Gran Meliá Shanghai Hotel, en la cumbre de la hotelería en Asia
La inauguración del nuevo hotel de la cadena Sol Meliá en Asia, en la ciudad de Shanghai, lo ha situado en cabeza de la hostelería en China y ya se ha convertido en la mejor referencia de Shanghai, donde este año se celebrará la EXPO 2010. Por situación, calidad arquitectónica, de instalaciones y servicio, Gran Meliá Shanghai Hotel será la mejor elección en la capital económica de China durante la celebración del evento. Una embajada de España en Asia, un gran hotel bien situado respecto al recinto de la EXPO, atendido en español por el atentísimo servicio que combina personal hispanohablante con el resto de empleados de origen chino.
Meliá ha hecho una operación de gran marca internacional para situarse en lo más alto de una ciudad que cuenta con hoteles de las mejores firmas del mundo. Y en un lugar como Shanghai eso quiere decir alcanzar la excelencia en todos los aspectos. La ciudad es tan espectacular en sí misma, que no bastarían los valores habituales de calidad hotelera para alcanzar el máximo nivel. El hotel Meliá de Shanghai debía contar con el mejor emplazamiento para contemplar el paisaje formidable del río Huangpu, en su tramo más espectacular, sobre la curva del río en la que se enfrentan en ambas orillas los dos barrios más representativos de la ciudad, el Bund y Lujiazui en Pudong.
Frente al hotel, en la orilla izquierda del río, en el Bund, se agrupan los edificios coloniales ingleses, pertenecientes a las sedes corporativas bancarias y financieras que convirtieron desde el siglo XIX a Shanghai en la tercera capital financiera del mundo. En la orilla derecha se levantan desde finales del siglo XX los rascacielos modernos más altos de Asia, que han contribuido a que el Pudong sea la capital financiera de China, de Asia y, probablemente, del mundo.
El moderno edificio recién construido del Gran Meliá Shanghai Hotel se encuentra en el entorno de la Pearl Tower, la torre de comunicaciones más alta de Asia que se acerca a los 500 metros de altura. A un paso se levantan el edificio Jin Mao y la torre del Financial Centre, la construcción más alta del mundo sin antenas antes de la torre de Dubai recientemente concluída. El nuevo Meliá se ha convertido en su privilegiado vecino y en el mejor mirador sobre las grandes torres y el tráfico de barcazas que navega en las aguas del Huangpu, frente a la estación fluvial de cruceros.
Las elegantes formas externas del hotel, de acero y cristal, se integran en el gran bosque de rascacielos de la orilla derecha, ofreciendo su silueta a la fachada del Pudong sobre el río. Realizando un crucero por el Huangpu o paseando por la orilla izquierda, el hotel destaca con su fachada vítrea que refleja los matices del cielo cambiante del este de China.
Esa identidad externa constrasta con la calidez de los espacios interiores, abiertos a un gran hall de mármoles oscuros en el que flotan en el aire los elementos de iluminación, formando enjambres de pequeños fanales luminosos que producen cascadas de luz sobre las fluyentes líneas onduladas que recuerdan la proximidad del río y del vecino Mar de China, y también el emblema entrelazado del ying y el yang. La presencia del agua se identifica en el suave rumor de una pequeña cascada que acompaña en el acceso a The River Café International Coffee Shop, que se asoma elegantemente a los jardines del río.
Una escalera imperial conduce a la planta segunda, donde se encuentran los tres restaurantes temáticos, dedicados a la cocina china y mediterránea. Al gran restaurante de especialidades chinas “Suntime Century”, dedicado a la cocina de Shanghai y de Cantón, se une el español llamado Albero, con cocinero de Marbella, y otro italiano llamado Acqua. En la misma planta se sitúa un salón con el nombre de “Habana Night” dedicado a Cuba, donde un grupo de música cubano pondrá salsa y picante a una ciudad aficionada a la música en directo en la que lo latino tiene mucho futuro.
Si la entrada es impresionante y en ella se notan los principios del feng shui, los espacios más impactantes se sitúan en la parte alta del hotel, desde donde se domina un panorama insuperable de la ciudad a vista de pájaro. En este nivel se ubica la piscina, con luz natural cenital y rodeada por gigantescos miradores acristalados abiertos al río y al Bund, donde es posible bañarse y tomar el sol entre cristales mientras se contempla desde la tumbona el trajín de las barcazas que remontan el río cargadas de materiales para la Expo. Sin duda, éste es uno de los mejores sitios en la ciudad. El otro espacio único es el contiguo, un gran bar en lo más alto desde donde se pueden contemplar los edificios financieros que rodean el hotel. La vista que hay desde el bar sobre la torre del Financial Centre es extraordinaria, mientras se divisa por los ventanales opuestos el Bund, la torre de comunicaciones y el río en toda su amplitud. Ese local de animación nocturna, llamado “Red Passion”, transmite plenamente la sensación de estar en el puro corazón del palpitante centro financiero de Shanghai.
En la parte alta del edificio se encuentran las habitaciones más exclusivas, correspondientes al Red Level, con recepción, escalera y servicios propios. La suites Presidencial e Imperial son verdaderas maravillas situadas en la planta 25 con vistas panorámicas sobre la ciudad y todas las comodidades imaginables, incluyendo servicios de última tecnología en música, video, comunicaciones y juegos. Las vistas panorámicas también presiden cada una de las 686 habitaciones de diferentes categorías que cuentan con vistas panorámicas, conexiones para iPod, formidables cuartos de baño con mármoles, paneles acristalados, gran bañera, cabinas separadas para servicio y para ducha, gran TV de pantalla plana, conexiones por cable a internet, aire acondicionado de control individual, caja fuerte, y un largo etcétera que incluye servicio de cafés y tés de libre disposición y el servicio de habitaciones 24 horas. Aunque el mayor placer es el de despertarse y abrir desde la cama las cortinas motorizadas para encontrar la ciudad desplegada tras la gran cristalera.
El buffet del desayuno es descomunal y sugerente. Se inicia con una sección de cocina española, tortilla de patata, pan con tomate, jamón serrano, quesos nacionales y aceites de oliva virgen extra, entre otros productos de nuestra gastronomía. A su lado, tras la zona de panes y bollería, se encuentra el desayuno anglosajón con tortillas y huevos personalizados hechos al momento, un gran mostrador de frutas frescas y otro de ensaladas, y todavía quedan los mostradores de cocinas orientales, la china naturalmente, con arroces, tallarines, ternera con vegetales, setas y verduras salteadas, pollo y cerdo, y las tradicionales sopas chinas de fideos con todo tipo de ingredientes, además de las empanadillas cocinadas al vapor en cazuelas de bambú, los rollitos, y las crujientes tempuras de cebolla. Y aún falta por mencionar la zona de comida japonesa con sopas de miso, con sushi y sashimi, que completan un buffet de desayuno que incluye las mejores cocinas del mundo.
La amabilidad del servicio es extraordinaria, un servicio cinco estrellas gran lujo, con profesionales formados en otros establecimientos de Sol Meliá que transmiten una escuela de excelencia sobradamente contrastada y reconocida en todo el mundo. A esto hay que añadir el placer de ser atendido en lengua española por un personal atentísimo, procedente de los hoteles de Meliá en Cuba, que comparten el trabajo con el personal de China, de manera que, tanto en recepción como en los restaurantes, se cuenta con empleados con los que hablar en nuestra lengua común.
Sol Meliá ha logrado una de sus obras maestras hoteleras con este Gran Meliá Shanghai Hotel que está listo con meses de antelación a la apertura de la Expo 2010 y que se ha convertido ya, antes de su inauguración, en referencia de máxima calidad en una de las capitales más ricas del mundo.
Más información en:
http://www.gran-melia-shanghai.com/es/














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