Graz. El tesoro escondido de Austria

Graz

Graz

Graz, la segunda ciudad de Austria en cuanto al número de habitantes, ofrece al visitante la posibilidad de pasear por un cuidado casco antiguo en cuyas fachadas se refleja un amplio legado histórico que va desde el gótico hasta el neogótico, pasando por el barroco y el renacimiento.

Fotos: Jordi Bastart

 

La que fuera capital europea en el año 2003, ha sabido conservar la verdadera esencia de las ciudades centroeuropeas, sin despreciar el legado moderno que le aportó la capitalidad. La mejor vista de la ciudad se obtiene desde la colina Schlossberg, verdadero pulmón verde y lugar donde se concentran algunos de los símbolos más evidentes de Graz. Se accede hasta ella desde el mismo casco antiguo, o a través de una escalinata tras un corto paseo, o con vertiginoso ascenso por un ascensor que atraviesa la roca o por un placentero funicular que nos sitúa a los pies de la antigua casamata, utilizada actualmente para conciertos y actuaciones al aire libre.

A vista de pájaro

Rodeada de parterres y jardines la Torre del Reloj da las horas desde el año 1712; la figura de esta torre medieval de defensa se recorta en mitad de la montaña y resulta visible desde cualquier lugar de la ciudad. Lo que fueron las antiguas murallas que defendían la urbe se han convertido actualmente en rincones acogedores, sendas de amantes y típicas terrazas desde donde contemplar la puesta o salida del sol. Los miradores dispuestos en la parte más alta nos ilustran sobre la dirección y distancia de diversos lugares del mundo, mientras que desde la terraza contigua a la torre del reloj se obtiene la mejor visión de los rojizos tejados del casco antiguo, una de las cualidades que le valió en el año 1999 ser declarado Patrimonio de la Humanidad.

Arquitectura del siglo XXI

Desde esta atalaya privilegiada vemos como el caudaloso Mur divide la ciudad en dos, el casco histórico a la izquierda y la parte más nueva al lado contrario. En medio del río, una genialidad concebida por el artista neoyorquino Vito Acconci, une los dos barrios. Se trata de una pequeña isla en acero tubular y material traslúcido, en forma de concha superpuesta que unida a ambas orillas a través de sendas pasarelas, acoge una cafetería y un anfiteatro. Desde nuestro nido de águilas también vemos, como incrustado entre los tejados rojos, asoma una estructura redondeada de color azulado con múltiples escotillas. Es el Centro de Arte Kunsthaus Graz, otra modernidad que acoge exposiciones itinerantes y que no deja indiferente a nadie.

De paseo por el casco histórico

Lo bueno de estas ciudades, es que a pesar de su extensión y número de habitantes –Graz se acerca a los 250.000– el casco antiguo es un lugar que se puede recorrer a pie sin ningún problema. El centro neurálgico es la Hauptplatz presidida por la monumental fuente a Erzherzog-Johann-Brunnen, conocido como príncipe de Styria, región de la cual Graz es la capital. Allí convergen diversas calles comerciales y numerosas líneas de tranvía que, decorados con vivos colores, conviven placidamente con viandantes y ciclistas. Un giro sobre nosotros mismos nos descubre a un lado el Ayuntamiento y al otro la fachada decorada de la Casa Luegg. Los grandes ejes comerciales como las calles Sporgasse y Wielandgasse se van diluyendo en estrechas callejuelas que dan paso a pequeñas plazas, verdaderos remansos de paz donde tomar una cerveza. Otro de los alicientes de nuestro paseo es colarse a través de los patios interiores. Si antes hasta aquí entraban los carruajes de los que descendían engalanadas damas, ahora acogen restaurantes, galerías de arte o centros culturales, una transformación que no ha devaluado ni un ápice el valor arquitectónico de los mismos.

Probablemente, uno de los rincones más apetecibles sea el Franziskanerviertel o barrio franciscano, también conocido como “de la carne” por encontrase aquí antiguamente las tiendas de los carniceros. Bellas mansiones junto al convento de los franciscanos encierran un espacio colmado de terrazas que invitan a la charla. Otro rincón sorprendente es la Färberplatz y su contigua Mehlplatz con prestigiosos restaurantes y un peculiar reloj donde a las 11, 15 y 18 horas, una pareja de granjeros alegra las horas con sus bailes.

Entre monumentos

Los que prefieren visitar monumentos también tienen en Graz su recompensa. Aunque el barrio antiguo es un verdadero tesoro, la catedral es digna de una visita sobre todo en su interior donde el barroco se deja sentir con toda su fuerza. El edificio se levantó en la mitad del siglo XV y junto a él se encuentra el espléndido mausoleo del emperador Fernando II. Muy cerca, en un rincón del patio de lo que fue el castillo Burg, una sorprendente escalera doble de caracol deja patente el ingenio de los picapedreros; cada vez que los peldaños se juntan en un rellano, dicen que los amantes aprovechaban para besarse. También vale la pena visitar el claustro del convento de los franciscanos, pequeño pero muy acogedor y la iglesia Mariahilfer al otro lado del río. Si nos queda un poco de tiempo podemos desplazarnos con la línea 1 de tranvía hasta el palacio Eggenberg, situado en las afueras de la ciudad y percibir todo el lujo de los salones de este edifico levantado en 1625. Rodeado de jardines, los pavos reales con su bello plumaje compiten con la belleza del entorno.

Productos del campo

Aconsejan que para tomar el pulso a una ciudad hay que visitarla en día de mercado. Detrás del edificio de la Ópera, en la plaza Kaiser-Josef-Platz, los agricultores de la región traen sus productos en un verdadero mercado al aire libre. Frutas, verduras y hortalizas compiten en calidad con los quesos, carnes ahumadas y salchichas. Y si a uno le entra apetito entre tantas viandas, no tiene más que acercarse a alguno de los chiringuitos para degustar las especialidades de la región acompañadas de vino blanco que en Austria los hay excelentes.

Adictos a la cultura

Como buena ciudad universitaria Graz rebosa cultura por los cuatro costados. En invierno con los ciclos de ópera y teatro junto a los conciertos de jazz en pequeños locales, pues el frío obliga a la gente a recluirse. Es durante el verano que la urbe explota por los cuatro costados. La Strada es un verdadero festival internacional de teatro que ocupa plazas y espacios abiertos. Compañías independientes ofrecen desde finales de julio hasta el primer fin de semana de agosto creaciones novedosas, la mayoría de ellas de carácter gratuito. Mientras tanto, el Festival de Jazz marca los mejores compases en el escenario del Kasemattenbühne, en lo más alto de la colina que preside la ciudad.

 

GUIA PRÁCTICA

Cómo llegar

En avión, desde el aeropuerto Girona-Costa Brava, Ryanair enlaza directamente con Graz. Austrian Airlines e Iberia vuelan desde distintas ciudades españolas hasta Viena con posterior combinación hasta Graz.

Información

Graz Tourismus. Tel. +41/316/8075, ext 15. www.graztourismus.at. www.austria.info/es

Cocina y restaurantes

En Graz encontraremos restaurantes para todos los gustos, desde los típicos de comida italiana (pasta y pizzas) hasta los más sofisticados que ofrecen recetas tradicionales. El precio de los platos y los menús es equivalente al de España salvo en el caso de los vinos. Mejor optar por una cerveza o recurrir al vino por copas.

Der Steiner. Belgiergasse, 1. Tel. +43 316 703 654. Tapas austríacas y recetas tradicionales. Tienda de vinos y delikatessen. www.der-steirer.at

Stainzerbaner. Bürgergasse, 4. Tel. +43 316 821 106. Recetas locales y cocina internacional en un acogedor patio interior. www.stainzerbauer.at

Iohan. Landhausgasse, 1. Tel. +43 316 821 312. Agradable patio interior para veladas nocturnas. www.iohan.at

Aiola. Mehlplatz, 1. Tel. +43 316 890 335. Cadena de establecimientos repartidos por la ciudad, uno de ellos en el centro del barrio antiguo. Buena cocina y terraza exterior. www.aiola.at

Desplazamientos

Diversas líneas de tranvía y autobuses cubren prácticamente toda la ciudad. Para utilizar los servicios se recomienda adquirir un bono según el número de días que dure la visita a la ciudad. Otra forma de desplazarse es en bicicleta; hay numerosos carriles reservados solamente para esta modalidad.

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