San Juan de la Peña, en Huesca

San Juan de la Peña (Huesca), monasterio nuevo. (© E.D.Uceta)

San Juan de la Peña (Huesca), monasterio nuevo. (© E.D.Uceta)

El Camino de Santiago en Aragón atraviesa un territorio de espectaculares paisajes pirenaicos. Se trata de uno de los tramos del Camino en los que resulta más sencillo imaginar a los peregrinos medievales haciendo un viaje fabuloso a pie, cruzando el Pirineo por el puerto de Somport, alcanzando los 1600 metros de altura, con frío y con nieve en muchas ocasiones, y saliendo por el lado sur de las montañas para recorrer tierras agradables y hermosas, cubiertas de bosques donde en aquel tiempo había abundantes corzos, jabalíes, pero también lobos y osos que poblaban un territorio de gran esplendor natural. Hoy hay menos fauna, pero permanece el paisaje casi intacto, atravesado por caminos apartados de las rutas más trilladas, que justifican el viaje. 

El Camino de Santiago entra en Huesca desde Francia y pronto gira hacia el oeste para dirigirse hacia Navarra al encuentro con la ruta más frecuentada que entra por Roncesvalles y se une en Puente la Reina. Este Camino aragonés permanece menos transitado y menos transformado. Entra por el puerto de Somport, hace 32 Km hasta Jaca y sigue 75 Km hasta Sangüesa. Procede de Francia, y era uno de los cuatro caminos medievales de peregrinación más importantes procedentes del país vecino, el Camino de Arles, de la Vía Tolosana que pasa por Toulouse, utilizada por muchos peregrinos procedentes del sur de Francia y de Italia. 

En el Camino de Santiago en Aragón se van engarzando piezas de interés desde la misma entrada por el puerto de Somport, donde se pueden ver los restos del hospital de Santa Cristina que fue muy importante en el camino. El Codex Calixtinus lo consideraba uno de los tres hospitales más importantes del mundo. En Canfranc hay un puente románico del siglo XII, en “lomo de asno” y cuenta con un ojo de arco de medio punto. 

Desde el Balcón del Pirineo, en San Juan de la Peña. (© E.D.Uceta)

Desde el Balcón del Pirineo, en San Juan de la Peña. (© E.D.Uceta)

El camino de Santiago no sólo trajo peregrinos, fue puerta de entrada también para la arquitectura religiosa de estilo románico, y uno de los primeros lugares en los que la encontramos es en Jaca, en su catedral, que es la primera catedral románica de España, del siglo XI. Se trata de un templo fantástico, del primitivo románico, amplio, de tres naves, con atrio en la entrada. Pionero entre los edificios españoles levantado en estilo románico internacional o francés, que fue la segunda oleada del románico. La gran portada occidental es muy bella, con un tímpano en el que dos leones flanquean un crismón o monograma de Cristo. El templo fue modelo para muchos otros templos románicos, muy alejados, en Segovia o en Ávila.

La población de Jaca conserva muchos elementos medievales, y tiene un buen conjunto de iglesias románicas en la ciudad y en su entorno. El Ejército ocupa un edificio muy interesante como es la fortaleza de planta pentagonal, en estrella, del castillo de San Pedro, conocido como la Ciudadela, del siglo XVI, que quizá sea la mejor conservada de España de su tiempo. Cuenta con horario para ser visitada. 

Pero lo mejor del Camino Aragonés quizá sea la subida a San Juan de la Peña, por una carretera que asciende entre bosques de pinos, hayas y abetos hasta el encerrarse entre muros rocosos. Allí se encuentra San Juan de la Peña, que es un monasterio abrigado y protegido por una peña en voladizo, con un claustro cubierto por el saliente del monte Pano. El sitio es único por su configuración, pero también por su emplazamiento y por su historia, porque el lugar tiene fama de que se descubrió milagrosamente y se levantó allí el monasterio en los siglos IX y X. También se dice que acogió al Santo Grial, la copa que usó Jesucristo en la Última Cena, una de las piezas más veneradas por el cristianismo, que permaneció en San Juan durante la dominación musulmana. 

Clasutro de San Juan de la Peña (Huesca). (© E.D.Uceta)

Clasutro de San Juan de la Peña (Huesca). (© E.D.Uceta)

Los papas lo utilizaron para celebrar hasta el año 258; después fue enviado a Huesca por San Lorenzo y de allí lo mandaron a San Juan en el 713, dos años después de la invasión árabe. En aquel tiempo, el templo era una ermita diminuta donde vivía San Juan de Atarés, y allí permaneció hasta el 26 de septiembre de 1399, en que se le dio al rey Martín el Humano y fue a la capilla del palacio de la Aljafería, en Zaragoza. Más tarde, Alfonso V de Aragón lo trasladó a la Capilla Real de Valencia. Todo esto convirtió a San Juan de la Peña en una de las etapas más importantes del Camino de Santiago aragonés. 

También guarda el monasterio viejo, o bajo, un conglomerado de restos mozárabes y románicos, el panteón de los Reyes de Aragón, por lo que el enclave es uno de los mitos fundacionales de la nación y del reino, lugar sagrado para el cristianismo, recinto primigenio de los reinos pirenaicos, comparable en su significado a Covadonga en el sentido de ser la base de las luchas contra la presencia musulmana en la península durante la Alta Edad Media. 

Centro de Interpretación del monasterio, San Juan de la Peña (Huesca). (© E.D.Uceta)

Centro de Interpretación del monasterio, San Juan de la Peña (Huesca). (© E.D.Uceta)

Por encima del monasterio viejo se encuentra el espectacular monasterio nuevo, en el que hoy abre sus puertas una excelente Hospedería con habitaciones confortables y restauración de alta calidad, ideal para pernoctar o pasar unos días conociendo la zona y los bosques que lo rodean. Parte del monasterio se ha convertido en un brillante centro de interpretación del monumento, de buena arquitectura moderna. El vecino Balcón del Pirineo es un mirador indispensable sobre la silueta de la cordillera pirenaica, con sus cumbres nevadas asomadas a un paisaje agrícola que sobrevuela una fauna formidable de buitres, quebrantahuesos y alimoches. 

En la subida a San Juan de la Peña se pasa por el antiguo monasterio femenino de Santa Cruz de la Serós, levantado bajo protección real, que fue muy importante en la Edad Media. Queda la iglesia, de finales del siglo XI, con tres naves y crucero. Tiene un ábside, una alta torre, y sobre todo, las esculturas de gran calidad de los capiteles y los canecillos. Muy cerca está la iglesia de San Caprasio, perteneciente al románico lombardo, pionera de estas construcciones en Aragón, también del siglo XI. EL camino sigue hacia la frontera con Navarra, pero ninguno de sus rincones tiene la mezcla de belleza natural, valor histórico y religioso que atesora el conjunto de los dos monasterios de San Juan de la Peña. 

Hospedería Monasterio de San Juan de la Peña. Tel.: 974 37 44 22. www.hospederiasdearagon.com

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