de frutales.

Cerezos en flor en el Valle del Jerte, Cáceres. (Turismo de Extremadura)

Cerezos en flor en el Valle del Jerte, Cáceres. (Turismo de Extremadura)

También se puede acceder al Jerte desde Ávila, entrando por el puerto de Tornavacas. La vista del valle desde el puerto parece una perspectiva japonesa de cerezos superpuestos que se pierden en la lejanía entre las laderas de los montes. No solo hay cerezos en el valle, en el que abundan los bosques de robles y de castaños que ofrecen sombras profundas y rincones que parecen intactos desde hace siglos.

El valle se prolonga hasta Plasencia, donde se encuentran los mejores hoteles de la zona, pero cada vez hay más alojamientos rurales que permiten vivir el valle desde dentro. La especialidad en casas rurales demuestra la riqueza de los paisajes del valle.

Quien vaya de viaje a la zona puede pasar también al tercer valle paralelo por el norte, al del río Ambroz, para ver la judería de Hervás, y completar el descubrimiento de estas tierras privilegiadas desde el punto de vista natural, cubiertas de bosques y de frutales, en las que abunda el agua y las pozas de agua fría para bañarse en pleno verano, aunque tendrá que recorrer los 32 kilómetros de curvas del Puerto de Honduras, tan agosto como bello en los días de verano y del próximo otoño.

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