La línea del Ecuador

El conocimiento de nuestro propio planeta ha sido labor de siglos. Todavía en el siglo XVIII se investigaba sobre la medición del meridiano terrestre y a tales efectos llegó a los alrededores de la ciudad de Quito, capital de la real audiencia del mismo nombre, una misión geodésica francesa que realizó su labor entre 1736 y 1742.

El hecho fue capital en el conocimiento de las medidas de la tierra y de ahí que sus trabajos científicos se conmemoren en este lugar, situado a veintitantos kilómetros de la capital ecuatoriana, donde se realizaron dichas mediciones. El punto se halla dentro del término del pueblo de San Antonio de Pichincha, y se conmemora con un monumento conocido como la Bola de la Mitad del Mundo.

LA CONDAMINE, ULLOA, SANTACILIA Y MALDONADO

El lugar es árido y está rodeado, como por todas partes en esta región andina, de montañas. Abre camino desde la carretera una ancha avenida, llamada de los Geodésicos, a cada uno de sus lados hay sendas columnas con los bustos de los científicos que intervinieron en estas tareas, encabezados por La Condamine y con la presencia de dos españoles, Antonio Ulloa y Jorge Juan Santacilia y un criollo ecuatoriano, Pedro Vicente Maldonado. El monumento es cuadrado y pétreo, con una bola en lo alto y en su entrada una lápida reza: “A Pierre Godin y Pedro Bouger, sabios de Francia, 1736-1744 que, midiendo el arco del meridiano ecuatorial, dedujeron la forma de la tierra”. 

El interior del monumento está abierto a los visitantes y hay un ascensor para ascender hasta la cúpula desde la que se ve una bonita panorámica de los alrededores. Pero quien prefiera utilizar las escaleras disfrutará de un verdadero museo que explica en cada piso las características de las diferentes culturas del país y particularmente la de las islas Galápagos. Lo cierto es que el monumento ha dado lugar a que en su derredor hayan ido surgiendo otras instalaciones de carácter turístico y recreativo que le dan al conjunto un cierto aire de parque temático más cercano al utilitarismo lúdico que a la actividad científica de sus orígenes.

¿POR DÓNDE PASA EXACTAMENTE LA LÍNEA DEL ECUADOR?

Lo más curioso de todo es que investigaciones muy recientes han descubierto un hecho preocupante: en realidad la línea del ecuador no pasa por donde se construyó el monumento, sino unos 240 metros metros más al norte lo que ha dado lugar a que algún avispado montara por propia iniciativa y en las inmediaciones del complejo otro parque temático, mucho más modesto, que, este sí, se halla atravesado por la línea ecuatorial. El lugar se autodenomina de forma un tanto rimbobante Museo Inti-ñan, aunque en realidad es un área al aire libre no demasiado grande y en la zona en la que está marcada la línea exacta por donde pasa el ecuador se somete al visitante a las pruebas de los distintos efectos que se producen a uno y otro lado de la línea ecuatorial.

Lo hace con convicción no exenta de teatralidad nuestro guía, un joven estudiante de turismo apellidado Silva: la de la dirección del agua, el posicionamiento del huevo, el equilibrio sobre el ecuador y la fuerza. El no por conocido menos sorprendente resultado de cada una de ellas suscita espontáneas y admirativas exclamaciones. Ni el viento desapacible de la región, que arrastra la arena, ni el error de la situación del monumento ecuatorial, ni el acíbar de estas disgresiones histórico-etnológicas empaña la plenitud de saber que unos metros más allá o más acá estamos justamente en el medio de esta bola que no es tan redonda como creíamos y que nos empeñamos en llamar el planeta tierra.

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