Cuenca de Los Andes, la ciudad de los cuatro ríos

Los españoles hemos exportado la toponimia de nuestro país a los cinco continentes con la curiosa consecuencia de que a veces poblaciones fundadas a mucha distancia de la que les dio nombre han acabado convirtiéndose en núcleos urbanos de mucha mayor importancia que la original. Tal es el caso de Cuenca de los Andes, una hermosa ciudad de más de 400.000 habitantes, situada en plena cordillera andina y que es, por su peso demográfico y económico, la tercera ciudad del Ecuador y además, desde 1999, patrimonio de la humanidad.

Cuenca de los Andes tiene muchos paralelismos con la Cuenca castellano-manchega, como por ejemplo la hermosa panorámica de casas colgadas sobre un barranco, aunque le gane a ésta en cauces fluviales: si la Cuenca española está atravesada tan sólo por dos ríos, el Júcar y el Huecar, la andina, surgida en torno a un amplio valle a 2.500 metros de altura, se halla rodeada nada menos que por cuatro: el Tomebamba, que algunos conocen como el río de Julián Matadero, el Tarquí, el Yanucay y el Machángara.

Como todas las ciudades coloniales hispánicas responde a un mismo planeamiento urbano: calles paralelas y perpendiculares interrumpidas a veces por plazas y plazuelas y con un punto central en la plaza mayor o de armas, en torno a la que se alinean los principales edificios religiosos y civiles. Este eje centra recibe en la actualidad el nombre de parque Calderón y sobre su centro arbolado con araucarias de Chile y un monumento a los héroes de la independencia se levantan las dos seos diocesanas. La iglesia del Sagrario o catedral antigua, construida en 1557 y cuya torre fue utilizada en 1739 por la misión geodésica internacional encabezada por La Condamine como referencia para mediar el arco del meridiano terrestre, actualmente desafectada y destinada a un futuro museo de arte religioso y la de la Inmaculada Concepción o catedral nueva, un templo recinto que diseñó el salesiano alemán Stiehle a finales del siglo XIX y cuyas dos cúpulas azules destacan desde cualquier punto de la ciudad.

La raigambre histórica de Cuenca no sólo se basa en su arquitectura colonial, que es excelsa, pero que en parte se perdió con las reformas habidas en el siglo XIX. De hecho los expertos dicen que en cuenca se superponen varias ciudades. La prehispánica, que encontraremos en las ruinas de la ciudad inca de Pumapungo, situadas tras el museo del banco Central, que permanecieron ocultas durante décadas bajos los feos edificios de un colegio de jesuitas y que han sido recientemente descubiertas y rehabilitadas, la colonial, caracterizada por casas bajas de adobe con tejas árabes, la republicana, con arquitectura de influencia francesa en la que se utilizaron ladrillos y cal, y la moderna, de influencia curiosamente suiza y finalmente la contemporánea, surgida al otro lado del río Tomebamba, donde hasta mediados del siglo XX sólo hubo algunos edificios importante junto al cauce y el resto eran huertas y fincas.

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