Hoteles de ensueño en Seychelles

Beachcomber Sainte Anne, Seychelles. © In Focus Travel

Beachcomber Sainte Anne, Seychelles. © In Focus Travel

Las islas Seychelles forman un archipiélago muy extenso en las aguas del Océano Índico, frente a las costas de Kenia. Su belleza es proverbial, con pequeñas islas graníticas cubiertas por una vegetación exuberante, casi absolutamente intactas. La fauna subacuática y la gran cantidad de aves marinas que viven o pasan temporadas en sus aguas, en sus playas y en sus bosques son de una riqueza incomparable. Los amantes del submarinismo y de la observación de aves lo saben. Pero también tiene una de las mejores colecciones de hoteles de lujo del mundo, frecuentados por quienes buscan calidad, tranquilidad e intimidad, porque la calma, la seguridad y el respeto son absolutos. 

 

Mahé es la mayor de las islas Seychelles, donde se encuentra Victoria, la capital de un estado más pequeña del mundo, con sólo 30.000 habitantes, que son menos de la mitad de los 80.000 que se reparten por algunas de las 115 islas del archipiélago. Una ciudad que reúne algunos monumentos, un precioso mercado central lleno de flores, especias y pescados frescos, la catedral católica, el templo hindú y una animada vida popular con las calles llenas de una población criolla mezcla de todas las razas, plena de dulzura y cordialidad. 

Acceso al spa en el Hilton Northolme, Seychelles.

Acceso al spa en el Hilton Northolme, Seychelles.

Todo el litoral de Mahé forma una sucesión espectacular de ensenadas con sus playas de arenas blancas, separadas por peñones graníticos que son únicos en el mundo, ya que no existe ningún otro grupo de islas compuestas por formaciones de granito. Los bosques se bañan en las playas, donde los cocoteros extienden su sombra sobre la arena y, a veces, sobre el agua. Ese delicado tejido de arena, piedra y cocoteros es de una belleza extrema. Y las gentes de Seychelles hace tiempo que decidieron proteger el territorio y el paisaje de manera muy enérgica. 

Con una economía basada en los derechos de pesca sobre sus aguas territoriales y en el turismo de calidad, cuyos beneficios se reparten de manera muy ponderada, han logrado que no exista la miseria en el país. Seychelles controla de manera ejemplar el desarrollo de los proyectos hoteleros en sus costas. Las concesiones para construir nuevos hoteles son escasas, se conceden a compañías de contrastado prestigio internacional, con proyectos de máxima calidad y con un respeto máximo por el entorno natural y por el paisaje. Así han logrado que, dentro de las colecciones hoteleras de las grandes cadenas internacionales, los establecimientos de Seychelles estén siempre entre los más valiosos de las compañías y entre los más valorados por los clientes. En especial por los viajeros románticos que buscan un entorno idílico y un servicio de máxima calidad para su viaje de novios o de pareja. 

Zona de baño en una villa del Hilton Northolme, Seychelles. © In Focus Travel

Zona de baño en una villa del Hilton Northolme, Seychelles.

En un país de escasos monumentos, los mejores edificios son algunas obras maestras de la hotelería de placer, entre las que destaca, en la isla de Mahé, el extraordinario Hilton Seychelles Northolme Resort & Spa, situado en la costa norte asomado a la bahía de Beau Vallon, desde donde se contemplan las mejores puestas de sol de Mahé, que se oculta tras la isla Silhouette, cuyo perfil se recorta contra el cielo anaranjado al atardecer. El lugar es tan hermoso que fue el refugio de inspiración para escritores notables como Noël Coward o Ian Fleming, el creador de James Bond, que lo consideraban el mejor retiro del mundo para disfrutar de la belleza natural y realizar su obra literaria. No es un típico hotel de playa, sus discretos volúmenes de madera se escalonan desde el mar y trepan por la ladera, envueltos en una vegetación esplendorosa. Cuenta con 14 villas sobre la costa y 26 villas elevadas en la pendiente. Las habitaciones, generosamente realizadas en valiosas maderas, se asoman al paisaje marino en una intimidad absoluta. Los baños se incorporan al espacio amplio de la habitación y se proyectan abiertos sobre la terraza para tener una íntima relación con la naturaleza, el aire libre y las formidables vistas. Un personal perfectamente entrenado transmite entusiasmo y energía a la estancia que tiene en los espacios sociales uno de sus puntos fuertes. Un espectacular bar de tonos cálidos se asoma sobre el mar en una amplia terraza, es el Oceanview Bar & Restaurant, animado todo el día, donde se puede conectar a internet, escuchar música en vivo o disfrutar de sus cócteles a cualquier hora del día. El restaurante Hilltop cuenta con vistas casi circulares desde su posición en lo alto del promontorio que se adentra en el mar, y a sus pies se extiende la piscina y el cuidado spa atendido por personal asiático de proverbial calidad, donde es posible tomar un masaje en pareja. El restaurante se tematiza en sus ofertas cada día, con cocineros realizando las preparaciones a la vista de los clientes en un buffet irreprochable. Otro restaurante, Les Cocotiers, se especializa en pescados en un ambiente menos tónico. Es posible bajar hasta la costa entre la vegetación para bañarse en el mar, y cuenta con una impresionante Ian Fleming Suite en homenaje al más universal de sus clientes durante la etapa anterior a la modélica gestión y al desarrollo del hotel realizados por Hilton.

Beachcomber Sainte Anne, Seychelles. © In Focus Travel

Beachcomber Sainte Anne, Seychelles. © In Focus Travel

 En la isla de Mahé, frente a Victoria, se extiende el parque nacional marino de Sainte-Anne, con el que se pretende proteger la riqueza en vida marina a las mismas puertas de la ciudad. El parque incluye varias islas menores, entre las que destaca la que da nombre al parque, ocupada por un sólo hotel, el extraordinario Beachcomber Sainte Anne Resort & Spa, que se esconde entre la fronda de la isla. La recepción del hotel se encuentra en la costa de Mahé, donde se recoge el equipaje a los clientes y de donde parte la lancha que en 10 minutos lleva hasta el embarcadero del hotel en Sainte-Anne. Los vehículos eléctricos llevan a los huéspedes hasta el pabellón central del hotel, una descomunal estructura de madera trenzada que cubre los salones y restaurantes en torno a una hermosísima piscina central asomada al mar y a las vistas sobre la isla de Mahé.

Villa con piscina privada, Beachcomber Sainte Anne, Seychelles.© In Focus Travel

Villa con piscina privada, Beachcomber Sainte Anne, Seychelles.© In Focus Travel

Los bungalows se tienden formando una línea tras los árboles, a un paso de una playa virginal y solitaria a la sombra de los árboles. Las 87 villas de lujo cuentan con una amplia habitación y un baño con parte al aire libre para ducharse bajo el cielo azul en absoluta intimidad. 29 de las villas disponen de piscina privada, con una palapa y un estar al aire libre, creando un pequeño paraíso privado al borde mismo de la playa. Cada villa cuenta con dos bicicletas para uso particular y libre de los clientes, lo que permite moverse cómodamente por la extensa superficie del resort. La tranquilidad y la privacidad están garantizadas en esta isla de uso exclusivo para quien se aloja en el hotel. Numerosas actividades se programan cada día, con salidas para buceo y esnorquel, caminatas en los bosques de la isla y observación de aves.

Spa en el Beachcomber Sainte Anne, Seychelles.Beachcomber Sainte Anne, Seychelles. © In Focus Travel

Spa en el Beachcomber Sainte Anne, Seychelles. © In Focus Travel

El servicio puntual y eficiente hace de la estancia un sofisticado placer. Cinco restaurantes se reparten por la instalación,tres de ellos junto a la playa, destacando un estupendo comedor junto a la piscina principal, y un restaurante gastronómico, Le Mont Fleuri, considerado el mejor de Seychelles, instalado en una serie de terrazas de madera situadas entre las copas de los árboles y asomadas a la bahía, con las luces de Victoria reflejándose en el agua desde la distancia durante las románticas cenas a la luz de las velas. El Spa es uno de los mejores en Seychelles, con su propio edificio de estilo oriental con todo tipo de tratamientos en un entorno de calma intemporal. La Royal Villa es la mejor entre las del hotel, un suntuoso palacete que ocupa un elevado espolón rocoso entre dos playas consecutivas con vistas de ensueño sobre la costa. 

Habitación en el Constance Lémuria Resort, Seychelles. Beachcomber Sainte Anne, Seychelles. © In Focus Travel

Habitación en el Constance Lémuria Resort, Seychelles. © In Focus Travel

Muchos viajeros prefieren la calma de la pequeña isla de Praslin, a media hora de vuelo de Mahé. Es una versión condensada de la belleza de Seychelles por su pequeño tamaño, sus 6.000 habitantes y la presencia del valle de Mai, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO para proteger el último reducto natural en que se puede encontrar el prodigioso coco de mer, una palmera que produce la mayor semilla del mundo vegetal, que pesa más de 20 kilos y presenta la forma de un pubis femenino. En esta isla todo está al alcance de la mano, y en ella se guarda una obra maestra de la hotelería como el Constance Lémuria Resort, una joya de la arquitectura vacacional y de reposo en una isla que carece de monumentos del pasado, cuyo campo de golf se sitúa entre los más bellos del mundo. La carretera que lleva hasta el hotel termina en él, en una punta salvaje y solitaria de la isla. Se atraviesa junto al campo de golf para llegar a una recóndita recepción desde la que se descubre una de las mejores vistas del archipiélago.

Restaurante Legend en Constance Lémuria Resort, Seychelles.Beachcomber Sainte Anne, Seychelles. © In Focus Travel

Restaurante Legend en Constance Lémuria Resort, Seychelles. © In Focus Travel

El Lémuria ofrece una experiencia hotelera de máxima exclusividad, con un servicio personalizado y unas instalaciones modélicas en las que destaca una piscina en cascada que baja hasta la playa. Las habitaciones amplias y sobrias cuentan con un baño incorporado a la propia habitación y vistas al mar, con salida directa al jardín que termina en la arena, con tumbonas privadas. Los tres restaurantes ofrecen cocina francesa combinada con las especialidades de las islas. Un restaurante en la playa ofrece un servicio de calidad junto al agua, pero el desayuno y las comidas se sirven en el restaurante Legend, de excelente calidad, en una posición elevada, con salones al aire libre bajo espesas cubiertas vegetales. La amplitud y la variedad de la carta y la oferta a la vista de los comensales hacen de las comidas en Legend un acontecimiento. Para cenar en un ambiente más íntimo en un estricto menú a la carta se reserva el Seahorse Restaurant situado en el club de golf, con especialidad en pescados y una buena bodega a disposición de los clientes. Un balneario-spa se une al campo de golf y a las actividades propias de un establecimiento de cinco estrellas lujo verdaderamente modélico, hasta cuyas playas acuden las tortugas para depositar sus huevos en la arena. Un código de conducta se ofrece a los clientes para aconsejarles en caso de se encuentren con tortugas marinas desovando en la costa. 

Playa en el Beachcomber Sainte Anne Resort & Spa, Seychelles. © In Focus Travel

Playa en el Beachcomber Sainte Anne Resort & Spa, Seychelles. © In Focus Travel

Los hoteles de lujo en Seychelles forman la mejor colección patrimonial de las islas, y una de las mejores del mundo, componiendo un catálogo de acertadas inserciones en la naturaleza y de hallazgos espaciales de placer y respeto por el entorno. Muchos de ellos son destinos pos sí mismos, gracias a una exclusiva relación con la naturaleza, integrándose en ella y potenciando su disfrute con extremada delicadeza, atrayendo a viajeros sibaritas en busca de soledad y belleza, que llegan desde todos los rincones del planeta. Seychelles logra que la calidad del hotel armonice con la del entorno y la de sus gentes, y no sólo esta entre los mejores destinos para viajes de novios y de pareja, simplemente ha alcanzado niveles insuperables de calidad y armonía en hotelería de placer.