BILBAO, PARA CULTIVAR LOS SENTIDOS

Para los bilbaínos, la calidad de vida en la villa es cercana a la excelencia y sus habitantes destacan aspectos como la tranquilidad, la ubicación, las zonas verdes y jardines y la buena comunicación con el resto de la metrópoli. La ciudad ha experimentado una transformación radical en los últimos diez años: hoteles, restaurantes, bares de copas, … y la actividad cultural mueven a una ciudad que acoge a los visitantes y les ofrece lo mejor de su cultura y de su vocación internacional. Recorremos Bilbao, una escapada apropiada para el periodo estival.

Lo primero que hay que hacer al llegar a Bilbao es acercarse a una de las oficinas de turismo municipales y hacerse con la Bilbao Card, una tarjeta turística que facilita los desplazamientos y el disfrute de la ciudad. Permite, por un precio reducido, utilizar el transporte público urbano y aprovecharse de importantes descuentos en museos, comercios, restaurantes, establecimientos de ocio, espectáculos y otros servicios. Su precio depende de los días de uso; un día, 3 €; 2 días 10€ y 3 días, 12 €.

A continuación, y si es la primera vez que se visita la villa, se puede coger el Funicular de Artxanda, ya que desde lo alto del monte Artxanda, se pueden contemplar unas magníficas vistas, no sólo de Bilbao sino de la costa, con ambas márgenes del Ría del Nervión. Una buena forma de tener una imagen global de la ciudad y de su ubicación, interesante para entender su desarrollo. Y una vez aquí, pues aprovechar para comenzar la inmersión en la cocina vasca: desde siempre Artxanda ha sido un lugar de asueto para los ciudadanos de La Villa y sus visitantes, con restaurantes, asadores, txakolis, zona de ocio y deporte. Tras una almuerzo o unas tapas, se puede comenzar a visitar la urbe, y podemos empezar por su magnífico casco viejo.

El itinerario por el casco viejo nos lleva al corazón de la villa de Bilbao y a su origen como ciudad de comercio. El punto de partida puede ser el Paseo del Arenal donde encontraremos la Iglesia de San Nicolás , patrón de los navegantes, obra de Ignacio Ibero que data de 1756 y su inauguración dio origen a la Semana Grande Bilbaína. Después iremos hacia la Plaza Nueva, para tomar unos pintxos acompañados por unos txikitos. Por la calle Libertad llegaremos a la Plaza de Unamuno, donde tendremos varias opciones para continuar: subir los 213 escalones de las Calzadas de Mallona para llegar hasta la Basílica de Begoña, continuar por la calle de la Cruz hasta el Museo Vasco, y a su lado la Iglesia de los Santos Juanes, con un altar único dedicado al Sagrado Corazón.

Muy cerca está la antigua puerta a la Villa de Bilbao o Portal de Zamudio que nos lleva a la primera de las 7 calles, la calle Somera, hasta llegar a la Iglesia de San Antón, lugar donde Don Diego López de Haro leyó la carta fundacional de la Villa de Bilbao el 15 de junio de 1300. Junto a ella encontraremos el mercado cubierto más grande de Europa, el mercado de la Ribera. Continuamos el recorrido por la calle Carnicería Vieja hasta la catedral de Santiago,  la iglesia más antigua de la Villa. Por uno de los cantones, llegaremos al Palacio John o Edificio de la Bolsa. Por la calle del Perro, llegamos a la Calle Bidebarrieta, donde destaca la Biblioteca Municipal, antigua sede de la Sociedad el Sitio. Para terminar nuestro recorrido, destacaremos el Teatro Arriaga, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad y la Estación de Santander y su fachada de 1902

Para conocer el Ensanche, podemos comenzar en la Plaza de España o Plaza Circular, donde encontramos la estatua del fundador de la Villa y la estación de Abando. Aquí comienza la Gran Vía Don Diego López de Haro, arteria principal de la villa. A escasos metros de la Plaza cogeremos la Calle Berástegui para ver los Jardines de Albia. De nuevo en la Gran Vía, junto a grandes sedes bancarias encontramos edificios de gran belleza como el de la Diputación Foral de Vizcaya, y en la Plaza Moyúa encontramos algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad: el Palacio Chavarri, en el que todas sus ventanas y balcones son diferentes; el Hotel Carlton; las llamativas entradas al metro, denominados “Fosteritos” como reconocimiento a su diseñador Sir Norman Foster. En una de las calles que atraviesan esta plaza (Al. Recalde) podemos ver uno de los pocos ejemplos del estilo modernista, la Casa Montero obra de Luis Aladrén. Si cogemos la calle peatonal Ercilla nos adentraremos en una de las zonas más comerciales de Bilbao y al mismo tiempo veremos edificios tan clásicos como la Casa de los Aldeanos o la Casa de Luis Allende situados en la Plaza de Indautxu. Podemos continuar por Al. Urquijo hasta llegar a San Mamés, catedral del fútbol.

Y como al ir a Bilbao resulta imprescindible visitar el Museo Guggenheim Bilbao, pues aprovecharemos para conocer la zona de Abando.  El Museo Guggenheim Bilbao, obra del arquitecto americano Frank O. Gehry, constituye un magnífico ejemplo de la arquitectura más vanguardista del siglo XX. El edificio representa en sí un hito arquitectónico por su diseño innovador y conforma un seductor telón de fondo para la exhibición de arte contemporáneo. La Colección Propia del Museo Guggenheim Bilbao constituye ya una entidad propia con una identidad singular, al tiempo que complementa las colecciones del resto de instituciones Guggenheim. Actualmente los fondos del Museo cuentan con obras de algunos de los artistas más significativos del arte de la segunda mitad del siglo XX, como Eduardo Chillida, Yves Klein, Willem de Kooning, Robert Motherwell, Robert Rauschenberg, James Rosenquist, Clyfford Still, Antoni Tàpies y Andy Warhol, entre otros.

Ahora y hasta el 20 de septiembre se encuentra la exposición temporal de Cai Guo-Qiang: Quiero creer. En su obra, el chino Cai Guo-Qiang, se inspira en la mitología antigua, la historia militar, la cosmología taoísta, los avistamientos de extraterrestres, las tácticas revolucionarias maoístas, la filosofía budista, la tecnología pirotécnica, la medicina china y la violencia terrorista. Esta retrospectiva aborda el espectro completo del arte, cambiante y multimedia, de este creador en toda su complejidad conceptual.

Además, los sábados por la mañana y hasta el 6 de septiembre, de 11:00 a 12:00 h, puedes aprovechar para relajarte practicando tai-chi, en las sesiones que tienen lugar en este espectacular marco. Una actividad gratuita con la entrada al Museo del día.

 ”Un día soñé una utopía: encontrar un espacio donde pudieran descansar mis esculturas y que la gente caminara entre ellas como por un bosque”. Así lo afirmó Chillida. Y Chillida-Leku es la consecución de un sueño durante años anhelado por el autor: Crear un espacio a la medida de su obra donde esta pudiera ser permanentemente expuesta. Este museo monográfico es fiel muestra de la evolución y trayectoria escultórica del autor durante 50 años.

También merece una visita, entre otros, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, que reúne entre pinturas, esculturas, dibujos, grabados y artes decorativas, más de 6.000 obras, con una cronología que se expande desde el siglo XII hasta nuestros días.

Y, además, y para cambiar de actividad cultural, si no has tenido la oportunidad de ver el musical Mamma Mia!, tienes la posibilidad de hacerlo en Bilbao, del 6 de agosto al 6 de septiembre, y al mismo tiempo conocer por dentro el Teatro Arriaga.
Más información:

www.bilbao.net

www.guggenheim-bilbao.es

www.museobilbao.com

www.eduardo-chillida.com

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