El valle de Nuria, paraiso del esquí

El valle de Nuria es uno de los lugares más hermosos de los Pirineos. Prácticamente inaccesible en invierno hasta la construcción de su famoso cremallera que se inauguró en 1.931, es el único medio de transporte de este tipo que sobrevive en toda España.  Nuria constituye el extremo más elevado y montañoso del valle de Ribes y está rodeada de un círculo de montañas que va desde el Puigmal en poniente a las sierra de Torreneules, en levante, pasando por los picos del Segre, Finestrelles, Eina, Noufonts, Noucreus, Fossa del Gegant y Fontnegra.

La leyenda dice que el monje Gil habría llegado a esa zona en torno al año 700 para hacer vida eremítica y que siglos después el peregrino Amadeo, procedente de Dalmacia, habría construído la primera capilla. La imagen es una talla románica del siglo XII en torno a la que se levantó un santuario en el XVII y los edificios circundantes e iglesia actual en el siglo XIX y principios del XX, instalaciones que han sido completamente modernizadas.

Con unas cotas máxima y mínima de 2.250 y 1.964 metros, dispone de once pistas, de las que cuatro son especialmente indicadas para los principiantes. También hay tesilla, telesquíes, escuela de esquí, circuito de esqui nórdico, parque de nieve, cañones de nieve artificial, cuatro refugios de montaña, hotel y un albergue juvenil al que se accede en telecabina. También se puede pernoctar en Queralbs y Ribes.

Se accede por carretera y ferrocarril hasta Ribes de Fresser de donde parte el cremallera.

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