Tordesillas, la ciudad donde se dividió el mundo

La última década del siglo XV estuvo, como es bien sabido, llena de acontecimientos importantes en la historia de los reinos peninsulares y ello ha dado pie a una serie de conmemoraciones como la del cuarto centenario del tratado de Tordesillas en este mismo año. Fue allí donde se reunieron los representantes de Juan II de Portugal y de los Reyes Católicos para poner término a las disputas habidas a consecuencia de los descubrimientos atlánticos, estableciendo una línea de demarcación entre las zonas de influencia castellana y lusa que se situó a 370 leguas al oeste de Cabo Verde y que dejó todos los territorios situados al oeste bajo la jurisdicción de castilla y los que cayeran al este, de Portugal.

Esta bella localidad vallisoletana está situada junto al río Duero, en tierra de buen vino y abundantes cereales, y goza desde que Alfonso X el Sabio se lo concediera de fuero propio.

Si salimos de Valladolid con destino hacia allá nos encontraremos primero, a once kilómetros, Simancas, con castillo y muralla intacta, donde tiene su sede el Archivo general del Reino. De ahí pasaremos ya a Tordesillas, para visitar el Real Monasterio de Santa Clara, de estilo mudéjar, construído por Alfonso XI, residencia de Pedro 1 y refugio de Juana la Loca, la iglesia de San Antolín, gótica, del siglo XVI, con torreón y el Museo de Arte Sacro, las iglesias de Santa María y San Pedro y la Plaza Mayor. A un kilómetro se encuentra un Parador de Turismo entre pinares.

El regreso a la capital castellana bien pudiera ser pasando por Rueda, con excelentens caldos e iglesia barroca de la Asunción, Medina del Campo, residencia oficial que fue Fernando e Isabel, famosa por sus ferias y en cuyas cercanías se alza el castillo de la Mota y Olmedo, inmortalizada por Lope de Vega, con profunda huella mudéjar.

En esta tierra hay que degustar el exquisito lechazo asado y coronarlo con un postre de yemas de Santa Clara.

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