Tiergarten, uno de los inmensos y numerosos espacios verdes que dispone Berlín en su mismo centro urbano

Hace muchos años lo que hoy es el parque del Tiergarten fue coto de caza del elector y en 1830 se abrió al público, siendo a tal efecto rediseñado como espacio urbano por Meter Joseph Lenné. Los ambiciosos planes de Hitler para convertir Berlín en la capital de su hipotética Germania, desarrollados por su arquitecto preferido, Albert Speer, convirtieron esta zona en el barrio de las embajadas y en sus aledaños se construyeron las nuevas sedes diplomáticas de Italia, Japón y España.

Los bombardeos aliados durante la segunda guerra mundial lo afectaron profundamente y las carencias de la posguerra llevaron a muchos berlineses a utilizarlo como huerto y sus árboles para procurarse madera con que protegerse del frío. Para colmo su cercanía a la frontera con la zona soviética lo convirtió en desangelada zona fronteriza tras la construcción del muro, de manera que ha tenido que esperar a la reunificación alemana para recuperar su antiguo esplendor.

El Tiergarten ocupa alrededor de 220 hectáreas –de las 2’ 6 son lagos- y está delimitado por una serie de importantes vías urbanas. Por un lado, la Lennerstrasse, Tiergartenstrasse y Budapesterstrasse y por el otro, por la John Foster Dulles alle y, en parte, por el río Spree. En esta zona se encuentra el edificio del Reichstag, recientemente restaurado y dotado de una airosa cúpula, la nueva cancillería y el palacio de Bellevue, sede de la presidencia federal. Al otro lado, en la Kemperplatz, el Kulturforum, un centro de actividades culturales creado durante la división de Berlín en dos sectores. Atraviesa el parque una larga avenida que recibe en la actualidad el nombre del 17 de junio, fecha del año 1953 en la que los  berlineses se rebelaron contra la ocupación rusa, que curiosamente conserva en un punto de su recorrido el monumento el monumento al soldado soviético.

La avenida rinde sobre la puerta de Brandemburgo y en su otro extremo finaliza con el espacio destinado al parque zoológico y la plaza Hardenberg, donde está la iglesia votiva que recuerda los desastres de la guerra y empieza la Kurfürstendamm, centro neurálgico de lo que fue el Berlín occidental. De hecho la avenida del 17 de junio divide el parque en dos sectores y luce en su centro la columna de la victoria de la Siegesäule, que estaba en otro emplazamiento y fue traslada allí por orden de Hitler.

El paseante que accede en primavera o verano al Tiergarten se sumerje de inmediato en un ambiente completamente distinto. Puede olvidarse de los apresurados automovilistas y circular, si tiene ánimo para ello, por ¡23 kilómetros de senderos! en compañía de ciclistas, corredores, papás y mamás con niños, jubilados, turistas y paseantes en corte.  Se suceden las imágenes sorprendentes: por ejemplo, la de un deportista en pantalón corto haciendo jogging y llevando a la vez con una de sus manos un cochecito de niño. Por aquí un vagabundo dormitando y por allá una pareja besándose apasionadamente. Pero el contraste más vivo llega cuando en una gran explanada comparten espacio, algo alejados entre sí, todo hay que decirlo, una mujeres musulmanas con la cabeza cubierta y unos caballeros practicando nudismo y tomando el sol tan cual su madre les trajo al mundo.

En cualquier rincón es posible encontrar una estatua en mármol, piedra o bronce, como las de Bismarck, Von Moltke y Von Roon o el monumento a los revolucionarios Kart Liebknecht y Rosa Luxemburgo. Otras son de emperadores y reyes, o puramente ornamentales o mitológicas, porque todo tiene cabida en este parque que ha trascendido los avatares de la historia.

El Tiergarten constituye un acogedor pulmón verde y un espacio para el descanso y la convivencia en una ciudad como Berlín que dispone en su misma trama urbana de inmensos espacios ajardinados. De tal modo que el berlinés o el visitante pueden aislarse del tráfago endiablado de la ciudad y sumergirse en un bosque con ardillas con tan sólo atravesar una calle. Un privilegio que sólo puede disfrutarse en muy contadas ciudades. Una de ellas, la histórica capital de Alemania.

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