Consejos para elegir “el” Viaje de Novios

No existe el viaje de novios perfecto para todos. Cada pareja debe elegir el suyo, dependiendo de su propia historia personal y de sus expectativas. Pero desde luego, debiera ser algo diferente, que se recordara toda la vida. Y hay una serie de claves que nos ayudan a tomar la decisión correcta.

A la hora de decidir el viaje de novios hay que tomar en consideración los siguientes factores, de cuya combinación surgirá el viaje más adecuado:

- Presupuesto disponible

- Número de días disponibles

- Época del año en el destino que se elija

- Lugares que ya se hayan visitado

- Tipo de viaje preferido por ambos miembros de la pareja

Cómo es lógico, el presupuesto es la restricción inicial, pero por sí sola no sirve para determinar destino o tipo de viaje, ya que dentro de un rango de precios caben muchos viajes diferentes. La máxima duración del viajé sí discrimina en mayor medida los destinos, ya que condiciona el viaje a aquellos que por distancia o contenido puedan ser abarcados en el tiempo disponible.

Además, es conveniente, desde mi punto de vista, no confundir el viaje de novios con un viaje más. Debe ser un viaje único, algo que se recuerde siempre. Por ello se debiera huir de los destinos o de los tipos de viaje que la pareja haga o planee hacer habitualmente. Bien merece la pena gastar algo más de dinero pero garantizar unos recuerdos únicos que, al final, son los que nos definen como personas y enriquecen nuestra experiencia vital. Asimismo, no se puede ser egoísta. El viaje debe ser consensuado por ambos miembros de la pareja hasta encontrar el equilibrio. Si prevalece la opinión de una frente a la del otro, hay muchas posibilidades de fracaso.

Personalmente, mi experiencia – han sido muchos años programando viajes de novios en Mundicolor- me dice que elegir un destino o un tipo de viaje que será diametralmente distinto de la rutina de la pareja es un gran paso al éxito. Como también lo es buscar aquellos viajes en los que la pareja pueda estar independiente, la integración en un circuito con el mismo grupo de personas durante todo el mismo es un craso error. Evidentemente no hay por qué desaprovechar las ventajas de los viajes organizados, pero entendidos como la suma de viajeros individuales, que coinciden en determinadas visitas o excursiones, pero que no son un grupo.

Resulta también absolutamente fundamental informarse al máximo sobre los destinos a visitar, el viaje realmente comienza en ese momento, disfrutando el placer de conocer sobre el destino, ponerlo en contexto, recabar ideas sobre qué hacer y qué visitar, localizar los recursos turísticos en el mapa…Con ello no sólo se garantiza el mejor aprovechamiento del tiempo sino también se minimiza el riesgo de que las cosas salgan mal. Y dentro de esa intención de que las cosas no vayan mal, es conveniente no forzar la suerte. Eso se traduce en evitar conexiones aéreas muy ajustadas en tiempo; en no planificar recorridos diarios muy largo en coche que sean difíciles de cumplir; o en no diseñar un maratón en lugar de un viaje, en el que no quede tiempo para dejarse llevar, para improvisar, para perderse en un mercado, en un café o disfrutando un atardecer.

Afortunadamente hoy en día Internet pone a un golpe de click la información más completa de viajes y destinos, por lo que la tarea se hace mucho más sencilla. Pero no es tampoco mala idea pedir el consejo de viajeros expertos, ya sean amigos o profesionales del mundo de los viajes. Y una vez con toda la información, ya se pueden tomar las decisiones correctas en cuanto a la contratación del viaje, pues en muchos casos una inteligente combinación de productos turísticos nos ayudará a conformar el itinerario.

Mi última reflexión, en realidad consejo, se centra precisamente en la contratación del viaje o de los servicios que lo componen. Si siempre es molesto que las cosas no salgan como se prevé, cuando se está en pleno viaje de novios, lo último que se quiere es un retraso interminablee en un vuelo, un hotel cochambroso o unos traslados que fallan. Por ello, hay que buscar siempre la relación calidad/precio, que no el precio. Eso significa que el esfuerzo se dirija en buscar el mejor precio pero sin sacrificar la calidad y seguridad del viaje.

No puedo poner punto final a estos consejos sin compartir cual fue mi viaje de novios – en 2001, cómo pasa el tiempo ¡¡ -, en cuya elección traté de aplicar lo antes expuesto. Cumplí la regla de no salir nunca el día después de la boda y de pasar la noche en un hotel emblemático de tu propia ciudad, teniendo todo el día siguiente para preparar el equipaje y cerrar los últimos detalles. El tiempo elegido fueron dos semanas y los destinos Los Angeles y la Polinesia Francesa. Este es un ejemplo de cómo las posibilidades del producto permiten configurar el viaje, ya que eligiendo como ruta a Papeete el camino de Los Angeles, la tarifa permitía un stop over (pasar la noche en destino antes de coger el vuelo de conexión) en Los Angeles y así disfrutar de una de mis ciudades preferidas. A ello le siguió un recorrido por las islas Tuamotu…pero esa es otra historia.

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