Pádova: ciudad de arte e historia

No tiene la elegancia o el encanto que desprende una ciudad surcada por sus centenares de canales y formada por pequeñas islas, pero a 40 kilómetros al oeste de Venecia surge Pádova, ciudad de historia, arte, cultura y una de las urbes más bellas de la región italiana del Véneto. Su territorio conserva auténticos tesoros para el deleite del visitante: un centro histórico con callejuelas y plazas medievales, entre las que destacan la animada piazza delle Erbe y la noble piazza dei Signori, o monumentos admirables, como el Palazzo del Comune (siglo XIII), el Palazzo della Regione (siglo XIII), la iglesia de Santa Giustina (s. XVI), el baptisterio y, sobre todo la Basílica de San Antonio de Padua, obra monumental dedicada al famoso franciscano portugués, que murió aquí en 1231 convirtiéndola después en un importante referente turístico. Tampoco desmerece en absoluto la visita al Prato della Valle, una plaza de época napoleónica conocida por su amplitud y el canal que la circunda, así como a la capilla de los Scrovegni, que posee magníficos frescos de Giotto.

Pádova es también reconocida por su universidad,una de las más antiguas de Europa y de todo el mundo. Fue fundada en 1222 y en sus aulas han enseñado científicos tan célebres como Galileo Galilei. La ciudad nació y se desarrolló en la cuenca de los ríos Brenta y Bacchiglione que han condicionado fuertemente su tejido urbano. Denominada Patavium por los romanos en el siglo IV antes de Cristo, Pádova se convirtió en una de las urbes más prósperas del Imperio.

Otros importantes rincones de grato interés que exhibe Pádova son el Jardín Botánico universitario más antiguo del mundo (declarado Bien Cultural de la Unesco) o el Castello di Monselice, una espectacular fortaleza edificada en el siglo XI y renovada en el siglo XVI que contiene obras de arte que datan de la Edad Media y el Renacimiento. Por su parte, Villa Contarini sobresale como uno de los complejos más bellos de toda la ciudad, situado en el centro de un sistema que abarca una gran plaza semicircular al lado del canal que conecta las cuencas de los ríos y estanques de peces con el gran parque.

Los amantes del arte tienen a su alcance la opción de visitar el Museo de la Navegación Fluvial, único en Italia con más de 4000 exposiciones en su interior y que celebra la actividad de mercado intensa y viva que tuvo lugar durante más de siete siglos en sus vías navegables. Mientras, el Castillo de San Martino alberga en su interior un museo con dos barcos del siglo VIII, entre otras piezas de postín.

Y para dormir, la ciudad cuenta con una oferta hotelera amplia y variada. La calidad de sus hoteles de cuatro y tres estrellas se traduce en un ambiente acogedor y un atento servicio.

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