Las Tablas de Daimiel, ahora en su mejor momento
Tras un periodo de sequía y desecación por la extracción intensiva de agua, las Tablas de Daimiel han vuelto a la vida con las abundantes lluvias del pasado invierno. El Parque Nacional acoge de nuevo a una abundante fauna y a los numerosos visitantes que se acercan hasta uno de los paisajes más originales de La Mancha.
Es el mejor momento para ir a ver las Tablas de Daimiel antes de que vuelvan a sufrir escasez de agua. Este espacio natural forma un humedal con extensas manchas de agua en superficie en las que crece una abundante vegetación arbustiva y algunos árboles que soportan las inundaciones y la salinidad del agua: los tarayes.
Las lagunas superficiales se forman por la afloración de aguas que rebosan del acuífero subterráneo 23, formado por las aguas del Guadiana y del Cigüela que, en Las Tablas, se unen y aparecen en superficie dando lugar a un habitat de extraordinario valor ecológico, ya que acoge a numerosas especies de aves migratorias en su movimiento entre el centro de Europa, donde pasan el verano, y el de África, donde acuden en invierno.
Tradicionalmente, Las Tablas han acogido actividades humanas como la caza, la pesca, la instalación de molinos y otras vinculadas a la presencia de un humedal rodeado por la sequedad proverbial de La Mancha. Su valor como cazadero no pasó desapercibido a la familia real, y fue visitado por Alfonso XII y por su hijo Alfonso XIII. Su valor natural llevó a que fuese declarado Parque Nacional y a que se protegiera su entorno, pero la extracción masiva de aguas subterráneas para el regadío en las últimas décadas produjeron un descenso del nivel de aguas del acuífero que secó las afloraciones y dejó Las Tablas casi secas, llegando a producirse incendios subterráneos durante el pasado año.
Un invierno especialmente lluvioso ha encharcado de nuevo el territorio sin que el problema haya desaparecido, puesto que es probable que las Tablas vuelvan a secarse cuando el acuífero vaya absorbiendo las aguas acumuladas en superficie. De momento se han vuelto a llenar las lagunas superficiales, la vegetación ha reverdecido, y los animales han vuelto. La idílica visión de Las Tablas resulta especialmente valiosa puesto que se ha producido como un inesperado milagro en un momento especialmente problemático.
La visita resulta sencilla y muy amena, accesible a todo el mundo, puesto que se realiza sobre caminos llanos y bien nivelados, y las lagunas se cruzan sobre pasarelas de madera absolutamente seguras. Conviene pasear a primera hora de la mañana o a la caída de la tarde, cuando la fauna se muestra más activa. Cómodamente calzados, con sombrero y agua potable, con cámara de fotos y con prismáticos para acercarse visualmente a los animales, el paseo puede durar entre media hora y varias horas, según las diferentes rutas que se utilicen. Dependiendo de la paciencia o del interés por los animales, la actividad se prolongará durante al menos un par de horas.
La entrada es gratuita, se hace desde el Centro de Visitantes y allí es posible recoger información turística y también sobre la realidad del parque. Un amplio aparcamiento acoge a miles de visitantes durante los fines de semana. Varios refugios para la observación desde el interior de las casetas de madera permiten permanecer cercca de la fauna sin molestarla.
La abundancia de patos coloraos, ánades reales o azulones, de fochas y pollas de agua, y de especies de paso que llegan en otoño camino de África, como grullas, garzas, garcetas, el silbón y otras aves acuáticas han contribuido a su declaración como reserva de la Biosfera, como Humedal de Importancia Internacional por el Convenio Ramsar, y Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA). Masiegas, carrizos, eneas crecen en el suelo encharcado, y en el interior del agua crecen las ovas, que alimentan a la población anátidas.
Las aves son relativamente fáciles de observar con paciencia y prismáticos, pero otros habitantes como el galápago europeo o la culebra, las nutrias, zorros y jabalíes son difíciles de encontrar.
La entrada al Parque Nacional se realiza a través de Daimiel, que merece una visita para ver su plaza asoportalada, su iglesia de San Pedro, su Centro de Interpretación del Agua y de los Humedales Manchegos, y varios obras del arquitecto Miguel Fisac, uno de los arquitectos más importantes del país en la segunda mitad del siglo XX, y acaso el hijo más notable de la ciudad.
Cetro de Visitantes y visitas guiadas gratuitas: 926 69 31 18.
Horario. Verano, 9 a 21 h. Invierno, 9 a 18.30 h.
Oficina de Turismo de Daimiel: C/ Santa Teresa, s/n. 13250 Daimiel-Ciudad Real.
Tel.: 926 26 06 39.
www.daimiel.es
















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