Cuenca, vértigo y arte moderno

Casas Colgadas, Cuenca. (© E.D.Uceta)

Casas Colgadas, Cuenca. (© E.D.Uceta)

Encaramada en una peña que rodean los ríos Júcar y Huécar, la ciudad medieval de Cuenca desafía a la ley de la gravedad con sus casas-rascacielos. Por su original relación entre paisaje y arquitectura ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad. 

Las calles de la parte alta de Cuenca forman una montaña rusa que recorre un casco histórico plagado de iglesias, conventos, rascacielos urbanos hechos con madera y yeso, plazuelas y miradores desde los que la ciudad se contempla a sí misma con evidente buen gusto. Un puñado de museos excepcionales se aprieta en el centro histórico. Primero fue el Museo de Arte Abstracto Español, que muestra lo mejor del informalismo español del siglo pasado, y a él se han unido el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha, la arqueología y la historia en el Museo de Cuenca, la colección de arte de la Fundación Antonio Pérez, junto al vanguardista Museo Internacional de Electrografía. Naturaleza, arquitectura y arte se dan la mano en el casco antiguo en el que se concentra la vida popular, la cultural y la animación nocturna de una ciudad fascinante. 

El lugar que ocupa Cuenca era fácil de fortificar y contaba con agua abundante gracias a la confluencia de dos ríos, el Júcar y el Huécar. Apareció en la historia en el siglo IX con la construcción del castillo por parte de los musulmanes. A ellos se debe también el primer conjunto edificado con elementos propios del urbanismo árabe, de calles retorcidas y pasadizos en cuesta. En el siglo XII es conquistada por el rey Alfonso VIII, más tarde se convierte en ciudad y construye una formidable catedral de estilo gótico, con elementos muy singulares. La fabricación de alfombras es notable durante el periodo musulmán, y la ciudad sigue vinculada a la lana y los paños después de la cristianización, con industrias importantes que contribuyen a que la parte alta se llene de casas nobles. Desde el siglo XVI sufre una progresiva decadencia y estancamiento, hasta que en tiempos recientes recupera protagonismo como ciudad muy atractiva para el turismo cultural y es declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. 

Indispensable

Las Casas Colgadas, un viejo edificio de viviendas del siglo XIV restaurado en 1927 añadiéndole los vistosos balcones que asoman a la Hoz del Huécar. Convertidas en emblema de la ciudad por su escenográfica silueta volada sobre el abismo, actualmente acogen el formidable Museo de Arte Abstracto Español y el incomparable Mesón Casas Colgadas.

Interior de la catedral de Cuenca. (© E.D.Uceta)

Interior de la catedral de Cuenca. (© E.D.Uceta)

La Catedral, un edificio de estilo gótico con inspiración normanda, cuya fachada se hundió y ha sido parcialmente restaurada. En su interior destacan el Arco de Jamete, renacentista, y las vidrieras modernas realizadas por artistas plásticos contemporáneos.   

La Plaza Mayor forma un gran espacio urbano en el que coinciden todas las calles principales y rondas de la parte alta de la ciudad. Sobre ella saltan los arcos barrocos del ayuntamiento. La catedral domina la plaza, que se llena de actividad y de viajeros, ya que los monumentos y museos se encuentran en su entorno. Las terrazas, bares, restaurantes y disco-bares mantienen animada la zona hasta la madrugada.

El puente de Puente de San Pablo actual sustituyó al antiguo puente de piedra en el siglo XIX, cuando aquel se hundió. Se construyó un ligero y altísimo puente de hierro roblonado que salta de la ciudad vieja al otro lado de la hoz del Huécar, al antiguo Convento de San Pablo convertido en Parador de Turismo. Los tablones de madera sobre los que se camina incrementan el vértigo de la travesía.

El Museo de Arte Abstracto Español fue abierto en 1966 en el interior de las Casas Colgadas, con la primera colección importante de arte abstracto español que se mostraba al público tras el éxito internacional de sus autores. La conversión del edificio histórico en museo es obra -sensacional- del artista plástico Gustavo Torner. Fernando Zóbel seleccionó las obras y aportó sus trabajos a la ciudad en la que fijó una de sus residencias. Chillida, Canogar, Millares, Rivera, Rueda, Saura, Sempere, Tapies, Torner, Oteiza disponen de un marco exacto en el que coinciden la arquitectura popular y el minimalismo.

Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha, una instalación de máxima calidad con variedad y diversión en su programa museístico. Una visita muy recomendable al gran edificio habilitado para exponer la amplia colección del museo entre la plaza Mayor y la Torre Mangana.

Barrio de San Miguel, Cuenca. (© E.D.Uceta)

Barrio de San Miguel, Cuenca. (© E.D.Uceta)

El Museo de Cuenca está dedicado a los hallazgos arqueológicos de la provincia, contiene restos romanos de las ciudades de Ercávica, Segóbriga y Valeria.

El Museo Diocesano de Arte Sacro guarda una espléndida colección de arte antiguo y contemporáneo con obras destacadas de El Greco, Juan de Borgoña y Gerard David.

La Fundación Antonio Pérez posee una valiosa colección de arte contemporáneo reunida por Antonio Pérez, que exhibe también sus “objetos encontrados” y celebra interesantes exposiciones temporales.

La Torre Mangana es una antigua torre de origen incierto, acaso árabe, que ha pervivido en uno de los mejores miradores sobre la hoz del Huécar. Una obra escultórica de Gustavo Torner pone el contrapunto moderno. Acceso desde la anteplaza de la plaza Mayor.

Barrio de San Miguel, situado en torno a la iglesia románica de San Miguel se extiende el barrio del mismo nombre, con edificios populares que alcanzan las ocho plantas en sus fachadas traseras. Acceso desde los pasadizos de la plaza Mayor. 

Paseos

Las Rondas. En la parte alta, desde la plaza del Trabuco hacia la plaza Mayor salen dos calles de ronda peatonales, una sobre cada hoz, ineludibles, porque se van asomando al vértigo de los acantilados fluviales desde múltiples miradores. Los pasadizos de la ronda del Huécar (Ronda Julián Romero) y las atalayas de la Ronda del Júcar son espectaculares.

Hoz del Júcar, Cuenca. (© E.D.Uceta)

Hoz del Júcar, Cuenca. (© E.D.Uceta)

La Hoz del Júcar.

Un camino peatonal baja al fondo de la hoz del Júcar desde la plaza Mayor y recorre el desfiladero junto al río. En el itinerario destacan la Ermita de la Virgen de las Angustias, el Recreo Peral, la playa fluvial y la Piscina Municipal, que cuenta con un servicio de alquiler de piraguas para remontar un buen tramo del río Júcar.

 

La Rutas Turísticas. Partiendo del castillo, en la parte más alta de la ciudad, se inician dos rutas panorámicas que pueden realizarse en coche, por cada una de las hoces. La del Huécar se desarrolla a lo largo de más de una decena de kilómetros, remontando la hoz por la parte alta, y regresa por el fondo, junto a la vega del río, para terminar al pie de las Casas Colgadas, cerca del Auditorio. La del Júcar pasa junto al cementerio de San Isidro con sus elementos naïf en el mirador, y sigue por la parte elevada hasta que baja a cruzar el Júcar en el Puente de Valdecabras, retornando junto al río, pasando junto a la playa artificial y al Recreo Peral, para llegar a Cuenca por la iglesia de la Virgen de la Luz. 

Hoz del Huécar, Cuenca. (© E.D.Uceta)

Hoz del Huécar, Cuenca. (© E.D.Uceta)

Lugares especiales

 

 

 

Los escalerones del Júcar. En la imbricación entre la arquitectura y el paisaje de Cuenca destacan los escalerones que unen la ciudad alta, fortificada, con las riberas de los ríos, mediante escaleras en rampa que se adaptan al terreno y descienden entre la vegetación. Desde ellos se tienen algunas de las mejores vistas de la acrópolis urbana. Destacan los que salen de la Puerta de San Juan, la bajada a la Ermita de Nuestra Señora de las Angustias, muy venerada en la ciudad, desde la Plaza Mayor, y el del Castillo; todos ellos en la Hoz del Júcar. 

Cerro del Socorro. El cerro se levanta sobre la Hoz del Huécar, coronado por una gran imagen del Sagrado Corazón de Jesús, desde el cual se tiene una de las mejores vistas de la parte alta de la ciudad y del paisaje en que se enclava. Vale la pena subir por la mañana, cuando el sol ilumina la mejor fachada urbana, con las Casas Colgadas, la catedral, la iglesia de San Pedro y el Castillo; o al atardecer, cuando el sol se pone sobre la ciudad vieja. Acceso a pie desde el Parador, o por carretera desde la que recorre el fondo de la Hoz del Huécar.

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