Gramado

Gramado es uno de los municipios brasileños situados en Rio Grande do Sul con mayor proyección turística. De esta población se recuerda su famoso Festival Internacional de Cine que viene reuniendo desde 1973 a lo más selecto del séptimo arte en una de las manifestaciones más celebradas del continente americano. No es extraño que su icono más popular sea el Kikito, la figura que simboliza el premio que se otorga en dicho festival. Pero Gramado es la sede un un largo calendario de acontecimientos: el Festival do Turismo, la Fiesta de las Hortensias, el natal Luz, la Fiesta de la Colonia, el Gramado Alleluia –por Semana Santa y pascua- el Festival Mundial de la Publicidad, el Concurso Nacional e Saltosy un largo etcétera.

Asomada al valle de Quilombo y y a 830 metros de altura, Gramado es una pequeña ciudad de 35.000 habitantes, arquitectura típicamente alemana y, tal cual ya se ha dicho, alfombrada de hortensias, que recibe 2’5 millones de visitantes por año, lo que le ha convertido en le tercer destino turístico de Brasil. Según cuentan las crónicas, todo empezó cuando Leopoldo Rosenthal, un emigrante que llegó en 1910, intuyó las posibilidades del lugar y, aprovechando sus excelentes condiciones climatológicas, promovió el turismo de salud en torno a los años treinta del siglo pasado. Y es que nos encontramos ante un lugar para pasárselo muy bien y que ha sabido dotarse de todos los elementos para hacerlo posible.

Lo primero fue la construcción del Lago Negro –el nombre no es gratuito porque recuerda la similitud paisajística con la Selva Negra alemana- un espejo de agua artificial que tuvo originariamente un justificación práctica: crear un depósito de agua suficiente como para poder atajar un incendio cual el habido a principios del siglo pasado. Rodeado de bosques hoy es un espacio para navegar, pasear por su orilla y relajarse en pleno ambiente rural.

PARQUES TEMÁTICOS Y MUSEOS

En Gramado se ha ido creando una sólida infraestructura lúdica. Hay varios parques temáticos, como la Aldeia do Papá Noel, el “Mini-Mundo” creado por la familia Höppner en 1981 que reproduce una ciudad en miniatura y el “Mundo encantado” con miniaturas en movimiento. También un parque zoológico, los Museos Medieval, del Automóvil, del Perfume y del Chocolate y hasta un kartódromo.

El Museo del Automóvil ha sido el resultado del esfuerzo coleccionista de tres generaciones de una misma familia de Santa Caterina cuyo iniciador aprovechó una circunstancia casual: la decisión del gobierno brasileño de imponer una tasa del 150 % a los automóviles extranjeros y sus recambios, lo que, habida cuenta de esta sobrecarga, depreció el valor de los vehículos de dicho origen en circulación, que fueron progresivamente abandonados. El abuelo de la saga rescató a precio de saldo todos los que pudo y de ahí surgió esta magnífica colección con ejemplares a partir de los años 50 del siglo pasado, algunos de ellos piezas únicas.

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