San Millán de la Cogolla, cuna de las lenguas castellana y vasca

En el corazón de la Rioja, al pie de la Sierra de la Demanda, que separa esta comunidad autónoma de la provincia de Burgos y que en tiempos pretéritos fue conocida como monte Dirtecio y en la Edad Media como Cuculla o Cogolla, se extiende un valle serpenteado por el río Cárdenas que esconde el secreto del origen de la lengua española. En lugar tan excéntrico y alejado de los núcleos poblacionales vino a retirarse un joven pastor llamado Millán o Emiliano. Su nombre, unido al último toponímico citado, ha dado lugar a sendos cenobios monacales de cuyo escritorio salieron los primeros testimonios documentales tanto de la lengua castellana, como de la vascuence.

Todo empezó en este rincón de La Rioja cuando un modesto pastor llamado Millán o Emiliano, nacido en 473, después de haber recibido la inspiración divina, fue instruido por San Felices como preparación para su retiro eremítico en una oquedad del monte Dirtecio. Ordenado sacerdote por Didimio, Obispo de Tarazona, fue encargado de la parroquia de Berceo, del que fue pronto desposeído porque su caridad era tan grande que fue juzgada como prodigalidad. No hay mal que por bien no venga. Millán pudo regresar entonces a su vocación eremítica, en la que fue seguido por diversos discípulos que acabaron formando una congregación cenobítica y así surgió el primer monasterio.

Años después, en 1053, el rey García Sánchez III de Navarra quiso dar mayor esplendor a su corte de Nájera y se propuso ennoblecerla con las reliquias de San Millán. Dispuso su traslado desde el primitivo monasterio con el comprensible disgusto de los frailes. Pero Dios escribe recto con líneas torcidas. Una leyenda dice que la carreta de bueyes que las trasladaba se detuvo inexplicablemente en el mismo valle, lo que fue juzgado como un hecho sobrenatural del que el rey extrajo las oportunas consecuencias: ordenó dejar las reliquias en ese lugar y edificar un nuevo monasterio, de fábrica mucho más espléndida que el anterior. Había nacido San Millán de Yuso (de Abajo) siendo conocido a partir de entonces el antiguo cenobio como San Millán de Suso (de Arriba) y coexistiendo ambos hasta finales del siglo XI.

San Millán de la Cogolla dispuso de un escritorio en el mismo emplazamiento de Suso. En el siglo X la actividad del mismo era intensa, copiándose en su sala de trabajo numerosos códices o manuscritos, que los amanuenses escribían en latín sobre hojas de pergamino en letra visigótica. El trabajo desarrollado fue notable, según se deduce de la cantidad de códices que se conservan y la calidad de muchas de sus miniaturas.

Ocurría que, siendo la latina la lengua de cultura, el habla popular se había ido distanciando sensiblemente de aquella, por lo que los textos resultaban a veces de difícil comprensión y exigían aclaraciones que los mismos copistas o los usuarios de los libros incorporaban en forma de anotaciones marginales llamadas “glosas”. Muchos de los volúmenes conservados en la biblioteca del monasterio fueron apostillados de esta manera. Es lo que ha venido en conocerse como “Glosas Emilianenses”, es decir aclaraciones o explicaciones de textos latinos de códices que se escribieron o copiaron en el escritorio de San Millán.

¿Dónde radica la importancia de estos textos que en realidad son brevísimos y complementarios del principal? Pues sencillamente en que son el primer empleo escrito que consta documentalmente de la lengua vulgar en unos momentos en que el habla popular se había separado ostensiblemente del idioma culto, que seguía siendo el latín.

La biblioteca cuenta con 1.750 documentos medievales desde 759 a 1500, así como 20.000 manuscritos. Al 80 % de los libros anteriores a 1800 que han sido recuperados tras la exclaustración del siglo XIX hay que sumar otros 3.600 del siglo XIX y 20.000 posteriores. Sus volúmenes se están digitalizando con el mayor cuidado y hay algo más de 200 en dicho soporte, cuyo catálogo puede consultarse en la página web del monasterio. No es extraño por tanto que pueda ser calificada como la biblioteca monástica más completa de toda España.

El conjunto monumental de San Millán de la Cogolla, con los monasterios de Suso y Yuso, fue declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO el 4 de diciembre de 1997.

Ofertas de Hoteles en San Millan De La Cogolla, siempre al mejor precio