Colonia (Alemania) y los Reyes Magos
La fiesta de los Reyes Magos es una tradición de hondo arraigo en nuestra sociedad; los regalos de estos días tienen su origen en la adoración de los Reyes Magos a Jesús, pero su base histórica es polémica. Durante los primeros tiempos del cristianismo, la de los Reyes Magos era la principal fiesta del calendario cristiano. En esta fecha comenzaba el año, cosa que sigue aún sucediendo en las iglesias ortodoxas orientales.
Quien busque el rastro de los Reyes Magos debe ir a la República Federal de Alemania, llegar hasta Colonia y entrar en su maravillosa catedral. Allí, detrás del altar mayor, se encuentra la tumba de los Reyes Magos. Un sarcófago de oro primorosamente labrado en el que se guardan los restos de los tres magos. El día de la Epifanía, el 6 de enero, se celebra en aquel templo gótico uno de los más suntuosos pontificales de toda la Iglesia occidental.
Resulta curioso que los Reyes Magos se encuentren en Alemania, y esto se debe a que Federico I Barbarroja, después de conquistar Milán en el año 1164, y como castigo a la rebeldía de la ciudad, mandó llevar a Colonia los restos de los Magos, que se veneraban entonces en la Iglesia de San Eustorgio de Milán. Con el sepulcro en Colonia, la ciudad se convirtió en uno de los principales centros de peregrinación de la cristiandad medieval, junto a Jerusalén y Santiago de Compostela.
También fue Barbarroja quién les dio la denominación de reyes, para exaltar la grandeza del trono y de la función real, y quien exigió que se antepusiera su condición real a la de magos o sacerdotes.
Para acudir a las fuentes históricas hay que recurrir a1primerer documento que los menciona, el evangelio de San Mateo en que se dice: “En el tiempo del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén diciendo ¿dónde está el que ha nacido, el rey de los judíos? Estos magos fueron a Belén siguiendo la estrella y “vieron al niño con María su madre y, postrándose, lo adoraron; abrieron sus tesoros y le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra.”
Aunque en los evangelios apócrifos sí se recoge la llegada de los magos a Belén, ninguno de los otros tres evangelistas hace mención de estos personajes, lo que sume la historia en un halo de misterio.
Hay una creencia razonada de que el origen de los magos fuera Persia. Por una parte se dice textualmente que venían de Oriente, por lo que la localización sería exacta. La denominación de magos ha dado pie a que se considerasen procedentes de Persia, ya que magos eran los sacerdotes de la religión mazdeísta o zoroástrica, extendida por todo el antiguo imperio persa, a uno y otro lado de los ríos Eúfrates y Tigris.
Magos de Persia
Giovanni Papini, en su Historia de Cristo, dice: “Los magos no eran reyes; pero eran en Media y Persia señores de los reyes. Los monarcas mandaban a los pueblos, pero los magos guiaban a los reyes. No es la única referencia, ya que Prudencio presenta a los Reyes Magos como magos de Persia, y vestidos como persas aparecen en la iconografía primitiva, por ejemplo, en los mosaicos de Rávena.
También es conocido el hecho de que, cuando los persas invadieron Tierra Santa, allá por el año 614, arrasándolo todo, lo único que respetaron fue la basílica de la Natividad, en Belén, porque no se atrevieron a destruir las Pinturas de los Reyes Magos, en los que vieron representados a compatriotas y antepasados suyos.
En cualquier caso, las dudas son numerosas, y siguiendo las pistas históricas, sabemos que su número nunca estuvo claro. Fue el Papa León Magno, en el siglo V, quien fijó su número en tres de un modo arbitrario.
Tampoco sabemos bien de dónde partió la tradición de denominarlos con esos nombres fantásticos de Melchor, Gaspar y Baltasar, que se encuentra generalmente admitida.
Simbología
Desde que el papa León Magno fija en tres el número de Reyes Magos, éstos adquieren una significación simbólica múltiple. Tres es el número mágico de la Santísima Trinidad. Tres son las edades del hombre -juventud, madurez y vejez- y el de las razas humanas descendientes de los tres hijos de Noé: Sem, Cam y Jaffet. De aquí se derivan varias cuestiones. Cada uno de los tres reyes adora en Jesús a una de las personas de la Trinidad. Los reyes se representan en las tres edades del hombre, de la barba blanca de Gaspar, que es la vejez, al rostro lampiño de Baltasar, que es la juventud La representación de Baltasar como de raza negra se corresponde con la camita; los otros reyes serían uno semita y otro jafético. En cuanto a los presentes que le hacen a Jesús, le ofrecen incienso porque es Dios, oro porque es rey y mirra -producto empleado para los embalsamamientos- porque es hombre.
A raíz del traslado de las reliquias de los Reyes Magos a Colonia se produce un reverdecimiento del culto en toda Europa. Se extiende por Alemania, pasa a Suiza, Holanda, Austria, Polonia, Hungría y Rumanía, y ya existía en Italia, Francia y en los reinos cristianos de la península Ibérica.
A pesar de la reforma protestante, en algunos países aún quedan celebraciones. En muchos lugares de Alemania, como la cabalgata del Sternsing o Canto de la Estrella, en que los tres Reyes van de casa en casa cantando y pidiendo donativos; o como la Bendición Doméstica de los Reyes en Silesia; o la tradición de Kolende, donde el párroco visita y bendice los hogares de los feligreses escribiendo con tiza las iniciales de Melchor, Gaspar y Baltasar en las puertas de las casas. O la costumbre de regalar a niños y mayores durante la fiesta de la Epifanía, vigente en nuestro país.















Yo estuve en Colonia hace muy poquito… y me encantó la Catedral (aunque con el paso del tiempo se haya vuelto de color negro…) Y había una carta junto a la urna, seguramente de alguien que pedía un regalo de Reyes.